viernes, 18 de mayo de 2012

Evangelio del Sábado VI Semana de Pascua. Ciclo B. 19 de Mayo, 2012

Evangelio del Sábado VI Semana de Pascua. Ciclo B. 19 de Mayo, 2012 † Lectura del santo Evangelio según san Juan (16, 23-28) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro: cuanto pidan al Padre en mi nombre, se lo concederá. Hasta ahora no han pedido nada en mi nombre. Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa. Les he dicho estas cosas en parábolas; pero se acerca la hora en que ya no les hablaré en parábolas, sino que les hablaré del Padre abiertamente. En aquel día pedirán en mi nombre, y no les digo que rogaré por ustedes al Padre, pues el Padre mismo los ama, porque ustedes me han amado y han creído que salí del Padre. Yo salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. El relato que leemos hoy nos ubica frente a una de las más importantes síntesis del ministerio de Jesús: “Salí del Padre y he venido al mundo; ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre”. Esta síntesis presenta el dinamismo en el cual se fundamenta la vida y la misión de Jesús de Nazaret: Del Padre al mundo y del mundo al Padre; es decir, Encarnación, por un lado, y Pasión-Resurrección-Ascensión, por el otro. El evangelista Juan nos hace evidente que la tarea concreta de los discípulos es lograr entender tal dinamismo, entender que la fuente de la vida, del amor y la salvación es Dios; en el momento en que entiendan esta realidad no será necesario seguir hablando por medio de parábolas, sino que se hablará directamente del Padre, pues lo conocen y creen fielmente en Él. Dicha confianza en el amor de Dios, lograda gracias al convencimiento pleno de que Jesús es el camino que conduce a la vida digna y plena, permitirá a los discípulos dirigirse a Dios en actitud de hijos. Muchas veces nuestra fe se enreda en los ritos, en las fórmulas, en los lugares sagrados, y perdemos el hilo conductor que nos hace uno con Dios: la práctica del amor fraterno. Fuente: www.lecturadeldia.com; www.servicioskoinonia.com

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