Buscar este blog

miércoles, 4 de mayo de 2011

Meditación: Jueves II Semana de Pascua. Ciclo A. 05 de mayo 2011

Meditación: Jueves de la semana 2 de Pascua
«El que viene de arriba está sobre todos. El que es de la tierra, de la tierra es y de la tierra habla. El que viene del Cielo está sobre todos, y da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio confirma que Dios es veraz; pues aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, porque da el Espíritu sin tasa. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en sus manos. El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero quien rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él» (Juan 3, 31-36)

1º. Jesús, en la tierra hay muchas religiones.
Algunas se parecen, otras no.
Todas tienen mensajes muy profundos.
¿Hay una religión verdadera? ¿Por qué seguir una y no la otra?
«El que viene de arriba está sobre todos. El que es de la tierra, de la tierra es y de la tierra habla. El que viene del Cielo está sobre todos.»
Jesús, si Tú eres Dios, si Tú realmente vienes del Cielo y eres «aquel a quien Dios ha enviado,» entonces la religión verdadera es la que Tú nos has dejado: está por encima de todas, porque sólo «aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, y da el Espíritu sin tosa.»
No cabe creer que Tú eres un mensajero de Dios y luego pensar que da lo mismo cualquier religión.
Si Tú vienes de Dios, no puedes contradecirte.
Y Tú has dejado un camino preciso, y unos intérpretes precisos: «La única Iglesia de Cristo..., Nuestro Salvador, después de su resurrección, la entregó a Pedro para que la pastoreara. Le encargó a él y a los demás apóstoles que la extendieran y la gobernaran... Esta Iglesia, constituida y ordenada en este mundo como una sociedad, subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él» (LG)» (CEC.-816).
Jesús, si te diera lo mismo cualquier religión, no habrías dejado una en concreto; no habrías fundado una Iglesia ni establecido una jerarquía: «tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia» (Mateo 16,18).
Las diversas religiones que se encuentran por todo el mundo se esfuerzan por responder de varias maneras a la inquietud del corazón humano, y la Iglesia no rechaza lo que en estas religiones hay de verdadero y santo; pero tiene la obligación de anunciar constantemente a Cristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida.
Jesús, Tú eres el Camino, la Verdad y la Vida; nadie va al Padre sino por Ti.
Y Tú has fundado una sola Iglesia.
2º. «No cabe otra disposición en un católico: defender «siempre» la autoridad del Papa; y estar «siempre» dócilmente decidido a rectificar la opinión, ante el Magisterio de la Iglesia» (Forja.- 581).
Jesús, hoy todo el mundo quiere opinar y no acepta imposiciones.
La virtud de la obediencia se deja para los débiles o incultos.
Sin embargo, tu vida es un choque frontal a esta visión en la que lo importante es la estima personal y el propio juicio: «he bajado del Cielo no para hacer mi voluntad sino la voluntad de Aquél que me ha enviado». (Juan 6,38).
Puede haber muchos caminos para resolver problemas humanos, y aquí no cabe imponer nada.
Pero la Iglesia no impone cuando señala un error o enseña una verdad moral: simplemente está marcando el Camino que Tú le has confiado.
«Todo lo que atares sobre la tierra quedará atado en los Cielos, y todo lo que desatares sobre la tierra, quedará desatado en los Cielos». (Mateo 16, 19).
Jesús, que no caiga nunca en la incoherencia de intentar creer en Ti pero no en tu Iglesia; de querer imitarte pero no querer obedecer, cuando tu vida ha consistido en obedecer con fidelidad la voluntad de tu Padre.
El primer paso en este camino de obediencia es conocer mejor lo que dicen el Papa y los Obispos, para incorporarlo a mi vida cristiana y para saber defender sus orientaciones ante los que, casi siempre con bastante ignorancia, las desprecian.
Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona

Santoral del 05 de mayo. San Hilaro

5 de mayo

San Hilario

Un santo curioso este que hoy celebramos y que pudo causar hasta un cisma llevado por su celo apostólico. Nació Hilario a principios del siglo V, en una noble familia, y era pariente de san Honorato.
Este santo varón, había buscado la soledad y el silencio en la abadía de Lerins, por el fundada, y era su deseo que su pariente Hilario siguiese su misma vida. Ni corto ni perezoso, Honorato dejó su abadía para intentar convencer a nuestro santo de que lo siguiese. Pero Hilario no estaba por la labor y no hizo caso a esta propuesta. Sin embargo, las palabras de Honorato hicieron huella en Hilario, que empezó a pensar en que, a lo mejor, el Señor lo estaba llamando. Después de un tiempo de reflexión, se decidió a seguir a su pariente Honorato, y se presentó en la abadía de Lerins, donde abrazó la vida monástica. En el año 429 lo eligieron como arzobispo de Arles, pese a su oposición, en sustitución de Honorato. Desplegó entonces una actividad frenética por toda su archidiócesis, visitando monasterios y obispados. Su ardor era tal que exasperaba a muchos, y le causó no menos problemas, como la vez que nombró un obispo para una sede que aun no estaba vacante, sólo porque el obispo titular estaba enfermo, cuando este se repuso, tuvo que intervenir el papa para quitar a uno, el nombrado por Hilario, y así evitar el cisma.
A pesar de todo, nuestro santo dio toda su vida testimonio de una amor entregado y apasionado a Jesucristo, hasta su muerte en el año 449.

Calendario Litúrgico: Jueves II Semana de Pascua. Ciclo A. 05 de mayo 2011

5 JUEVES DE LA II SEMANA DE PASCUA, Feria
Misa de feria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. VII, pág. 245.
- Hch 5, 27-33. Testigo de esto somos nosotros y el Espíritu Santo.
- Sal 33. R. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.
- Jn 3, 31-36. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.
Martirologio: elogs. del 6 de mayo, pág. 295.
CALENDARIOS: Albacete: Dedicación de la Iglesia Catedral (F).
Orihuela-Alicante, Alicante y arciprestazgo de Mutxamel: La Santa Faz de
Nuestro Señor Jesucristo (F). Orihuela-Alicante, diócesis: (MO).
Jaén: San Amador, presbítero y mártir (MO).
Sigüenza-Guadalajara: San Martín de Finojosa, obispo (MO).
León: Beato José Ricardo Díez, religioso y mártir (ML).
Carmelitas (excepto Carmelitas Descalzos): San Ángel de Sicilia, presbítero
y mártir (MO).
Dominicos: San Vicente Ferrer, presbítero (MO).
Canónigos Regulares de Letrán: Beato Estanislao Casamiritano, presbítero (ML).
Bilbao: Beato León Inchausti y compañeros mártires (ML).
Calahorra y La Calzada-Logroño: Beato Julián Benigno Moreno, presbítero
y mártir (ML).
Granada: Beato Manuel Sierra y compañeros, mártires (ML).
Tarazona y Agustinos: Beato Vicente Soler y compañeros mártires (ML).
Clérigos Regulares de Somasca: Beata Catalina Cittadini, religiosa (ML

martes, 3 de mayo de 2011

Oficio Divino: Oficio de Lectura, Laudes, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas. Miércoles II Semana de Pascua. Ciclo A. 04 de mayo 2011

TIEMPO PASCUAL
MIÉRCOLES DE LA SEMANA II
Del Propio del Tiempo. Salterio II
OFICIO DE LECTURA (6:00)-LAUDES (7:00)-TERCIA (9:00)-SEXTA (12:00)-NONA (15:00)-VISPERAS (19:00) Y COMPLETAS (22:00)
4 de mayo
OFICIO DE LECTURA

Si el Oficio de Lectura es la primera oración del día:

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

Si antes del Oficio de lectura se ha rezado ya alguna otra Hora:

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: OFREZCAN LOS CRISTIANOS

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. También nosotros gemimos en nuestro interior, aguardando la redención de nuestro cuerpo.

Salmo 38 I - SÚPLICA DE UN ENFERMO

Yo me dije: vigilaré mi proceder,
para que no se me vaya la lengua;
pondré una mordaza a mi boca
mientras el impío esté presente.

Guardé silencio resignado,
no hablé con ligereza;
pero mi herida empeoró,
y el corazón me ardía por dentro;
pensándolo me requemaba,
hasta que solté la lengua.

Señor, dame a conocer mi fin
y cuál es la medida de mis años,
para que comprenda lo caduco que soy.

Me concediste un palmo de vida,
mis días son nada ante ti;
el hombre no dura más que un soplo,
el hombre pasa como pura sombra,
por un soplo se afana,
atesora sin saber para quién.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. También nosotros gemimos en nuestro interior, aguardando la redención de nuestro cuerpo.

Ant. 2. Escucha, Señor, mi oración: no seas sordo a mi llanto.

Salmo 38 II

Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda?
Tú eres mi confianza.
Líbrame de mis iniquidades,
no me hagas la burla de los necios.

Enmudezco, no abro la boca,
porque eres tú quien lo ha hecho.
Aparta de mí tus golpes,
que el ímpetu de tu mano me acaba.

Escarmientas al hombre
castigando su culpa;
como una polilla roes sus tesoros;
el hombre no es más que un soplo.

Escucha, Señor, mi oración,
haz caso de mis gritos,
no seas sordo a mi llanto;

porque yo soy huésped tuyo,
forastero como todos mis padres.
Aplaca tu ira, dame respiro,
antes de que pase y no exista.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Escucha, Señor, mi oración: no seas sordo a mi llanto.

Ant. 3. Yo confío en la misericordia del Señor por siempre jamás. Aleluya.

Salmo 51 - CONTRA LA VIOLENCIA DE LOS CALUMNIADORES

¿Por qué te glorías de la maldad
y te envalentonas contra el piadoso?
Estás todo el día maquinando injusticias,
tu lengua es navaja afilada,
autor de fraudes;

prefieres el mal al bien,
la mentira a la honradez;
prefieres las palabras corrosivas,
lengua embustera.

Pues Dios te destruirá para siempre,
te abatirá y te barrerá de tu tienda;
arrancará tus raíces
del suelo vital.

Lo verán los justos, y temerán,
y se reirán de él:
«Mirad al valiente
que no puso en Dios su apoyo,
confió en sus muchas riquezas,
se insolentó en sus crímenes.»

Pero yo, como verde olivo,
en la casa de Dios,
confío en su misericordia
por siempre jamás.

Te daré siempre gracias
porque has actuado;
proclamaré delante de tus fieles:
«Tu nombre es bueno.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Yo confío en la misericordia del Señor por siempre jamás. Aleluya.

V. Dios resucitó a Cristo de entre los muertos. Aleluya.
R. Para que nuestra fe y esperanza se centren en Dios. Aleluya.

PRIMERA LECTURA
Del libro del Apocalipsis 2, 12-29

EXHORTACIÓN A LAS IGLESIAS DE PÉRGAMO y TIATIRA

Yo, Juan, oí que el Señor me decía:

«Escribe al ángel de la Iglesia de Pérgamo:

"Esto dice el que tiene la espada aguda, la de dos filos: Sé dónde habitas, como que vives donde está el trono de Satanás. Sé que te mantienes firme en mi nombre y que no renegaste de mi fe ni siquiera en los días en que Antipas, mi fiel testigo, fue muerto entre vosotros, ahí donde habita Satanás. Pero tengo algo contra ti: Toleras ahí a seguidores de la doctrina de Balaam, el que inducía a Balac a poner tropiezos ante los hijos de Israel, a que comiesen lo inmolado a los ídolos y a que fornicasen.

Así también toleras tú a quienes siguen la doctrina de los nicolaítas. Arrepiéntete, pues. Si no, mira que iré en seguida hacia ti y lucharé contra ellos con la espada de mi boca.

El que tenga oídos oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: Al vencedor le daré del maná escondido y una piedrecita blanca con un nombre nuevo escrito en ella, que nadie conoce sino aquel que lo recibe."»

Y al ángel de la Iglesia de Tiatira escribe:

"Esto dice el Hijo de Dios, el que tiene sus ojos como llamas de fuego y sus pies semejantes al bronce:

Conozco tus obras, tu caridad y fidelidad, tus servicios y tu constancia en esperarme y tus últimas obras que superan a las primeras. Pero tengo algo contra ti: Que toleras a Jezabel, esa mujer que se dice a sí misma profetisa, que extravía con su doctrina a mis siervos para que forniquen y coman de lo ofrecido a los ídolos. Yo le he dado tiempo para arrepentirse; pero no quiere arrepentirse de su prostitución. Voy a postrarla en el lecho del dolor, y a los que adulteran con ella los sumergiré en una gran tribulación, si no se arrepienten de sus obras. Y a sus hijos los haré morir sin piedad. Así conocerán todas las Iglesias que yo soy quien escudriña las entrañas y los corazones, y el que os dará a cada uno según sus obras.

Pero a los demás que quedáis en Tiatira, a los que no seguís semejante doctrina, a los que no conocisteis las profundidades de Satanás, como dicen ellos, yo os digo: No arrojaré sobre vosotros otra carga. Mantened sólo la que tenéis, hasta que yo vaya.

Y al que salga vencedor y me sea fiel hasta el fin le daré potestad sobre las naciones, y las gobernará con cetro de hierro, como se quiebran los jarros de loza, así como he recibido yo de mi Padre esta potestad, y le daré, además, el lucero del alba. El que tenga oídos oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias."»

RESPONSORIO Ap 2, 18. 23; 22, 12a

R. Esto dice el Hijo de Dios, el que tiene sus ojos como llamas de fuego: «Yo soy quien escudriña las entrañas y los corazones, * y daré a cada uno según sus obras.» Aleluya.
V. Mira, llego en seguida y traigo conmigo mi salario.
R. y daré a cada uno según sus obras. Aleluya.

SEGUNDA LECTURA
De los Sermones de san León Magno, papa
(Sermón 12 Sobre la pasión del Señor, 3, 6-7: PL 54, 355-357)

CRISTO VIVE EN SU IGLESIA

No hay duda, amadísimos hermanos, que el Hijo de Dios, habiendo tomado la naturaleza humana, se unió a ella tan íntimamente, que no sólo en aquel hombre que es el primogénito de toda creatura, sino también en todos sus santos, no hay más que un solo y único Cristo; y, del mismo modo que no puede separarse la cabeza de los miembros, así tampoco los miembros pueden separarse de la cabeza.

Aunque no pertenece a la vida presente, sino a la eterna, el que Dios sea todo en todos, sin embargo, ya ahora, él habita de manera inseparable en su templo, que es la Iglesia, tal como prometió él mismo con estas palabras: Mirad, yo estaré siempre con vosotros hasta el fin del mundo.

Por tanto, todo lo que el Hijo de Dios hizo y enseñó con miras a la reconciliación del mundo no sólo lo conocemos por el relato de sus hechos pretéritos, sino que también lo experimentamos por la eficacia de sus obras presentes.

Él mismo, nacido de la Virgen Madre por obra del Espíritu Santo, es quien fecunda con el mismo Espíritu a su Iglesia incontaminada, para que, mediante la regeneración bautismal, una multitud Innumerable de hijos sea engendrada para Dios, de los cuales se afirma que traen su origen no de la sangre ni del deseo carnal ni de la voluntad del hombre, sino del mismo Dios.

Es en él mismo en quien es bendecida la posteridad de Abraham por la adopción del mundo entero, y en quien el patriarca se convierte en padre de las naciones, cuando los hijos de la promesa nacen no de la carne, sino de la fe.

Él mismo es quien, sin exceptuar pueblo alguno, constituye, de cuantas naciones hay bajo el cielo, un solo rebaño de ovejas santas, cumpliendo así día tras día lo que antes había prometido: Tengo otras ovejas que no son de este redil; es necesario que las recoja, y oirán mi voz, para que se forme un solo rebaño y un solo pastor.

Aunque dijo a Pedro, en su calidad de jefe: Apacienta mis ovejas, en realidad es él solo, el Señor, quien dirige a todos los pastores en su ministerio; y a los que se acercan a la piedra espiritual él los alimenta con un pasto tan abundante y jugoso, que un número Incontable de ovejas, fortalecidas por la abundancia de su amor, están dispuestas a morir por el nombre de su pastor, como él, el buen Pastor, se dignó dar la propia vida por sus ovejas.

Y no sólo la gloriosa fortaleza de los mártires, sino también la fe de todos los que renacen en el bautismo, por el hecho mismo de su regeneración, participan en sus sufrimientos.

Así es como celebramos de manera adecuada la Pascua del Señor, con ázimos de pureza y de verdad: cuando, rechazando la antigua levadura de maldad, la nueva creatura se embriaga y se alimenta del Señor en persona.

La participación del cuerpo y de la sangre del Señor, en efecto, nos convierte en lo mismo que tomamos y hace que llevemos siempre en nosotros, en el espíritu y en la carne, a aquel junto con el cual hemos muerto, bajado al sepulcro y resucitado.

RESPONSORIO Jn 10, 14; Ez 34, 11. 13

R. Yo soy el buen Pastor, * y conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. Aleluya.
V. Yo mismo buscaré mis ovejas y seguiré sus huellas, y las sacaré de entre los pueblos y las apacentaré.
R. Yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. Aleluya.

ORACIÓN.

OREMOS,
Señor, al renovar en este año el recuerdo del misterio pascual, que restituyó a la naturaleza humana en su primitiva dignidad y le trajo la esperanza de la resurrección, te pedimos que nos enseñes a recibir con un amor constante y fiel este misterio que con fe celebramos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

INVITATORIO

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Himno: GLORIOSA AURORA DE ESTE NUEVO DÍA

Gloriosa aurora de este nuevo día,
despierta en nuestras almas la alegría
de ver nuestro Señor glorificado,
vencidos ya la muerte y el pecado.

Jesús llena de luz el mundo entero;
de cuantos vivirán, él el primero
entró en la luz de eternas claridades,
glorioso ya sin fin de eternidades.

Torrente de alegría, salte y fluya
el grito jubiloso de aleluya,
los hombres y los pueblos lo repitan,
sus vidas en el Cristo resucitan.

Jesús, presente y vivo en tus hermanos,
acoge nuestras manos en tus manos,
conduce el caminar de nuestras vidas
por sendas de vivir ya redimidas.

Recibe, Padre santo, la alabanza
del pueblo que te aclama en la esperanza
de ser junto a tu Hijo eternamente
reunido por tu Espíritu clemente. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Te vio el mar, ¡oh Dios!, te vio el mar mientras guiabas a tu pueblo por las aguas caudalosas. Aleluya.

Salmo 76 - RECUERDO DEL PASADO GLORIOSO DE ISRAEL.

Alzo mi voz a Dios gritando,
Alzo mi voz a Dios para que me oiga.

En mi angustia te busco, Señor mío;
de noche extiendo las manos sin descanso,
y mi alma rehúsa el consuelo.
Cuando me acuerdo de Dios, gimo,
y meditando me siento desfallecer.

Sujetas los párpados de mis ojos,
y la agitación no me deja hablar.
Repaso los días antiguos,
recuerdo los años remotos;
de noche lo pienso en mis adentros,
y meditándolo me pregunto:

¿Es que el Señor nos rechaza para siempre
y ya no volverá a favorecernos?
¿Se ha agotado ya su misericordia,
se ha terminado para siempre su promesa?
¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad,
o la cólera cierra sus entrañas?

Y me digo: ¡Qué pena la mía!
¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!
Recuerdo las proezas del Señor;
sí, recuerdo tus antiguos portentos,
medito todas tus obras
y considero tus hazañas.

Dios mío, tus caminos son santos:
¿qué dios es grande como nuestro Dios?

Tú, ¡oh Dios!, haciendo maravillas,
mostraste tu poder a los pueblos;
con tu brazo rescataste a tu pueblo,
a los hijos de Jacob y de José.

Te vio el mar, ¡oh Dios!,
te vio el mar y tembló,
las olas se estremecieron.

Las nubes descargaban sus aguas,
retumbaban los nubarrones,
tus saetas zigzagueaban.

Rodaba el fragor de tu trueno,
los relámpagos deslumbraban el orbe,
la tierra retembló estremecida.

Tú te abriste camino por las aguas,
un vado por las aguas caudalosas,
y no quedaba rastro de tus huellas:

mientras guiabas a tu pueblo, como a un rebaño,
por la mano de Moisés y de Aarón.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Te vio el mar, ¡oh Dios!, te vio el mar mientras guiabas a tu pueblo por las aguas caudalosas. Aleluya.

Ant. 2. El Señor da la muerte y la vida. Aleluya.

Cántico: ALEGRIA DE LOS HUMILDES EN DIOS 1S 2,1-10

Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación.
No hay santo como el Señor,
no hay roca como nuestro Dios.

No multipliquéis discursos altivos,
no echéis por la boca arrogancias,
porque el Señor es un Dios que sabe;
él es quién pesa las acciones.

Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos no tienen ya que trabajar;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos se marchita.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece.

Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria;
pues del Señor son los pilares de la tierra,
y sobre ellos afianzó el orbe.

Él guarda los pasos de sus amigos,
mientras los malvados perecen en las tinieblas,
porque el hombre no triunfa por su fuerza.

El Señor desbarata a sus contrarios,
el Altísimo truena desde el cielo,
el Señor juzga hasta el confín de la tierra.
él da fuerza a su Rey,
exalta el poder de su Ungido.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. El Señor da la muerte y la vida. Aleluya.

Ant. 3. Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón. Aleluya.

Salmo 96 - EL SEÑOR ES UN REY MAYOR QUE TODOS LOS DIOSES.

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono.

Delante de él avanza fuego
abrasando en torno a los enemigos;
sus relámpagos deslumbran el orbe,
y, viéndolos, la tierra se estremece.

Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.

Los que adoran estatuas se sonrojan,
los que ponen su orgullo en los ídolos;
ante él se postran todos los dioses.

Lo oye Sión, y se alegra,
se regocijan las ciudades de Judá
por tus sentencias, Señor;

porque tú eres, Señor,
altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses.

El Señor ama al que aborrece el mal,
protege la vida de sus fieles
y los libra de los malvados.

Amanece la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón. Aleluya.

LECTURA BREVE Rm 6, 8-11

Si verdaderamente hemos muerto con Cristo, tenemos fe de que también viviremos con él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere; la muerte no tiene ya poder sobre él. Su muerte fue un morir al pecado de una vez para siempre, mas su vida es un vivir para Dios. Así también, considerad vosotros que estáis muertos al pecado, pero que vivís para Dios en unión con Cristo Jesús.

RESPONSORIO BREVE

V. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.

V. El que por nosotros colgó del madero.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Tanto amó Dios al mundo que le entregó su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Aleluya.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Tanto amó Dios al mundo que le entregó su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Aleluya.

PRECES

Dirijámonos a Dios, que quiso manifestar a Jesús resucitado a los apóstoles, y digámosle suplicantes:

Ilumínanos, Señor, con la claridad de tu Cristo.

Señor, fuente de toda luz, te aclamamos con acción de gracias en esta mañana, porque nos has llamado a participar de tu luz admirable
y nos has querido dar la salvación.

Haz, Señor, que la fuerza del Espíritu Santo nos purifique y nos fortalezca,
para que con nuestro trabajo hagamos más humana la vida de los hombres.

Haz que nos entreguemos de tal modo al servicio de nuestros hermanos,
que logremos hacer de la familia humana una ofrenda agradable a tus ojos.

Llénanos, desde el principio de este nuevo día, de tu misericordia,
para que en toda nuestra jornada nos gocemos en tu alabanza.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Concluyamos nuestra oración, diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro maestro:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Señor, al renovar en este año el recuerdo del misterio pascual, que restituyó a la naturaleza humana en su primitiva dignidad y le trajo la esperanza de la resurrección, te pedimos que nos enseñes a recibir con un amor constante y fiel este misterio que con fe celebramos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
HORA TERCIA

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: ESPÍRITU DE DIOS, LA TIERRA LLENAS

Espíritu de Dios, la tierra llenas,
las mentes de los hombres las bañas en tu luz,
tú que eres Luz de Dios, divino fuego,
infunde en todo hombre la fuerza de la cruz.

Sé luz resplandeciente en las tinieblas
de quienes el pecado sumió en la obscuridad,
reúne en la asamblea de los hijos
los justos que te amaron, los muertos por la paz.

Acaba en plenitud al Cristo vivo,
confirma en el creyente la gracia y el perdón,
reúnelos a todos en la Iglesia,
testigos jubilosos de la resurrección. Amén.

SALMODIA

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 119 - DESEO DE LA PAZ

En mi aflicción llamé al Señor,
y él me respondió.
Líbrame, Señor, de los labios mentirosos,
de la lengua traidora.

¿Qué te va a dar o a mandar Dios,
lengua traidora?
Flechas de arquero, afiladas
con ascuas de retama.

¡Ay de mí, desterrado en Masac,
acampado en Cadar!
Demasiado llevo viviendo
con los que odian la paz;
cuando yo digo: «Paz»,
ellos dicen: «Guerra».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 120 - EL GUARDIÁN DEL PUEBLO.

Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.

El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.

El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

LECTURA BREVE Cf. Rm 4, 24-25

Creemos en aquel que resucitó de entre los muertos a Jesús, nuestro Señor, que fue entregado a la muerte por nuestros pecados, y resucitado para nuestra justificación.

V. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
R. Y se ha aparecido a Simón. Aleluya.

ORACIÓN

OREMOS,
Señor, al renovar en este año el recuerdo del misterio pascual, que restituyó a la naturaleza humana en su primitiva dignidad y le trajo la esperanza de la resurrección, te pedimos que nos enseñes a recibir con un amor constante y fiel este misterio que con fe celebramos. Por Cristo nuestro Señor.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
HORA SEXTA

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: CUANDO LA LUZ DEL DÍA ESTÁ EN SU CUMBRE

Cuando la luz del día está en su cumbre,
eres, Señor Jesús, luz y alegría
de quienes en la fe y en la esperanza
celebran ya la fiesta de la Vida

Eres resurrección, palabra y prenda
de ser y de vivir eternamente;
sembradas de esperanzas nuestras vidas,
serán en ti cosecha para siempre.

Ven ya, Señor Jesús, Salvador nuestro,
de tu radiante luz llena este día,
camino de alegría y de esperanza,
cabal acontecer de nueva vida.

Concédenos, oh Padre omnipotente,
por tu Hijo Jesucristo, hermano nuestro,
vivir ahora el fuego de tu Espíritu,
haciendo de esta tierra un cielo nuevo. Amén.

SALMODIA

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 118, 57-64

El Señor es mi herencia;
he resuelto guardar tus palabras;
de todo corazón busco tu favor:
ten piedad de mí según tu promesa;
he examinado mi camino,
para enderezar mis pies a tus preceptos.

Con diligencia, sin tardanza,
observo tus mandatos;
los lazos de los malvados me envuelven,
pero no olvido tu voluntad;
a media noche me levanto para darte gracias
por tus justos mandamientos.

Me junto con tus fieles,
que guardan tus decretos
Señor, de tu bondad está llena la tierra;
enséñame tus leyes.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 54, 2-15.17-24 I - ORACIÓN ANTE LA TRAICIÓN DE UN AMIGO

Dios mío, escucha mi oración,
no te cierres a mi súplica;
hazme caso y respóndeme,
me agitan mis ansiedades.

Me turba la voz del enemigo,
los gritos del malvado:
descargan sobre mí calamidades
y me atacan con furia.

Se estremece mi corazón,
me sobrecoge un pavor mortal,
me asalta el temor y el terror,
me cubre el espanto,

y pienso: «¡Quién me diera alas de paloma
para volar y posarme!
Emigraría lejos,
habitaría en el desierto,

me pondría en seguida a salvo de la tormenta,
del huracán que devora, Señor;
del torrente de sus lenguas.»

Violencia y discordia veo en la ciudad:
día y noche hacen la ronda
sobre las murallas;

en su recinto, crimen e injusticia;
dentro de ella, calamidades;
no se apartan de su plaza
la crueldad y el engaño.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 54, 2-15.17-24 II

Si mi enemigo me injuriase,
lo aguantaría;
si mi adversario se alzase contra mí,
me escondería de él;

pero eres tú, mi compañero,
mi amigo y confidente,
a quien me unía una dulce intimidad:
juntos íbamos entre el bullicio
por la casa de Dios.

Pero yo invoco a Dios,
y el Señor me salva.
Por la tarde, en la mañana, al mediodía,
me quejo gimiendo.

Dios escucha mi voz:
su paz rescata mi alma
de la guerra que me hacen,
porque son muchos contra mí.

Dios me escucha, los humilla
el que reina desde siempre,
porque no quieren enmendarse
ni temen a Dios.

Levantan la mano contra su aliado,
violando los pactos;
su boca es más blanda que la manteca,
pero desean la guerra;
sus palabras son más suaves que el aceite,
pero son puñales.

Encomienda a Dios tus afanes,
que él te sustentará;
no permitirá jamás
que el justo caiga.

Tú, Dios mío, los harás bajar a ellos
a la fosa profunda.
Los traidores y sanguinarios
no cumplirán ni la mitad de sus años.
Pero yo confío en ti.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

LECTURA BREVE 1Jn 5, 5-6a

¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Él, Jesucristo, vino por el agua y por la sangre; no con el agua solamente, sino con el agua y con la sangre.

V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.
R. Al ver al Señor. Aleluya.

ORACIÓN

OREMOS,
Señor, al renovar en este año el recuerdo del misterio pascual, que restituyó a la naturaleza humana en su primitiva dignidad y le trajo la esperanza de la resurrección, te pedimos que nos enseñes a recibir con un amor constante y fiel este misterio que con fe celebramos. Por Cristo nuestro Señor.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
HORA NONA

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: SALVADOR DEL MUNDO

Salvador del mundo,
Señor de los ángeles:
por tu cruz gloriosa
la muerte venciste.

Oh Señor, consérvanos
los dones amables
que, con sufrimientos,
tú nos mereciste.

Y a quienes a precio
de dolor salvaste,
llévalos al cielo
para que te alaben.

Llévanos a todos,
Señor, suplicámoste,
pues que nos hiciste
reino de tu Padre. Amén.

SALMODIA

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 125 - DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 126 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 127 - PAZ DOMÉSTICA EN EL HOGAR DEL JUSTO

¡Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos!

Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien;
tu mujer, como una vid fecunda,
en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa:
ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida;
que veas a los hijos de tus hijos.
¡Paz a Israel!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

LECTURA BREVE Cf. Ef 4, 23-24

Renovaos en la mente y en el espíritu y vestíos de la nueva condición humana, creada a imagen de Dios: justicia y santidad verdaderas.

V. Quédate con nosotros, Señor. Aleluya.
R. Porque ya es tarde. Aleluya.

ORACIÓN

OREMOS,
Señor, al renovar en este año el recuerdo del misterio pascual, que restituyó a la naturaleza humana en su primitiva dignidad y le trajo la esperanza de la resurrección, te pedimos que nos enseñes a recibir con un amor constante y fiel este misterio que con fe celebramos. Por Cristo nuestro Señor.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
VÍSPERAS
Oración de la tarde

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: HOY ROMPE LA CLAUSURA

Hoy rompe la clausura
del surco empedernido
el grano en él hundido
por nuestra mano dura;
y hoy da su flor primera
la rama sin pecado
del árbol mutilado
por nuestra mano fiera.

Hoy triunfa el buen Cordero
que, en esta tierra impía,
se dio con alegría
por el rebaño entero;
y hoy junta su extraviada
majada y la conduce
al sitio en que reluce
la luz resucitada.

Hoy surge, viva y fuerte,
segura y vencedora,
la Vida que hasta ahora
yacía en honda muerte;
y hoy alza del olvido
sin fondo y de la nada
al alma rescatada
y al mundo redimido. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. No se turbe vuestro corazón; tan sólo creed en mí. Aleluya.

Salmo 61 - DIOS, ÚNICA ESPERANZA DEL JUSTO.

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?

Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.

Los hombres no son más que un soplo,
los nobles son apariencia:
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.

No confiéis en la opresión,
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.

Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:

«Que Dios tiene el poder
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. No se turbe vuestro corazón; tan sólo creed en mí. Aleluya.

Ant. 2. ¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que se alegren por tu salvación. Aleluya.

Salmo 66 - QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. ¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que se alegren por tu salvación. Aleluya.

Ant. 3. Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya.

Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Su resplandor eclipsa el cielo, la tierra se llena de su alabanza. Aleluya.

LECTURA BREVE Hb 7, 24-27

Jesús, como permanece para siempre, tiene un sacerdocio eterno. De aquí que tiene poder para llevar a la salvación definitiva a cuantos por él se vayan acercando a Dios, porque vive para siempre para interceder por ellos. Y tal era precisamente el sumo sacerdote que nos convenía: santo, sin maldad, sin mancha, excluido del número de los pecadores y exaltado más alto que los cielos. No tiene necesidad, como los sumos sacerdotes, de ofrecer víctimas cada día, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo. Esto lo hizo una vez por todas, ofreciéndose a sí mismo.

RESPONSORIO BREVE

V. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.

V. Al ver al Señor.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El que obra la verdad viene a la luz y manifiesta que sus obras han sido hechas según Dios. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. El que obra la verdad viene a la luz y manifiesta que sus obras han sido hechas según Dios. Aleluya.

PRECES

Imploremos a Dios Padre, que por la resurrección de su Hijo de entre los muertos nos ha abierto el camino de la vida eterna, y digámosle:

Por la victoria de Cristo, salva, Señor, a tus redimidos.

Dios de nuestros padres, que has glorificado a tu Hijo Jesús, resucitándolo de entre los muertos,
convierte nuestros corazones, para que vivamos la nueva vida de tu Hijo resucitado.

Tú que nos has devuelto al Pastor y guardián de nuestras vidas, cuando éramos ovejas descarriadas,
consérvanos en fidelidad a tu Evangelio, bajo la guía de los obispos de tu Iglesia.

Tú que elegiste a los primeros discípulos de tu Hijo de entre el pueblo de Israel,
revela a los hijos de este pueblo el cumplimiento de las promesas que hiciste a sus padres.

Acuérdate, Señor, de los huérfanos, de las viudas, de los esposos que viven separados y de todos nuestros hermanos abandonados,
y no permitas que vivan en la soledad los que fueron reconciliados por la muerte de tu Hijo.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tú que llamaste a ti a Esteban, el cual confesó que Jesús estaba a tu derecha,
recibe a nuestros hermanos difuntos que esperaron tu venida en la fe y en el amor.

Digamos ahora todos juntos la oración que nos enseñó el mismo Jesús:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Señor, al renovar en este año el recuerdo del misterio pascual, que restituyó a la naturaleza humana en su primitiva dignidad y le trajo la esperanza de la resurrección, te pedimos que nos enseñes a recibir con un amor constante y fiel este misterio que con fe celebramos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: EN TI, SEÑOR, REPOSAN NUESTRAS VIDAS

En ti, Señor, reposan nuestras vidas
en el descanso santo de la noche;
tú nos preparas para la alborada
y en el Espíritu Santo nos acoges.

En apartadas y lejanas tierras
el sol ha despertado las ciudades;
amigo de los hombres, ve sus penas
y ensancha de tu amor los manantiales.

Vencedor de la muerte y de las sombras,
Hijo eterno de Dios, resucitado,
líbranos del peligro de la noche
al dormirnos confiados en tus brazos. Amén.

SALMODIA

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 30 - SÚPLICA CONFIADA Y ACCIÓN DE GRACIAS.

A ti, Señor, me acojo:
no quede yo nunca defraudado;
tú, que eres justo, ponme a salvo,
inclina tu oído hacia mí;

ven aprisa a librarme,
sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;

por tu nombre dirígeme y guíame:
sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.

En tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Salmo 129 - DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR.

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.

Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.

LECTURA BREVE Ef 4,26-27

No lleguéis a pecar; que la puesta del sol no os sorprenda en vuestro enojo. No dejéis lugar al diablo.

RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Aleluya, aleluya.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluya.

CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluya.

ORACIÓN

OREMOS,
Señor Jesucristo, tú que eres manso y humilde de corazón ofreces a los que vienen a ti un yugo llevadero y una carga ligera; dígnate, pues, aceptar los deseos y las acciones del día que hemos terminado: que podamos descansar durante la noche para que así, renovado nuestro cuerpo y nuestro espíritu, perseveremos constantes en tu servicio. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén

BENDICIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Reina del cielo, alégrate, aleluya,
porque Cristo,
a quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

Evangelio del Miércoles II Semana de Pascua. Ciclo A. 04 de mayo 2011

Evangelio del Miércoles II Semana de Pascua. Ciclo A. 04 de mayo 2011.

† Lectura del santo Evangelio según san Juan (3, 16-21)
Gloria a ti, Señor.

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que creee en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.
Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.
Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras.
Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.»
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexion:
El verdadero plan de Dios, su verdadera voluntad manifestada en su Hijo es la vida, la salvación. Desgraciadamente, el concepto de la “entrega” de su Hijo al mundo no ha tenido la mejor de las interpretaciones en la historia de la teología y deL estudio bíblico. El evangelista quiere decir que el proyecto del amor de Dios ha llegado a su plenitud en el momento en que ha donado al mundo a su propio Hijo, no para juzgar ni condenar, sino para que el mundo, viendo en él las obras de Padre, pueda encontrar el verdadero y justo camino de la realización y pueda llegar así a una plenitud de vida.
Dios no entregó a su Hijo para que muriera por el mundo; estaríamos hablando de un padre cruel. Se trata del máximo gesto de donación y de la mayor oportunidad para conocer a Dios tal cual es: amor, misericordia, bondad.
No siempre los planes de Dios son comprendidos y asumidos por la humanidad. El proyecto de Dios, desde siempre encontró y sigue encontrando contradictores y opositores; sin embargo, no por eso hay que abandonar la misión confiada por Dios a través de su Hijo.

Ordinario de la Misa: Miércoles II Semana de Pascua. Ciclo A. 04 de mayo 2011

= Miercoles 04 de Mayo, 2011
Feria de Pascua

Antífona de Entrada
Cuando saliste, Señor, al frente de tu pueblo, y le abriste camino a través del desierto, la tierra se estremeció y hasta los cielos se fundieron. Aleluya.
Oración Colecta
Oremos:
Concédenos, Padre misericordioso, que veamos fructificar en nuestra vida las gracias recibidas durante esta Pascua.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos
de los Apóstoles (5:17-26)

Entonces se levantó el Sumo Sacerdote, y todos los suyos, los de la secta de los saduceos, y llenos de envidia,
echaron mano a los apóstoles y les metieron en la cárcel pública.
Pero el Angel del Señor, por la noche, abrió las puertas de la prisión, les sacó y les dijo:
«Id, presentaos en el Templo y decid al pueblo todo lo referente a esta Vida.»
Obedecieron, y al amanecer entraron en el Templo y se pusieron a enseñar. Llegó el Sumo Sacerdote con los suyos, convocaron el Sanedrín y todo el Senado de los hijos de Israel, y enviaron a buscarlos a la cárcel.
Cuando llegaron allí los alguaciles, no los encontraron en la prisión; y volvieron a darles cuenta
y les dijeron: «Hemos hallado la cárcel cuidadosamente cerrada y los guardias firmes ante las puertas; pero cuando abrimos, no encontramos a nadie dentro.»
Cuando oyeron esto, tanto el jefe de la guardia del Templo como los sumos sacerdotes se preguntaban perplejos qué podía significar aquello.
Se presentó entonces uno que les dijo: «Mirad, los hombres que pusisteis en prisión están en el Templo y enseñan al pueblo.»
Entonces el jefe de la guardia marchó con los alguaciles y les trajo, pero sin violencia, porque tenían miedo de que el pueblo les apedrease.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 33

Bendeciré a Yahveh en todo tiempo, sin cesar en mi boca su alabanza;
en Yahveh mi alma se gloría, ¡óiganlo los humildes y se alegren!
Engrandeced conmigo a Yahveh, ensalcemos su nombre todos juntos.
He buscado a Yahveh, y me ha respondido: me ha librado de todos mis temores.
Los que miran hacia él, refulgirán: no habrá sonrojo en su semblante.
Cuando el pobre grita, Yahveh oye, y le salva de todas sus angustias.
Acampa el ángel de Yahveh en torno a los que le temen y los libra.
Gustad y ved qué bueno es Yahveh, dichoso el hombre que se cobija en él.

Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Tomás, tú crees, porque me has visto. Dichosos los que creen sin haberme visto,
dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Juan (3, 16-21)
Gloria a ti, Señor.

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que creee en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.
Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.
Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras.
Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.»
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexion:
El verdadero plan de Dios, su verdadera voluntad manifestada en su Hijo es la vida, la salvación. Desgraciadamente, el concepto de la “entrega” de su Hijo al mundo no ha tenido la mejor de las interpretaciones en la historia de la teología y deL estudio bíblico. El evangelista quiere decir que el proyecto del amor de Dios ha llegado a su plenitud en el momento en que ha donado al mundo a su propio Hijo, no para juzgar ni condenar, sino para que el mundo, viendo en él las obras de Padre, pueda encontrar el verdadero y justo camino de la realización y pueda llegar así a una plenitud de vida.
Dios no entregó a su Hijo para que muriera por el mundo; estaríamos hablando de un padre cruel. Se trata del máximo gesto de donación y de la mayor oportunidad para conocer a Dios tal cual es: amor, misericordia, bondad.
No siempre los planes de Dios son comprendidos y asumidos por la humanidad. El proyecto de Dios, desde siempre encontró y sigue encontrando contradictores y opositores; sin embargo, no por eso hay que abandonar la misión confiada por Dios a través de su Hijo.

Oración sobre las Ofrendas
Acepta, Señor, las ofrendas que te presentamos y purifica nuestros corazones, para que podamos participar dignamente en este sacramento de tu amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Prefacio de Pascua IV
Restauración universal por el
misterio pascual
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra pascua, fue inmolado. Porque destruida la antigua situación de pecado, se levanta todo lo que estaba caído y en Cristo se nos otorga la integridad
de la vida.
Por eso, con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...

Antífona de la Comunión
Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
Aleluya.

Oración después de la Comunión
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo resucitado nos has hecho renacer a la vida eterna, haz que este misterio pascual, en el que acabamos de participar por medio de la Eucaristía, dé en nosotros abundantes frutos de salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Lectio Divina: Miércoles II Semana de Pascua. Ciclo A. 04 de mayo 2011

Lectio: Juan 3,16-21
Lectio:
Miércoles, 4 Mayo, 2011
Tiempo de Pascua
1) Oración inicial
Al revivir nuevamente este año el misterio pascual, en el que la humanidad recobra la dignidad perdida y adquiere la esperanza de la resurrección futura, te pedimos, Señor de clemencia, que el misterio celebrado en la fe se actualice siempre en el amor. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según san Juan 3,16-21
Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios. Y el juicio está en que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.»
3) Reflexión
• El evangelio de Juan es como un tejido, hecho con tres hilos diferentes pero parecidos. Los tres se combinan tan bien entre sí que, a veces, no da para percibir cuando se pasa de un hilo al otro. (a) El primer hilo son los hechos y las palabras de Jesús de los años treinta, conservados por los testigos oculares que guardaron las cosas que Jesús hizo y enseñó. (b) El segundo hilo son los hechos de la vida de las comunidades. A partir de su fe en Jesús y convencidas de la presencia de Jesús en medio de ellas, las comunidades iluminaban su caminar con las palabras y los gestos de Jesús. Esto ha tenido un impacto sobre la descripción de los hechos. Por ejemplo, el conflicto de las comunidades con los fariseos del final del primer siglo marcó la forma de describir los conflictos de Jesús con los fariseos. (c) El tercer hilo son comentarios hechos por el evangelista. En ciertos pasajes, es difícil percibir cuando Jesús deja de hablar y cuando el evangelista empieza a hacer sus comentarios. El texto del evangelio de hoy, por ejemplo, es una bonita y profunda reflexión del evangelista sobre la acción de Jesús. La gente casi no percibe la diferencia entre las palabras de Jesús y las palabras del evangelista. De cualquier forma, tanto las unas como las otras, son palabras de Dios.
• Juan 3,16: Dios amó el mundo. La palabra mundo es una de las palabras más frecuentes en el Evangelio de Juan: ¡78 veces! Tiene diversos significados. En primer lugar, mundo puede significar la tierra, el espacio habitado por los seres humanos (Jn 11,9; 21,25) o el universo creado (Jn 17,5.24). Mundo puede significar también las personas que habitan esta tierra, la humanidad toda (Jn 1,9; 3,16; 4,42; 6,14; 8,12). Puede significar también un gran grupo, un grupo numeroso de personas, en el sentido de la expresión “todo el mundo” (Jn 12,19; 14,27). Aquí, en nuestro texto, la palabra mundo tiene el sentido de humanidad, de todo ser humano. Dios ama la humanidad de tal modo que llegó a entregar a su hijo único. Quien acepta que Dios llega hasta nosotros en Jesús, éste ya pasó por la muerte y ya tiene vida eterna.
• Juan 3,17-19: El verdadero sentido del juicio. La imagen de Dios que aflora de estos tres versículos es la de un padre lleno de ternura y no la de un juez severo. Dios mandó a su hijo no para juzgar y condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. Quien cree en Jesús y lo acepta como revelación de Dios no es juzgado, pues ya ha sido aceptado por Dios. Y quien no cree en Jesús, ya ha sido juzgado. Se excluye él mismo. Y el evangelista repite lo que ya ha dicho en el prólogo: muchas personas no quieren aceptar a Jesús, porque su luz revela la maldad que en ellas existe (cf. Jn 1,5.10-11).
• Juan 3,20-21: Practicar la verdad. Existe en todo ser humano una semilla divina, un rasgo del Creador. Jesús, como revelación del Padre, es una respuesta a este deseo más profundo del ser humano. Quien quiere ser fiel a lo más profundo de sí mismo, aceptará a Jesús. Es difícil encontrar una visión ecuménica más amplia que lo que el Evangelio de Juan expresa en estos versículos.
• Completando el significado de la palabra mundo en el Cuarto Evangelio. Otras veces, la palabra mundo significa aquella parte de la humanidad que se opone a Jesús y a su mensaje. Allí la palabra mundo toma el sentido de “adversarios” u “opositores” (Jn 7,4.7; 8,23.26; 9,39; 12,25). Este mundo contrario a la práctica libertadora de Jesús está gobernado por el Adversario o Satanás, también llamado “príncipe de este mundo” (Jn 14,30; 16,11). El representa el imperio romano y, al mismo tiempo, los líderes de los judíos que están expulsando a los seguidores de Jesús de las sinagogas. Este mundo persigue y mata las comunidades, trayendo tribulaciones a los fieles (Jn 16,33). Jesús las liberará, venciendo al príncipe de este mundo (Jn 12,31). Así, mundo significa una situación de injusticia, de opresión, que engendra odio y persecución contra las comunidades del Discípulo Amado. Los perseguidores son aquellas personas que están en el poder, los dirigentes, tanto del imperio como de la sinagoga. En fin, todos aquellos que practican la injusticia usando para esto el nombre de Dios (Jn 16,2). La esperanza que el evangelio trae a las comunidades perseguidas es que Jesús es más fuerte que el mundo. Por esto dice: “En el mundo tendréis tribulaciones. Pero ¡ánimo: yo vencí el mundo!” (Jn 16,33).
4) Para la reflexión personal
• Tanto amó Dio al mundo que llegó a entregar a su propio hijo. Esta verdad ¿ha llegado a penetrar en lo más profundo de mi ser, de mi conciencia?
• La realidad más ecuménica que existe es la vida que Dios nos da y por la que entregó a su propio hijo. ¿Cómo vivo el ecumenismo en mi vida de cada día?
5) Oración final
Bendeciré en todo tiempo a Yahvé,
sin cesar en mi boca su alabanza;
en Yahvé se gloría mi ser,
¡que lo oigan los humildes y se alegren! (Sal 34,2-3)
www.ocarm.org

Meditación: Miércoles II Semana de Pascua. Ciclo A. 04 de mayo 2011

Meditación: Miércoles de la semana 2 de Pascua
«Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca sino que tenga vida eterna. Pues Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él El que cree en él no es juzgado; pero quien no cree ya está juzgado, porque no cree en el nombre del Hijo Unigénito de Dios. Este es el juicio: que vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, ya que sus obras eran malas. Pues todo el que obra mal odia la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprobadas. Pero el que obra según la ver- dad viene a la luz, para que sus obras se pongan de manifiesto, porque han sido hechas según Dios.» (Juan 3, 16-21)

1º. Jesús, tu muerte en la cruz es a la vez un don y una tarea: un don, regalo inmerecidísimo de Dios, que «tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito;» y una tarea, porque sólo «el que cree en él no es juzgado; pero quien no cree ya está juzgado.»
Es decir, hace falta creer para obtener la vida eterna: tu muerte quedaría infructuosa sin mi correspondencia.
Creer no es un «estado mental» sino una tarea que ocupa toda la vida y abarca todos los actos: es un «estado vital», un modo de vivir, no sólo un modo de pensar.
«Este es el juicio: que vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, ya que sus obras eran malas.»
No es suficiente «decir» que uno es cristiano, ni siquiera vale con «sentirse» cristiano.
Pensar así sería un triste engaño, porque el juicio mira las obras.
«La fe en Dios, el Único, nos lleva a usar de todo lo que no es él en la medida en que nos acerca a él, y a separamos de ello en la medida en que nos aparta de él». (CEC.- 226).
En el fondo, Jesús, la tarea que me pides desde la cruz -esa tarea de creer en el nombre del Hijo Unigénito de Dios-, se identifica con mi lucha por ser santo: es decir, con intentar que mis obras, mi vida entera, sean hechas según Dios, buscando cumplir la voluntad de Dios.
2º. «Cuando tenemos turbia la vista, cuando los ojos pierden claridad, necesitamos ir a la luz. Y Jesucristo nos ha dicho que Él es la luz del mundo y que ha venido a curar a los enfermos.
-Por eso, que tus enfermedades, tus caídas -si el Señor las permite-, no te aparten de Cristo: ¡que te acerquen a Él!» (Forja.- 158).
Jesús, cuando a veces mis obras no son las que deberían ser, tengo la tentación de montarme mi teoría para quedarme más tranquilo: yo soy de los «normales»; ya es bastante con lo que hago, comparado con los demás..., etc.
Si hago caso de estos razonamientos -que proceden de la cobardía propia del que «no viene a la luz, para que sus obras no sean reprobadas-», iré perdiendo la claridad que tenía cuando estaba más cerca de Ti, me iré alejando más y más de Ti.
Que me dé cuenta, Jesús, de que el cristiano debe compararse contigo, no con los demás; y que lo normal para un hijo de Dios es luchar por ser santo, aunque cueste.
Que no me engañe, que me mantenga en la verdad, y que, si mis ojos pierden claridad, vuelva a la luz, pues «el que obra según la verdad viene a la luz.»
Jesús, Dios me ha amado tanto que te ha entregado para salvarme, para curar mis enfermedades, mis caídas.
A mí me pides que crea en Ti, es decir, que mis obras sean hechas según Dios, que busque hacer la voluntad de Dios.
Pero si en esta lucha por la santidad tengo derrotas, ¡que no me aparten de Ti, Jesús!
Es entonces, precisamente, cuando más te necesito, porque Tú mismo has dicho: «No tienen necesidad de médico los que están sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a la penitencia». (Lucas 5,31-32).
Jesús, que siempre que lo necesite, acuda con prontitud al Sacramento de la Penitencia, que es el «sacramento de la luz» porque me devuelve la gracia y aplica en la práctica los méritos de tu Redención; de modo que, al creer en Ti, «no perezca sino que tenga vida eterna»

Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona.

Santoral del 04 de mayo. San Floriano

San Floriano

4 de mayo

Floriano nació en Zeiselmauer, en la Baja Austria, siendo un niño excepcionalmente vivo y despierto. Con diez años, salvó a sus padres de un incendio en la casa en que vivían, apagando él mismo el fuego con unos cubos de agua.

Fue educado en el cristianismo y de joven ingresó en el ejército, donde procuraba cumplir con sus obligaciones sin faltar en nada a los mandamientos de Jesús. Sin embargo, todo cambió cuando llegó a la provincia la orden de perseguir a los cristianos.

Florián estaba fuera de la ciudad, por lo que no estaba presente cuando la primera redada capturó a varias decenas de fieles. Volvía a su casa cuando se encontró a la multitud de prisioneros caminando hacia la cárcel. Preguntó cuál era su crimen y al enterarse de que eran condenados por su fe, sintió que la sangre hervía en su interior.

Corrió ante el prefecto y le declaró que él también era seguidor de Jesús, por lo que pedía compartir la misma suerte que sus hermanos. Fue inmediatamente encadenado y, después de algunas torturas, se le exigió que hiciera apostasía y ofreciera sacrificios a los dioses. Nuestro santo se negó, los tormentos se incrementaron y finalmente murió ahorcado.

Se dice que sus restos fueron encontrados gracias a una aparición suya, y que desde que fue enterrado los prodigios y milagros comenzaron a florecer alrededor de su tumba.

Floriano fue un joven decidido y justo que no aprovechó su posición social para evitar los tormentos, sino que deseó en todo momento sufrir lo mismo que padecían sus hermanos. Santo de la Justicia por excelencia, fue también un maestro en el arte de vivir en el mundo según los mandamientos del cielo. Lo cual era difícil en una profesión como la suya.

Calendario Litúrgico: Miércoles II Semana de Pascua. Ciclo A. 04 de mayo 2011

4 MIÉRCOLES DE LA II SEMANA DE PASCUA, Feria
Misa de feria (blanco).
MISAL: ants. y oracs. props., Pf. Pasc.
LECC.: vol. VII, pág. 243.
- Hch 5, 17-26. Los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo
enseñando al pueblo.
- Sal 33. R. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.
- Jn 3, 16-21. Dios mandó su Hijo para que el mundo se salve por él.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.
Martirologio: elogs. del 5 de mayo, pág. 293.
CALENDARIOS: Mínimos: San Francisco de Paula, ermitaño (S).
Brígidas: San Ricardo Reynolds, mártir (F).
Servitas: San Peregrín Laziosi, religioso (F).
Almería, Alcalá de Henares, Getafe y Jesuitas: San José María Rubio, presbítero
(MO). Madrid: (ML).
Ávila: San Atanasio, obispo y doctor (MO).
Barbastro-Monzón: Beato Ceferino Jiménez «el Pelé», mártir (ML).
Cartujos: Beatos Juan, Agustín y Roberto, mártires (ML).
Dominicos: Beata Emilia Bilchieri, virgen (ML).