Lectio Divina: Martes XI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 14 de junio 2011.
Lectio: Mateo 5,43-48
1) Oración inicial
¡Oh Dios!, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Mateo 5,43-48
«Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.
3) Reflexión
• En el evangelio de hoy llegamos a la cima de la Montaña de las Bienaventuranzas, donde Jesús proclamó la Ley del Reino de Dios, cuyo ideal se resume en esta frase lapidaria: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial” (Mt 5,48). ¡Jesús estaba corrigiendo la Ley de Dios! Cinco veces de seguido había afirmado: “¡Se os dijo, pero yo os digo!” (Mt 5,21.27,31.33.38). Es una señal de mucho valor de su parte corregir, públicamente, ante toda la gente reunida, el tesoro más sagrado de la gente, la raíz de su identidad, que era la Ley de Dios. Jesús quiere comunicar una nueva mirada para entender y practicar la Ley de Dios. La llave para poder tener esta nueva mirada es la afirmación: Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto”. Nunca nadie podrá llegar a decir: “¡Hoy fui perfecto como el Padre celestial es perfecto!” Estaremos siempre por debajo de la medida que Jesús nos ha puesto delante. ¿Por qué él nos puso delante un ideal que para nosotros los mortales es imposible alcanzar?
• Mateo 5,43-45: Oísteis que se os digo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. En esta frase Jesús explicita la mentalidad con la cual los escriba explicaban la ley; mentalidad que nacía de las divisiones entre judíos y no judíos, entre prójimo y no prójimo, entre santo y pecador, entre puro e impuro, etc. Jesús manda subvertir este pretendido orden nacido de divisiones interesadas. Manda superar las divisiones. “Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener?” .Aquí sacamos de la fuente, de donde brota la novedad del Reino. Esta fuente es Dios mismo, reconocido como Padre, que hace nacer el sol sobre malos y buenos. Jesús manda que imitemos a este Dios: "Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto" (5,48). Es imitando a este Dios que creamos una sociedad justa, radicalmente nueva:
• Mateo 5,46-48: Ser perfecto como el Padre celestial es perfecto. Todo se resume en imitar a Dios: " Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial." (Mt 5,43-48). El amor es el principio y el fin de todo. No hay mayor amor que dar la vida para los hermanos (Jn 15,13). Jesús imitó al Padre y reveló su amor. Cada gesto, cada palabra de Jesús, desde el nacimiento hasta la hora de morir en la cruz, era una expresión de este amor creador que no depende del presente que recibe, ni discrimina al otro por motivo de raza, sexo, religión o clase social, sino que nace de un querer al otro, gratuitamente. Fue un creciendo continuo desde el nacimiento hasta la muerte en Cruz.
• La manifestación plena del amor creador en Jesús. Fue cuando en la Cruz ofreció el perdón al soldado que lo torturaba y lo mataba. El soldado, empleado del imperio, tomó el pulso de Jesús y lo apoyó sobre el brazo de la cruz, luego colocó un clavo y empezó a dar golpes. Varios martillazos. La sangre corría. El cuerpo de Jesús se contorcía por el dolor. El soldado, mercenario ignorante, ajeno a lo que estaba haciendo y a lo que estaba ocurriendo a su alrededor, seguía dando golpes como si fuera un clavo en la pared de la casa para colgar un cuadro. En este momento Jesús dirige al Padre esta oración: “Padre, ¡perdona¡ ¡No saben lo que hacen!” (Lc 23,34). Por más que los hombres quisieran la falta de humanidad no consiguió apagar en Jesús la humanidad. Ellos lo prenderán, lo insultarán, escupirán en el rostro, le darán trotazos, harán de él un rey payaso con la corona de espinas en la cabeza, le flagelarán, le torturarán, le harán andar por las calles como un criminal, tiene que escuchar los insultos de las autoridades religiosas, en el calvario lo dejarán totalmente desnudo a la vista de todos y de todas. Pero el veneno de la falta de humanidad no consiguió alcanzar la fuente de la humanidad, que brotaba desde dentro de Jesús. El agua que brotaba desde dentro era más fuerte que el veneno que venía de fuera, queriendo de nuevo contaminarlo todo. Mirando aquel soldado ignorante y bruto, Jesús tuvo pena del muchacho y rezó por él y por todos: “¡Padre, perdona!” y hasta consigue una disculpa: “Son ignorantes. ¡No saben lo que están haciendo!” Ante el Padre, Jesús se hizo solidario de los que lo torturaban y maltrataban. Era como el hermano que va con sus hermanos asesinos ante el juez y él, víctima de sus propios hermanos, dice al juez: “Son mis hermanos, sabe. Son ignorantes. ¡Pero mejorarán! ” Era como si Jesús estuviera con miedo que la mínima rabia contra el muchacho pudiera apagar en él el pequeño resto de humanidad que aún llevaba dentro. Este gesto increíble de humanidad y de fe en la posibilidad de recuperación de aquel soldado fue la mayor revelación del amor de Dios. Jesús puede morir: “¡Está todo consumado!” E inclinando la cabeza, entrega el espíritu (Jn 19,30). Realizó la profecía del Siervo sufriente (Is 53).
4) Para la reflexión personal
• ¿Cuál es la motivación más profunda del esfuerzo que haces para observar la Ley de Dios: merecer la salvación o agradecer la bondad inmensa de Dios que te ha creado, te mantiene en vida y te salva?
• ¿Cómo entiendes la frase: “ser perfecto como el Padre celestial es perfecto?”
5) Oración final
Piedad de mí, oh Dios, por tu bondad,
por tu inmensa ternura borra mi delito,
lávame a fondo de mi culpa,
purifícame de mi pecado. (Sal 51,3-4)
www.ocarm.org
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lunes, 13 de junio de 2011
Meditación: Martes XI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 14 de junio 2011.
Meditación: Martes XI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 14 de junio 2011.
«Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los Cielos, que hace salir su sol sobre buenos y malos, y hace llover sobre justos y pecadores. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? ¿Acaso no hacen eso también los publicanos? Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿Acaso no hacen eso también los paganos? Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto.» (Mateo 5, 43-48)
1º. Jesús, me mandas amar al prójimo como a mí mismo, y aún más: amar a los demás como Tú los amas.
Y Tú no amas sólo a los que te aman, sino que te preocupas de «buenos y malos,» y das tu vida por «justos y pecadores.»
Por eso, también yo he de querer a todos: a los que me caen mejor y a los que me caen peor; a aquellos con los que me lo paso bien, y a los que son un poco más pesados o cargantes.
Jesús, Tú amas así porque amas de verdad.
El verdadero amor no hace grupitos, no selecciona ni separa.
El que ama sólo a los que le aman, a los que le caen bien o a aquellos con los que se divierte o le hacen favores, no deja de ser un egoísta que -casi sin darse cuenta- está calculando siempre el beneficio personal entre lo que da y lo que recibe.
«Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis?»
También actúan así los paganos, los que no te conocen, Jesús.
Y Tú me has dicho que «en esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor entre vosotros»
Es decir, el modo propio y distintivo de comportarse del cristiano es el amor verdadero: no el «amor» egoísta, sino el que se sabe entregar por todos, el que no distingue entre amigos y enemigos.
«Este mismo deber se extiende a los que piensan y actúan diversamente de nosotros. La enseñanza de Cristo exige incluso el perdón de las ofensas. Extiende el mandamiento del amor que es el de la nueva ley a todos los enemigos. La liberación en el espíritu del Evangelio es incompatible con el odio al enemigo en cuanto persono, pero no con el odio al mal que hace en cuanto enemigo» (CEC.-1933).
2º. «Tienes obligación de santificarte. -Tú también. -¿Quién piensa que ésta es labor exclusiva de sacerdotes y religiosos?
A todos, sin excepción, dijo el Señor: «Sed perfectos, como mi Padre Celestial es perfecto» (Camino.-291).
Jesús, como soy hijo de Dios, me pides que me parezca a El: «Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto.»
La meta de la santidad, de la perfección, no es una meta exclusiva de sacerdotes y religiosos.
Es el objetivo natural de todo cristiano, pues es el Bautismo el que me hace hijo de Dios.
Tú llamas a todos a la santidad, aunque a cada uno le pidas que la busque de una manera específica.
Jesús, ¿cómo puedo ser santo en mis circunstancias concretas?
¿He de dejar lo que estoy haciendo, he de cambiar de actividad, de lugar o de ambiente?
No necesariamente, aunque a lo mejor me lo pides como parte de una vocación específica.
Lo que sí he de cambiar es el orden de mis prioridades: he de ponerte en primer lugar, de modo que todo lo que haga lo haga por Ti, buscando hacer en cada momento tu voluntad.
Para ello necesitaré tenerte presente a lo largo del día, y dedicarte unos momentos concretos en los que pueda hablar contigo a solas y comentarte lo que he hecho o voy a hacer ese día.
El día de un cristiano que lucha por ser santo, se apoya espiritualmente en la Santa Misa.
Allí he de ofrecer mi trabajo, mis luchas, mis fallos, mis aspiraciones humanas, mis amores.
Todo lo que soy y lo que tengo -que no vale mucho- pasa a tener un valor infinito cuando lo ofrezco en la Misa, junto al Pan y al Vino: adquiere el valor redentor de tu sacrificio en el Calvario, pues la Misa es la renovación del sacrificio de la Cruz.
Además, durante la Misa te recibo sacramentalmente en la Comunión, y ese alimento me da fuerza para encarar el día con visión sobrenatural.
Si acudo diariamente a la oración y a la Misa, Tú me ayudarás a ser santo y a amar de verdad a todo el mundo.
Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Tiempo ordinario. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona.
«Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los Cielos, que hace salir su sol sobre buenos y malos, y hace llover sobre justos y pecadores. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? ¿Acaso no hacen eso también los publicanos? Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿Acaso no hacen eso también los paganos? Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto.» (Mateo 5, 43-48)
1º. Jesús, me mandas amar al prójimo como a mí mismo, y aún más: amar a los demás como Tú los amas.
Y Tú no amas sólo a los que te aman, sino que te preocupas de «buenos y malos,» y das tu vida por «justos y pecadores.»
Por eso, también yo he de querer a todos: a los que me caen mejor y a los que me caen peor; a aquellos con los que me lo paso bien, y a los que son un poco más pesados o cargantes.
Jesús, Tú amas así porque amas de verdad.
El verdadero amor no hace grupitos, no selecciona ni separa.
El que ama sólo a los que le aman, a los que le caen bien o a aquellos con los que se divierte o le hacen favores, no deja de ser un egoísta que -casi sin darse cuenta- está calculando siempre el beneficio personal entre lo que da y lo que recibe.
«Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis?»
También actúan así los paganos, los que no te conocen, Jesús.
Y Tú me has dicho que «en esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor entre vosotros»
Es decir, el modo propio y distintivo de comportarse del cristiano es el amor verdadero: no el «amor» egoísta, sino el que se sabe entregar por todos, el que no distingue entre amigos y enemigos.
«Este mismo deber se extiende a los que piensan y actúan diversamente de nosotros. La enseñanza de Cristo exige incluso el perdón de las ofensas. Extiende el mandamiento del amor que es el de la nueva ley a todos los enemigos. La liberación en el espíritu del Evangelio es incompatible con el odio al enemigo en cuanto persono, pero no con el odio al mal que hace en cuanto enemigo» (CEC.-1933).
2º. «Tienes obligación de santificarte. -Tú también. -¿Quién piensa que ésta es labor exclusiva de sacerdotes y religiosos?
A todos, sin excepción, dijo el Señor: «Sed perfectos, como mi Padre Celestial es perfecto» (Camino.-291).
Jesús, como soy hijo de Dios, me pides que me parezca a El: «Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto.»
La meta de la santidad, de la perfección, no es una meta exclusiva de sacerdotes y religiosos.
Es el objetivo natural de todo cristiano, pues es el Bautismo el que me hace hijo de Dios.
Tú llamas a todos a la santidad, aunque a cada uno le pidas que la busque de una manera específica.
Jesús, ¿cómo puedo ser santo en mis circunstancias concretas?
¿He de dejar lo que estoy haciendo, he de cambiar de actividad, de lugar o de ambiente?
No necesariamente, aunque a lo mejor me lo pides como parte de una vocación específica.
Lo que sí he de cambiar es el orden de mis prioridades: he de ponerte en primer lugar, de modo que todo lo que haga lo haga por Ti, buscando hacer en cada momento tu voluntad.
Para ello necesitaré tenerte presente a lo largo del día, y dedicarte unos momentos concretos en los que pueda hablar contigo a solas y comentarte lo que he hecho o voy a hacer ese día.
El día de un cristiano que lucha por ser santo, se apoya espiritualmente en la Santa Misa.
Allí he de ofrecer mi trabajo, mis luchas, mis fallos, mis aspiraciones humanas, mis amores.
Todo lo que soy y lo que tengo -que no vale mucho- pasa a tener un valor infinito cuando lo ofrezco en la Misa, junto al Pan y al Vino: adquiere el valor redentor de tu sacrificio en el Calvario, pues la Misa es la renovación del sacrificio de la Cruz.
Además, durante la Misa te recibo sacramentalmente en la Comunión, y ese alimento me da fuerza para encarar el día con visión sobrenatural.
Si acudo diariamente a la oración y a la Misa, Tú me ayudarás a ser santo y a amar de verdad a todo el mundo.
Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Tiempo ordinario. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona.
Santoral del 14 de junio: San Juan Francisco Regis
Santoral del 14 de junio: San Juan Francisco Regis
predicador misionero
Año 1640
Cuando un sacerdote o un apóstol muere
desgastado de tanto trabajar por extender el reino de Dios,
ese día la Iglesia ha conseguido un gran triunfo para la eternidad.
(San Juan Bosco)
El Papa Pío XII llegó a exclamar: "Un predicador que merece muy bien ser llamado Patrono de las misiones populares es San Francisco Regis".
Francisco nace en 1597 de familia acaudalada en Narbona, Francia y a los 19 años empieza a no sentirse a gusto en la vida mundana. Siente aversión por los placeres mundanales. Y súbitamente cae en la cuenta de que la santidad no será conseguida por él si sigue viviendo entre las gentes mundanas. Cerca de su ciudad había una abadía de monjes que lo estimaban, pero a él le atraía más la Compañía de Jesús, porque los Jesuitas se dedicaban más al apostolado entre el pueblo. Pidió ser admitido entre los jesuitas y en su noviciado demostraba tal fervor que uno de sus compañeros llegó a declarar: "Juan Francisco se humilla él mismo hasta el extremo, pero demuestra por los demás un aprecio admirable".
Siendo estudiante, el compañero de habitación lo acusó ante el superior diciéndole que Regis en vez de dormir lo suficiente pasaba muchas horas rezando en la capilla. El Padre Rector le respondió: "No le impidas sus devociones. No te opongas a sus comunicaciones con Dios. a mi me parece que este joven es un santo y que un día nuestra Comunidad celebrará una fiesta en su honor". Y esta respuesta resultó profética.
A los 33 años fue ordenado de sacerdote y al año siguiente lo destinaron a un trabajo que estaba muy de acuerdo con sus aspiraciones y con su fuerte constitución física: dedicarse a predicar misiones entre el pueblo. Y se dedicó a este trabajo con tal energía que sus compañeros exclamaban: "Juan Francisco hace el oficio de 5 misioneros". En 43 años de vida, 24 como religioso, diez como sacerdote y 9 como misionero popular, logró inmensos éxitos y tuvo el mismo calificativo en todos los sitios donde estuvo predicando: "el santo".
A diferencia del estilo muy elegante y rebuscado que se usaba entonces para predicar, el padre Juan Francisco se dedicó a predicar de manera extremadamente sencilla, con estilo directo, a veces hasta rayando en demasiado ordinariote, pero que iba directamente al alma y con una elocuencia y un fervor, que los pecadores no eran capaces de no conmoverse al escucharle. Sus sermones atraían a las multitudes formadas por católicos y herejes, gente buena y gente corrompida, pobres y ricos, sabios e ignorantes. Le encantaba predicar a los pobres, pero decía que con sus sermones había logrado convertir también a muchos ricos.
Los oyentes comentaban: "Este padre no dice solamente lo que sabe, sino que parece que lo que está diciendo lo estuviera viendo". Al escucharle se conmovían aun los corazones más indiferentes. Un predicador de fama fue a escucharle, y después decía a sus colegas: "El Padre Juan Francisco predica con extrema sencillez y convierte pecadores por millares y nosotros que predicamos con tanta elegancia, ¿a quién logramos convertir?".
Otro testigo afirmaba: "Lo que a mí me admira es que un hombre de tan pobre presencia, con su sotana llena de remiendos, diciendo lo que todos dicen, sin adornos en su lenguaje, siendo a veces tan duro en su hablar, tiene tan grande inspiración divina que uno no es capaz de escucharle y seguir en paz con sus pecados".
Algunos doctores se dirigieron al superior de los jesuitas diciéndole que el Padre Regis predicaba muy burdamente. Que un modo de predicar así era un deshonrar la altísima dignidad de predicador. Entonces el superior provincial se fue con su secretario a escuchar un sermón del santo, mezclados entre el pueblo. El superior quedó tan profundamente impresionado por su predicación, que les dijo a los acusadores: "Ojalá quisiera Dios que todos los misioneros predicaran con toda unción como este sacerdote. El dedo de Dios está aquí. Si yo viviera en esta región, no me perdería ni un solo sermón de este padre".
Un párroco afirmaba: "En mi parroquia, después de una misión predicada por el Padre Juan Francisco, mis parroquianos cambiaron de tal manera, que a mí me parecía que eran otras personas".
El Sr. Obispo lo envió a misionar a una región que durante 40 años había sido invadida por los calvinistas, y en la cual la corrupción de costumbres era espantosa y el anticatolicismo era tan feroz que el mismo Sr. Obispo no podía nunca aparecer por allí. Y el poder de convicción del Padre Regis fue tan arrollador que las conversiones se obraron por montones. Una de las más terribles calvinistas, al oír que el santo sacerdote le preguntaba: "¿Y Ud. cuándo es que se va a convertir?", sintió una fuerza de la gracia de Dios tan avasalladora, que le respondió: "Pues, ¡me quiero convertir ahora mismo!", y en verdad que dejó su mala vida pasada y empezó a vivir como una buena católica.
Como con sus predicaciones acababa con muchos vicios, aquellos que vieron afectados con esto sus malos negocios, lo acusaron con calumnias ante el Sr. Obispo y hasta en Roma. El padre sufrió mucho con esto, pero afortunadamente Dios hizo que el secretario del obispo se diera cuenta de las mentiras que le estaban inventando y le defendió ante Monseñor, el cual escribió a Roma, hablando muy bien del gran misionero.
Mientras tanto el santo seguía misionando por las regiones más apartadas y de más difícil acceso. Y las multitudes lo seguían. Los campesinos se encontraban y el saludo que se daban era: "Vamos a escuchar al santo". Y en las ciudades, los templos se llenaban hasta más no poder, y los feligreses repetían: - Vayamos a oír al santo.
A muchísimas mujeres las sacó de la vida corrompida y las encaminó hacia una vida virtuosa. Los vicios que convirtió fueron incontables.
A las tres de la madrugada estaba levantado. Pasaba la mañana confesando y predicando y la tarde consiguiendo ayuda para los pobres. Muchas veces se olvidaba de comer.
A dos ciegos les hizo recobrar la vista. Con la imposición de las manos curó a muchos enfermos. Su despensa daba y daba a los pobres y no se agotaba y el milagro más grande que conseguía era convertir a los pecadores de su mala vida.
Se fue a predicar una misión a una región terriblemente fría y apartada. Por el camino lo sorprendió una tempestad de nieve que le impidió continuar el viaje y tuvo que pasar la noche en medio de terrible ventarrón y en plena nieve. Y le sobrevino una pulmonía. Sin embargo así de enfermo pronunció tres sermones el primer día de la misión y dos el segundo día. Toda la mañana de este día la pasó confesando. En ayunas celebró la misa a las dos de la tarde, y cuando se dirigió a su confesionario para seguir su labor heroica, cayó desmayado.
Lo llevaron a la casa cural y poco antes de morir exclamó: "Veo a Nuestro Señor y a su Santísima Madre que preparan un sitio en el cielo para mí". Y luego exclamó: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu", y murió. Era el año 1640.
Al visitar el sepulcro de San Juan Francisco Regis, se propuso después el joven San Juan Vianey, ser sacerdote, costara lo que costara. Es que los ejemplos de su vida son admirables.
predicador misionero
Año 1640
Cuando un sacerdote o un apóstol muere
desgastado de tanto trabajar por extender el reino de Dios,
ese día la Iglesia ha conseguido un gran triunfo para la eternidad.
(San Juan Bosco)
El Papa Pío XII llegó a exclamar: "Un predicador que merece muy bien ser llamado Patrono de las misiones populares es San Francisco Regis".
Francisco nace en 1597 de familia acaudalada en Narbona, Francia y a los 19 años empieza a no sentirse a gusto en la vida mundana. Siente aversión por los placeres mundanales. Y súbitamente cae en la cuenta de que la santidad no será conseguida por él si sigue viviendo entre las gentes mundanas. Cerca de su ciudad había una abadía de monjes que lo estimaban, pero a él le atraía más la Compañía de Jesús, porque los Jesuitas se dedicaban más al apostolado entre el pueblo. Pidió ser admitido entre los jesuitas y en su noviciado demostraba tal fervor que uno de sus compañeros llegó a declarar: "Juan Francisco se humilla él mismo hasta el extremo, pero demuestra por los demás un aprecio admirable".
Siendo estudiante, el compañero de habitación lo acusó ante el superior diciéndole que Regis en vez de dormir lo suficiente pasaba muchas horas rezando en la capilla. El Padre Rector le respondió: "No le impidas sus devociones. No te opongas a sus comunicaciones con Dios. a mi me parece que este joven es un santo y que un día nuestra Comunidad celebrará una fiesta en su honor". Y esta respuesta resultó profética.
A los 33 años fue ordenado de sacerdote y al año siguiente lo destinaron a un trabajo que estaba muy de acuerdo con sus aspiraciones y con su fuerte constitución física: dedicarse a predicar misiones entre el pueblo. Y se dedicó a este trabajo con tal energía que sus compañeros exclamaban: "Juan Francisco hace el oficio de 5 misioneros". En 43 años de vida, 24 como religioso, diez como sacerdote y 9 como misionero popular, logró inmensos éxitos y tuvo el mismo calificativo en todos los sitios donde estuvo predicando: "el santo".
A diferencia del estilo muy elegante y rebuscado que se usaba entonces para predicar, el padre Juan Francisco se dedicó a predicar de manera extremadamente sencilla, con estilo directo, a veces hasta rayando en demasiado ordinariote, pero que iba directamente al alma y con una elocuencia y un fervor, que los pecadores no eran capaces de no conmoverse al escucharle. Sus sermones atraían a las multitudes formadas por católicos y herejes, gente buena y gente corrompida, pobres y ricos, sabios e ignorantes. Le encantaba predicar a los pobres, pero decía que con sus sermones había logrado convertir también a muchos ricos.
Los oyentes comentaban: "Este padre no dice solamente lo que sabe, sino que parece que lo que está diciendo lo estuviera viendo". Al escucharle se conmovían aun los corazones más indiferentes. Un predicador de fama fue a escucharle, y después decía a sus colegas: "El Padre Juan Francisco predica con extrema sencillez y convierte pecadores por millares y nosotros que predicamos con tanta elegancia, ¿a quién logramos convertir?".
Otro testigo afirmaba: "Lo que a mí me admira es que un hombre de tan pobre presencia, con su sotana llena de remiendos, diciendo lo que todos dicen, sin adornos en su lenguaje, siendo a veces tan duro en su hablar, tiene tan grande inspiración divina que uno no es capaz de escucharle y seguir en paz con sus pecados".
Algunos doctores se dirigieron al superior de los jesuitas diciéndole que el Padre Regis predicaba muy burdamente. Que un modo de predicar así era un deshonrar la altísima dignidad de predicador. Entonces el superior provincial se fue con su secretario a escuchar un sermón del santo, mezclados entre el pueblo. El superior quedó tan profundamente impresionado por su predicación, que les dijo a los acusadores: "Ojalá quisiera Dios que todos los misioneros predicaran con toda unción como este sacerdote. El dedo de Dios está aquí. Si yo viviera en esta región, no me perdería ni un solo sermón de este padre".
Un párroco afirmaba: "En mi parroquia, después de una misión predicada por el Padre Juan Francisco, mis parroquianos cambiaron de tal manera, que a mí me parecía que eran otras personas".
El Sr. Obispo lo envió a misionar a una región que durante 40 años había sido invadida por los calvinistas, y en la cual la corrupción de costumbres era espantosa y el anticatolicismo era tan feroz que el mismo Sr. Obispo no podía nunca aparecer por allí. Y el poder de convicción del Padre Regis fue tan arrollador que las conversiones se obraron por montones. Una de las más terribles calvinistas, al oír que el santo sacerdote le preguntaba: "¿Y Ud. cuándo es que se va a convertir?", sintió una fuerza de la gracia de Dios tan avasalladora, que le respondió: "Pues, ¡me quiero convertir ahora mismo!", y en verdad que dejó su mala vida pasada y empezó a vivir como una buena católica.
Como con sus predicaciones acababa con muchos vicios, aquellos que vieron afectados con esto sus malos negocios, lo acusaron con calumnias ante el Sr. Obispo y hasta en Roma. El padre sufrió mucho con esto, pero afortunadamente Dios hizo que el secretario del obispo se diera cuenta de las mentiras que le estaban inventando y le defendió ante Monseñor, el cual escribió a Roma, hablando muy bien del gran misionero.
Mientras tanto el santo seguía misionando por las regiones más apartadas y de más difícil acceso. Y las multitudes lo seguían. Los campesinos se encontraban y el saludo que se daban era: "Vamos a escuchar al santo". Y en las ciudades, los templos se llenaban hasta más no poder, y los feligreses repetían: - Vayamos a oír al santo.
A muchísimas mujeres las sacó de la vida corrompida y las encaminó hacia una vida virtuosa. Los vicios que convirtió fueron incontables.
A las tres de la madrugada estaba levantado. Pasaba la mañana confesando y predicando y la tarde consiguiendo ayuda para los pobres. Muchas veces se olvidaba de comer.
A dos ciegos les hizo recobrar la vista. Con la imposición de las manos curó a muchos enfermos. Su despensa daba y daba a los pobres y no se agotaba y el milagro más grande que conseguía era convertir a los pecadores de su mala vida.
Se fue a predicar una misión a una región terriblemente fría y apartada. Por el camino lo sorprendió una tempestad de nieve que le impidió continuar el viaje y tuvo que pasar la noche en medio de terrible ventarrón y en plena nieve. Y le sobrevino una pulmonía. Sin embargo así de enfermo pronunció tres sermones el primer día de la misión y dos el segundo día. Toda la mañana de este día la pasó confesando. En ayunas celebró la misa a las dos de la tarde, y cuando se dirigió a su confesionario para seguir su labor heroica, cayó desmayado.
Lo llevaron a la casa cural y poco antes de morir exclamó: "Veo a Nuestro Señor y a su Santísima Madre que preparan un sitio en el cielo para mí". Y luego exclamó: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu", y murió. Era el año 1640.
Al visitar el sepulcro de San Juan Francisco Regis, se propuso después el joven San Juan Vianey, ser sacerdote, costara lo que costara. Es que los ejemplos de su vida son admirables.
Calendario: Martes XI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 14 de junio 2011, Feria
Calendario: Martes XI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 14 de junio 2011, Feria
Misa de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 68, n. 5), Pf.
común.
LECC.: vol. IV, págs. 96 y 383.
- 2Co 8, 1-9. Cristo se hizo pobre por vosotros.
- Sal 145. R. Alaba, alma mía, al Señor.
- Mt 5, 43-48. Amad a vuestros enemigos.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.
Martirologio: elogs. del 15 de junio, pág. 364.
CALENDARIOS: Asidonia-Jerez: Beato Diego José de Cádiz, presbítero
(MO). Sevilla: (ML).
Carmelitas: San Eliseo, profeta (MO).
Dominicos: San Pedro de Verona, presbítero y mártir (MO).
O. Cist. y OCSO: San Gerardo, monje cisterciense (ML).
Guadix-Baza: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Juan García-
Santacruz y Ortiz, obispo, emérito (1992)
Misa de feria (verde).
MISAL: cualquier formulario permitido (véase pág. 68, n. 5), Pf.
común.
LECC.: vol. IV, págs. 96 y 383.
- 2Co 8, 1-9. Cristo se hizo pobre por vosotros.
- Sal 145. R. Alaba, alma mía, al Señor.
- Mt 5, 43-48. Amad a vuestros enemigos.
Liturgia de las Horas: oficio de feria.
Martirologio: elogs. del 15 de junio, pág. 364.
CALENDARIOS: Asidonia-Jerez: Beato Diego José de Cádiz, presbítero
(MO). Sevilla: (ML).
Carmelitas: San Eliseo, profeta (MO).
Dominicos: San Pedro de Verona, presbítero y mártir (MO).
O. Cist. y OCSO: San Gerardo, monje cisterciense (ML).
Guadix-Baza: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Juan García-
Santacruz y Ortiz, obispo, emérito (1992)
domingo, 12 de junio de 2011
Evangelio del Lunes XI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 13 de junio 2011.
Evangelio del Lunes XI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 13 de junio 2011.
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 5,38-42
Gloria a ti, Señor
Yo os digo: No hagáis frente al que os agravia
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente". Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas."
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús
Reflexión:
En este pasaje el evangelista presenta la famosa : “Ojo por ojo, diente por diente”, que lo que hace es generar más violencia de la que ya hay. Mahatma Gandhi decía con gran ironía: “Si aplicamos el ojo por ojo, pronto el mundo se quedará ciego”. La venganza es violencia y engendra violencia. Por tal motivo, Jesús presenta una nueva forma de actuar frente al mal que nos inflijan. Pareciera absurda la propuesta de Jesús, “colocar la otra mejilla”, “darle también el manto”; pero es que el Reino no se construye con la violencia, sino con la paz, la justicia, la verdad, el amor. Jesús mismo nos dio ejemplo de vida al comportarse como el “Siervo Sufriente” que no apartó su cara frente a los insultos y salivazos, a las bofetadas y flagelos. Nos enseña a no responder al mal con el mal, sino, como dice San Pablo en Rom 12,17.21: “A nadie devuelvas mal por mal. Vence al mal haciendo el bien”. La propuesta evangélica de la no-violencia tiene que ser un ejercicio eficaz para ir asumiendo un nuevo estilo de vida.
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 5,38-42
Gloria a ti, Señor
Yo os digo: No hagáis frente al que os agravia
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente". Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas."
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús
Reflexión:
En este pasaje el evangelista presenta la famosa : “Ojo por ojo, diente por diente”, que lo que hace es generar más violencia de la que ya hay. Mahatma Gandhi decía con gran ironía: “Si aplicamos el ojo por ojo, pronto el mundo se quedará ciego”. La venganza es violencia y engendra violencia. Por tal motivo, Jesús presenta una nueva forma de actuar frente al mal que nos inflijan. Pareciera absurda la propuesta de Jesús, “colocar la otra mejilla”, “darle también el manto”; pero es que el Reino no se construye con la violencia, sino con la paz, la justicia, la verdad, el amor. Jesús mismo nos dio ejemplo de vida al comportarse como el “Siervo Sufriente” que no apartó su cara frente a los insultos y salivazos, a las bofetadas y flagelos. Nos enseña a no responder al mal con el mal, sino, como dice San Pablo en Rom 12,17.21: “A nadie devuelvas mal por mal. Vence al mal haciendo el bien”. La propuesta evangélica de la no-violencia tiene que ser un ejercicio eficaz para ir asumiendo un nuevo estilo de vida.
Lecturas del Lunes XI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 13 de junio 2011.
Lecturas del Lunes XI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 13 de junio 2011.
Primera Lectura
Lectura de la Segunda Carta a Los Corintios 6,1-10
Damos prueba de que somos ministros de Dios
Hermanos: Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice: "En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda"; pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.
Para no poner en ridículo nuestro ministerio, nunca damos a nadie motivo de escándalo; al contrario, continuamente damos prueba de que somos ministros de Dios con lo mucho que pasamos: luchas, infortunios, apuros, golpes, cárceles, motines, fatigas, noches sin dormir y días sin comer; procedemos con limpieza, saber, paciencia y amabilidad, con dones del Espíritu y amor sincero, llevando la palabra de la verdad y la fuerza de Dios. Con la derecha y con la izquierda empuñamos las armas de la justicia, a través de honra y afrenta, de mala y buena fama. Somos los impostores que dicen la verdad, los desconocidos conocidos de sobra, los moribundos que están bien vivos, los penados nunca ajusticiados, los afligidos siempre alegres, los pobretones que enriquecen a muchos, los necesitados que todo lo poseen.
Palabra de Dios
Te Alabamos Señor
Salmo
Salmo responsorial: 97
R. El Señor da a conocer su victoria.
Cantad al Señor un cántico nuevo, / porque ha hecho maravillas: / su diestra le ha dado la victoria, / su santo brazo.
R. El Señor da a conocer su victoria.
El Señor da a conocer su victoria, / revela a las naciones su justicia: / se acordó de su misericordia y su fidelidad / en favor de la casa de Israel.
R. El Señor da a conocer su victoria.
Los confines de la tierra han contemplado / la victoria de nuestro Dios. / Aclamad al Señor, tierra entera; / gritad, vitoread, tocad.
R. El Señor da a conocer su victoria.
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 5,38-42
Gloria a ti, Señor
Yo os digo: No hagáis frente al que os agravia
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente". Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas."
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús
Reflexión:
En este pasaje el evangelista presenta la famosa : “Ojo por ojo, diente por diente”, que lo que hace es generar más violencia de la que ya hay. Mahatma Gandhi decía con gran ironía: “Si aplicamos el ojo por ojo, pronto el mundo se quedará ciego”. La venganza es violencia y engendra violencia. Por tal motivo, Jesús presenta una nueva forma de actuar frente al mal que nos inflijan. Pareciera absurda la propuesta de Jesús, “colocar la otra mejilla”, “darle también el manto”; pero es que el Reino no se construye con la violencia, sino con la paz, la justicia, la verdad, el amor. Jesús mismo nos dio ejemplo de vida al comportarse como el “Siervo Sufriente” que no apartó su cara frente a los insultos y salivazos, a las bofetadas y flagelos. Nos enseña a no responder al mal con el mal, sino, como dice San Pablo en Rom 12,17.21: “A nadie devuelvas mal por mal. Vence al mal haciendo el bien”. La propuesta evangélica de la no-violencia tiene que ser un ejercicio eficaz para ir asumiendo un nuevo estilo de vida.
Primera Lectura
Lectura de la Segunda Carta a Los Corintios 6,1-10
Damos prueba de que somos ministros de Dios
Hermanos: Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice: "En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda"; pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.
Para no poner en ridículo nuestro ministerio, nunca damos a nadie motivo de escándalo; al contrario, continuamente damos prueba de que somos ministros de Dios con lo mucho que pasamos: luchas, infortunios, apuros, golpes, cárceles, motines, fatigas, noches sin dormir y días sin comer; procedemos con limpieza, saber, paciencia y amabilidad, con dones del Espíritu y amor sincero, llevando la palabra de la verdad y la fuerza de Dios. Con la derecha y con la izquierda empuñamos las armas de la justicia, a través de honra y afrenta, de mala y buena fama. Somos los impostores que dicen la verdad, los desconocidos conocidos de sobra, los moribundos que están bien vivos, los penados nunca ajusticiados, los afligidos siempre alegres, los pobretones que enriquecen a muchos, los necesitados que todo lo poseen.
Palabra de Dios
Te Alabamos Señor
Salmo
Salmo responsorial: 97
R. El Señor da a conocer su victoria.
Cantad al Señor un cántico nuevo, / porque ha hecho maravillas: / su diestra le ha dado la victoria, / su santo brazo.
R. El Señor da a conocer su victoria.
El Señor da a conocer su victoria, / revela a las naciones su justicia: / se acordó de su misericordia y su fidelidad / en favor de la casa de Israel.
R. El Señor da a conocer su victoria.
Los confines de la tierra han contemplado / la victoria de nuestro Dios. / Aclamad al Señor, tierra entera; / gritad, vitoread, tocad.
R. El Señor da a conocer su victoria.
Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 5,38-42
Gloria a ti, Señor
Yo os digo: No hagáis frente al que os agravia
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente". Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas."
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús
Reflexión:
En este pasaje el evangelista presenta la famosa : “Ojo por ojo, diente por diente”, que lo que hace es generar más violencia de la que ya hay. Mahatma Gandhi decía con gran ironía: “Si aplicamos el ojo por ojo, pronto el mundo se quedará ciego”. La venganza es violencia y engendra violencia. Por tal motivo, Jesús presenta una nueva forma de actuar frente al mal que nos inflijan. Pareciera absurda la propuesta de Jesús, “colocar la otra mejilla”, “darle también el manto”; pero es que el Reino no se construye con la violencia, sino con la paz, la justicia, la verdad, el amor. Jesús mismo nos dio ejemplo de vida al comportarse como el “Siervo Sufriente” que no apartó su cara frente a los insultos y salivazos, a las bofetadas y flagelos. Nos enseña a no responder al mal con el mal, sino, como dice San Pablo en Rom 12,17.21: “A nadie devuelvas mal por mal. Vence al mal haciendo el bien”. La propuesta evangélica de la no-violencia tiene que ser un ejercicio eficaz para ir asumiendo un nuevo estilo de vida.
Lectio Divina: Lunes XI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 13 de junio 2011
Lectio: Mateo 5,38-42
Lectio:
Lunes, 13 Junio, 2011
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
¡Oh Dios!, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Mateo 5,38-42
«Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra; al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.
3) Reflexión
• El evangelio de hoy forma parte de una pequeña unidad literaria que va desde Mt 5,17 hasta Mt 5,48, en la que se describe como pasar de la antigua justicia de los fariseos (Mt 5,20) para la nueva justicia del Reino de Dios (Mt 5,48). Describe como subir la Montaña de las Bienaventuranzas, de donde Jesús anunció la nueva Ley del Amor. El gran deseo de los fariseos era alcanzar la justicia, ser justo ante Dios. Es éste también el deseo de todos nosotros. Justo es aquel o aquella que consigue vivir allí donde Dios quiere que lo haga. Los fariseos se esforzaban para alcanzar la justicia a través de la observancia estricta de la Ley. Pensaban que era por el esfuerzo que podrían llegar hasta el lugar donde Dios los quería. Jesús toma postura ante esta práctica y anuncia que la nueva justicia tiene que superar la justicia de los fariseos (Mt 5,20). En el evangelio de hoy estamos casi llegando a la cima de la montaña. Falta poco. La cima está descrita con la frase: “Sed perfecto como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5,48), que meditaremos en el evangelio de mañana. Veamos de cerca este último grado que nos falta para llegar a la cima de la Montaña, de la que San Juan de la Cruz dice: “Aquí reinan el silencio y el amor”.
• Mateo 5,38: Ojo por ojo, diente por diente. Jesús cita un texto de la Ley antigua diciendo: "Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente!”. El abrevia el texto diciendo: ”Vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe” (Ex 21,23-25). Como en los casos anteriores, aquí también Jesús hace una relectura enteramente nueva. El principio: “ojo por ojo, diente por diente” estaba en la raíz de la interpretación que los escribas hacían de la ley. Este principio debe ser subvertido, pues pervierte y perjudica la relación entre las personas y con Dios.
• Mateo 5,39ª: No devolver mal con mal. Jesús afirma exactamente lo contrario: “Pero yo os digo: no os vengais de quien os hace el mal”. Ante una violencia recibida, nuestra relación natural es pagar al otro con la misma moneda. La venganza pide: “ojo por ojo, diente por diente”. Jesús pide retribuir el mal no con el mal, sino con el bien. Pues, si no sabremos superar la violencia recibida, la espiral de violencia lo invadirá todo y no habrá salida. Lamec decía: “Pongan atención a mis palabras. Yo he muerto a un hombre por la hrida que me hizo y a un muchacho por un moretón que recibí. Si Caín ha de ser vengado siete veces, Lamec ha de serlo setenta y siete veces” (Gn 4,24). Fue por causa de esta venganza extremada que todo terminó en la confusión de la Torre de Babel (Gen 11,1-9). Fiel a la enseñanza de Jesús, Pablo escribe en la carta a los Romanos: “antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra; al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. “No devuelvan a nadie mal por mal, procuren ganarse el aprecio de todos los hombres. No te dejes vencer por lo malo, más bien vence el mal a fuerza de bien”. (Rom 12,17.21). Para poder tener esta actitud, es necesario tener mucha fe en la posibilidad que el ser humano tiene de recuperarse. ¿Cómo hacer esto en la práctica? Jesús nos ofrece 3 ejemplos concretos.
• Mateo 5,39b-42: Los cuatro ejemplos para superar la espiral de violencia. Jesús dice: (a) al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra; (b) al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; (c) y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. (d) a quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.(Mt 5,40-42). ¿Cómo entender estas cuatro afirmaciones? Jesús mismo nos ofreció una ayuda de cómo debemos entenderlas. Cuando el soldado le dio una bofetada en el rostro, él no ofreció la otra. Por el contrario, reaccionó con energía: “Si he hablado mal, muéstrame en qué, pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?” (Jn 18,23) Jesús no enseña la pasividad. San Pablo piensa que, retribuyendo el mal con el bien, “haciendo esto, amontonarás brasas sobre su cabeza” (Rom 12,20). Esta fe en la posibilidad de recupero del ser humano sólo es posible desde una raíz que nace de la total gratuidad del amor creador que Dios mostró para con nosotros en la vida y en las actitudes de Jesús.
4) Para la reflexión personal
• ¿Has sentido alguna vez una rabia tan grande como para querer aplicar la venganza “ojo por ojo”, diente por diente”? ¿Cómo hacer para superarla?
• ¿Será que la convivencia comunitaria hoy en la iglesia favorece el tener en nosotros el amor creador que Jesús sugiere en el evangelio de hoy?
5) Oración final
Escucha mi palabra, Yahvé,
repara en mi plegaria,
atento a mis gritos de auxilio,
rey mío y Dios mío. (Sal 5,2-3)
www.ocarm.org
Lectio:
Lunes, 13 Junio, 2011
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
¡Oh Dios!, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Mateo 5,38-42
«Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra; al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.
3) Reflexión
• El evangelio de hoy forma parte de una pequeña unidad literaria que va desde Mt 5,17 hasta Mt 5,48, en la que se describe como pasar de la antigua justicia de los fariseos (Mt 5,20) para la nueva justicia del Reino de Dios (Mt 5,48). Describe como subir la Montaña de las Bienaventuranzas, de donde Jesús anunció la nueva Ley del Amor. El gran deseo de los fariseos era alcanzar la justicia, ser justo ante Dios. Es éste también el deseo de todos nosotros. Justo es aquel o aquella que consigue vivir allí donde Dios quiere que lo haga. Los fariseos se esforzaban para alcanzar la justicia a través de la observancia estricta de la Ley. Pensaban que era por el esfuerzo que podrían llegar hasta el lugar donde Dios los quería. Jesús toma postura ante esta práctica y anuncia que la nueva justicia tiene que superar la justicia de los fariseos (Mt 5,20). En el evangelio de hoy estamos casi llegando a la cima de la montaña. Falta poco. La cima está descrita con la frase: “Sed perfecto como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5,48), que meditaremos en el evangelio de mañana. Veamos de cerca este último grado que nos falta para llegar a la cima de la Montaña, de la que San Juan de la Cruz dice: “Aquí reinan el silencio y el amor”.
• Mateo 5,38: Ojo por ojo, diente por diente. Jesús cita un texto de la Ley antigua diciendo: "Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente!”. El abrevia el texto diciendo: ”Vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe” (Ex 21,23-25). Como en los casos anteriores, aquí también Jesús hace una relectura enteramente nueva. El principio: “ojo por ojo, diente por diente” estaba en la raíz de la interpretación que los escribas hacían de la ley. Este principio debe ser subvertido, pues pervierte y perjudica la relación entre las personas y con Dios.
• Mateo 5,39ª: No devolver mal con mal. Jesús afirma exactamente lo contrario: “Pero yo os digo: no os vengais de quien os hace el mal”. Ante una violencia recibida, nuestra relación natural es pagar al otro con la misma moneda. La venganza pide: “ojo por ojo, diente por diente”. Jesús pide retribuir el mal no con el mal, sino con el bien. Pues, si no sabremos superar la violencia recibida, la espiral de violencia lo invadirá todo y no habrá salida. Lamec decía: “Pongan atención a mis palabras. Yo he muerto a un hombre por la hrida que me hizo y a un muchacho por un moretón que recibí. Si Caín ha de ser vengado siete veces, Lamec ha de serlo setenta y siete veces” (Gn 4,24). Fue por causa de esta venganza extremada que todo terminó en la confusión de la Torre de Babel (Gen 11,1-9). Fiel a la enseñanza de Jesús, Pablo escribe en la carta a los Romanos: “antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra; al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. “No devuelvan a nadie mal por mal, procuren ganarse el aprecio de todos los hombres. No te dejes vencer por lo malo, más bien vence el mal a fuerza de bien”. (Rom 12,17.21). Para poder tener esta actitud, es necesario tener mucha fe en la posibilidad que el ser humano tiene de recuperarse. ¿Cómo hacer esto en la práctica? Jesús nos ofrece 3 ejemplos concretos.
• Mateo 5,39b-42: Los cuatro ejemplos para superar la espiral de violencia. Jesús dice: (a) al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra; (b) al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; (c) y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. (d) a quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.(Mt 5,40-42). ¿Cómo entender estas cuatro afirmaciones? Jesús mismo nos ofreció una ayuda de cómo debemos entenderlas. Cuando el soldado le dio una bofetada en el rostro, él no ofreció la otra. Por el contrario, reaccionó con energía: “Si he hablado mal, muéstrame en qué, pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?” (Jn 18,23) Jesús no enseña la pasividad. San Pablo piensa que, retribuyendo el mal con el bien, “haciendo esto, amontonarás brasas sobre su cabeza” (Rom 12,20). Esta fe en la posibilidad de recupero del ser humano sólo es posible desde una raíz que nace de la total gratuidad del amor creador que Dios mostró para con nosotros en la vida y en las actitudes de Jesús.
4) Para la reflexión personal
• ¿Has sentido alguna vez una rabia tan grande como para querer aplicar la venganza “ojo por ojo”, diente por diente”? ¿Cómo hacer para superarla?
• ¿Será que la convivencia comunitaria hoy en la iglesia favorece el tener en nosotros el amor creador que Jesús sugiere en el evangelio de hoy?
5) Oración final
Escucha mi palabra, Yahvé,
repara en mi plegaria,
atento a mis gritos de auxilio,
rey mío y Dios mío. (Sal 5,2-3)
www.ocarm.org
Meditación: Lunes XI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 13 de junio 2011
Meditación: Lunes de la semana 11 de tiempo ordinario; año impar
«Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: No repliquéis al malvado; por el contrario, si alguien te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiera entrar en pleito contigo para quitarte la túnica, déjale también la capa. A quien te fuerce a andar una milla, ve con él dos. A quien te pida, dale y no rehuyas al que quiera de ti algo prestado.» (Mateo 5, 38-42)
1º. Jesús, tu doctrina es la doctrina de Dios.
Los hombres no hemos logrado superar tus palabras.
Tus consejos siguen siendo -después de veinte siglos- revolucionarios y nuevos.
Hoy me enseñas a saber perdonar, a excederse incluso con los que no me quieren, a dar sin esperar respuesta.
Me gustaría entender un poco más cómo perdonar al que me ha hecho daño, cómo reaccionar cristianamente sin caer en la ingenuidad.
La ley del Talión -«ojo por ojo y diente por diente»- ya había sido un gran avance: vengarse del mal que alguien ha hecho, pero proporcionalmente, sin «pasarse».
Sin embargo, Tú vas mucho más allá: «si alguien te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la otra.»
¿Cómo es posible actuar así?
¿Es razonable no contestar la agresión con la agresión?
Es lo más razonable, porque Dios, que es la Sabiduría, perdona siempre.
Jesús, Tú me has enseñado a responder al odio con amor, la burla con comprensión, la crítica con silencio, la violencia con paz.
Sabes perdonar hasta a los que te clavan en la cruz: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (Lucas 23,34).
Enséñame a amar a los demás como Tú les amas; ayúdame a disculpar siempre, a comprender siempre, a perdonar siempre.
«La oración cristiana llega hasta el perdón de los enemigos. Transfigura al discípulo configurándolo con su Maestro. El perdón es cumbre de lo oración cristiana; el don de la oración no puede recibirse más que en un corazón acorde con la compasión divina. Además, el perdón da testimonio de que, en nuestro mundo, el amor es más fuerte que el pecado. Los mártires de ayer y de hoy dan testimonio de Jesús. El perdón es la condición fundamental de la reconciliación de los hijos de Dios con su Padre y de los hombres entre sí» (CEC.-2844)
2º. «Has de conducirte cada día, al tratar a quienes te rodean, con mucha comprensión, con mucho cariño, junto -claro está- con toda la energía necesaria: sino, la comprensión y el cariño se convienen en complicidad y en egoísmo» (Surco.- 803).
Jesús, perdonar se hace muy difícil a veces.
Parece que la otra persona no se merece nada, después de haber hecho lo que ha hecho.
¿Y yo?
¿No me he comportado bastante mal contigo?
¿No he contribuido con mis pecados a que murieras en la cruz?
Yo sí que no merezco el amor que me tienes y, sin embargo, Tú me signes perdonando.
¿Cómo no voy a perdonar yo a los demás?
Ayúdame a vencer ese natural rechazo ante el agresor injusto o ante el compañero que me ha fallado en algo, para llegar a la reacción sobrenatural del perdón y de la comprensión.
Jesús, no hay que devolver mal por mal, «ojo por ojo.»
Me pides que siempre responda con comprensión, con cariño, con intención de ayudar. Pero esto no significa comportarme con blandenguería o ingenuidad.
La respuesta cristiana al error ajeno no es la aceptación -esa conducta sería cómplice y egoísta- sino la corrección.
Lo que no es cristiano es la venganza, ni el abuso de la fragilidad de los demás, ni el desprecio.
Jesús, a veces es muy difícil perdonar, pero otras aún lo es más corregir.
Corregir al que se equivoca es una de las «obras de misericordia», y es muestra de verdadero amor.
Cuando mi posición sea la de formar a otro -padre, directivo, profesor, jefe- a veces tendré que corregirle, con energía si hace falta; pero siempre con comprensión y sentido positivo, explicando el porqué de la corrección y ayudándole para que mejore.
Cuando no esté en una posición de autoridad, si tengo amistad con la persona que está en el error, es de justicia comentarle mi opinión con intención de ayudarle, o bien buscar a la persona adecuada para que le haga ver el error con más delicadeza y eficacia.
Ayúdame, Jesús, a corregir y a perdonar como Tú lo harías.
Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Tiempo ordinario. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona.
«Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: No repliquéis al malvado; por el contrario, si alguien te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiera entrar en pleito contigo para quitarte la túnica, déjale también la capa. A quien te fuerce a andar una milla, ve con él dos. A quien te pida, dale y no rehuyas al que quiera de ti algo prestado.» (Mateo 5, 38-42)
1º. Jesús, tu doctrina es la doctrina de Dios.
Los hombres no hemos logrado superar tus palabras.
Tus consejos siguen siendo -después de veinte siglos- revolucionarios y nuevos.
Hoy me enseñas a saber perdonar, a excederse incluso con los que no me quieren, a dar sin esperar respuesta.
Me gustaría entender un poco más cómo perdonar al que me ha hecho daño, cómo reaccionar cristianamente sin caer en la ingenuidad.
La ley del Talión -«ojo por ojo y diente por diente»- ya había sido un gran avance: vengarse del mal que alguien ha hecho, pero proporcionalmente, sin «pasarse».
Sin embargo, Tú vas mucho más allá: «si alguien te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la otra.»
¿Cómo es posible actuar así?
¿Es razonable no contestar la agresión con la agresión?
Es lo más razonable, porque Dios, que es la Sabiduría, perdona siempre.
Jesús, Tú me has enseñado a responder al odio con amor, la burla con comprensión, la crítica con silencio, la violencia con paz.
Sabes perdonar hasta a los que te clavan en la cruz: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (Lucas 23,34).
Enséñame a amar a los demás como Tú les amas; ayúdame a disculpar siempre, a comprender siempre, a perdonar siempre.
«La oración cristiana llega hasta el perdón de los enemigos. Transfigura al discípulo configurándolo con su Maestro. El perdón es cumbre de lo oración cristiana; el don de la oración no puede recibirse más que en un corazón acorde con la compasión divina. Además, el perdón da testimonio de que, en nuestro mundo, el amor es más fuerte que el pecado. Los mártires de ayer y de hoy dan testimonio de Jesús. El perdón es la condición fundamental de la reconciliación de los hijos de Dios con su Padre y de los hombres entre sí» (CEC.-2844)
2º. «Has de conducirte cada día, al tratar a quienes te rodean, con mucha comprensión, con mucho cariño, junto -claro está- con toda la energía necesaria: sino, la comprensión y el cariño se convienen en complicidad y en egoísmo» (Surco.- 803).
Jesús, perdonar se hace muy difícil a veces.
Parece que la otra persona no se merece nada, después de haber hecho lo que ha hecho.
¿Y yo?
¿No me he comportado bastante mal contigo?
¿No he contribuido con mis pecados a que murieras en la cruz?
Yo sí que no merezco el amor que me tienes y, sin embargo, Tú me signes perdonando.
¿Cómo no voy a perdonar yo a los demás?
Ayúdame a vencer ese natural rechazo ante el agresor injusto o ante el compañero que me ha fallado en algo, para llegar a la reacción sobrenatural del perdón y de la comprensión.
Jesús, no hay que devolver mal por mal, «ojo por ojo.»
Me pides que siempre responda con comprensión, con cariño, con intención de ayudar. Pero esto no significa comportarme con blandenguería o ingenuidad.
La respuesta cristiana al error ajeno no es la aceptación -esa conducta sería cómplice y egoísta- sino la corrección.
Lo que no es cristiano es la venganza, ni el abuso de la fragilidad de los demás, ni el desprecio.
Jesús, a veces es muy difícil perdonar, pero otras aún lo es más corregir.
Corregir al que se equivoca es una de las «obras de misericordia», y es muestra de verdadero amor.
Cuando mi posición sea la de formar a otro -padre, directivo, profesor, jefe- a veces tendré que corregirle, con energía si hace falta; pero siempre con comprensión y sentido positivo, explicando el porqué de la corrección y ayudándole para que mejore.
Cuando no esté en una posición de autoridad, si tengo amistad con la persona que está en el error, es de justicia comentarle mi opinión con intención de ayudarle, o bien buscar a la persona adecuada para que le haga ver el error con más delicadeza y eficacia.
Ayúdame, Jesús, a corregir y a perdonar como Tú lo harías.
Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Tiempo ordinario. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona.
Santoral del 13 de junio. San Antonio de Padua
13 de junio
San Antonio de Padua
Los padres de San Antonio eran muy ricos y querían ver a su hijo como distinguido hombre de sociedad. Él, en cambio, quería ser pobre por amor de Cristo y por eso se hizo franciscano.
Antonio era un gran predicador. Lo mandaron como misionero por numerosas ciudades por Italia y Francia. Convirtió a muchos pecadores sobre todo con su buen ejemplo. Cuentan que mientras oraba en su habitación se le apareció Jesús, le puso las manitas al cuello y lo besó. Antonio recibió esta gracia extraordinaria por que mantuvo su alma limpia incluso del mas mínimo pecado y amaba mucho a Jesús.
Cuando Antonio enfermó se retiró a un monasterio en las afueras de Padua, donde murió a la edad de 36 años, el 13 de Junio de 1231.
Treinta y dos años después sus restos fueron trasladados a Padua. La lengua se conservaba íntegra, sin haberse corrompido mientras que el cuerpo estaba aniquilado.
Sucedieron muchos milagros después de su muerte. Aun hoy día le llaman el Santo "de los milagros". Su fiesta se celebra el 13 de junio.
El entusiasmo popular ha hecho que San Antonio, más que otros, sea universalmente reconocido por los fieles de todo el mundo. "Santo Universal" le llaman. Durante los siete siglos ya transcurridos desde su muerte, millones de personas se han sentido atraídas a este gran "Franciscano Milagroso".
Fue otro franciscano, San Buenaventura, quien dijo: "Acude con confianza a Antonio, que hace milagros, y el té conseguirá lo que buscas."
La Palabra de Dios
"El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido para traer Buenas Nuevas a los pobres." – Lc 4,18
Publiqué tu salvación en la reunión solemne." – Sal 40, 10-11
"La lengua del justo es planta fina….Los labios del justo procuran el alimento para muchos" – Pro 10, 20-21
El salva y libra, obra señales y milagros en los cielos y en la tierra." – Dn 6,28
Oración propia de la Novena
San Antonio, glorioso por la fama de tus milagros, obténme de la Misericordia de Dios esta gracia que deseo (Mencione el favor que pide).
Como tú eres tan bondadoso con los pobres pecadores, no mires mi falta de virtud antes bien considera la Gloria de Dios que será una vez más ensalzada por ti al concederme la petición que yo ahora encarecidamente hago.
Glorioso San Antonio de los milagros, padre de los pobres y consuelo de los afligidos, te pido ayuda.
Has venido a mi auxilio con tan amable solicitud y me has aliviado tan generosamente que me siento agradecido de corazón.
Acepta esta ofrenda de mi devoción y amor. Renuevo la seria promesa de vivir siempre amando a Dios y al prójimo.
Continua defendiéndote benignamente con tu protección y obténme la gracia de poder un día entrar el el Reino de los Cielos, donde cantaré enteramente las misericordias del Señor. Amen.
Letanía de San Antonio
(como devoción privada)
Señor ten piedad.
Cristo ten piedad.
Señor ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Santa María, ruega por nosotros.
San Francisco,
San Antonio de Padua gloria de la orden de frailes menores,
Mártir en el deseo de morir por Cristo,
Columna de la Iglesia,
Digno sacerdote de Dios,
Predicador apostólico,
Maestro de la verdad,
Vencedor de herejes,
Terror de los demonios,
Consuelo de los afligidos,
Auxilio de los necesitados,
Guía de los extraviados,
Restaurador de las cosas perdidas,
Intercesor escogido,
Constante obrador de milagros,
Sé propicio, perdónanos, Señor,
Sé propicio, escúchanos, Señor,
De todo mal, líbranos, Señor,
De todo pecado,
De todo peligro de alma y cuerpo,
De los lazos del demonio,
De la peste, hambre y guerra,
De la muerte eterna,
Por los méritos de San Antonio,
Por su celo en la conversión de los pecadores,
Por su deseo de la corona del martirio,
Por sus fatigas y trabajos,
Por su predicación y doctrina,
Por sus lagrimas de penitencia,
Por su paciencia y humildad,
Por su gloriosa muerte,
Por sus numerosos prodigios,
En el día del juicio,
Nosotros pecadores, te rogamos, óyenos,
Que nos guíes por caminos de verdadera penitencia,
Que nos concedas paciencia en los sufrimientos,
Que nos asistas en las necesidades,
Que oigas nuestras oraciones y peticiones,
Que enciendas en nosotros el fuego de tu amor,
Que nos concedas la protección y la intercesión de San Antonio,
Hijo de Dios,
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
V. Ruega por nosotros oh bienaventurado San Antonio,
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno!, Glorificaste a tu fiel confesor Antonio con el don constante de hacer milagros. Concédenos que cuanto pedimos confiadamente por sus méritos estemos ciertos de recibirlo por su intercesión. Te lo pedimos en nombre de Jesús, el Señor.
R. Amen.
San Antonio de Padua
Los padres de San Antonio eran muy ricos y querían ver a su hijo como distinguido hombre de sociedad. Él, en cambio, quería ser pobre por amor de Cristo y por eso se hizo franciscano.
Antonio era un gran predicador. Lo mandaron como misionero por numerosas ciudades por Italia y Francia. Convirtió a muchos pecadores sobre todo con su buen ejemplo. Cuentan que mientras oraba en su habitación se le apareció Jesús, le puso las manitas al cuello y lo besó. Antonio recibió esta gracia extraordinaria por que mantuvo su alma limpia incluso del mas mínimo pecado y amaba mucho a Jesús.
Cuando Antonio enfermó se retiró a un monasterio en las afueras de Padua, donde murió a la edad de 36 años, el 13 de Junio de 1231.
Treinta y dos años después sus restos fueron trasladados a Padua. La lengua se conservaba íntegra, sin haberse corrompido mientras que el cuerpo estaba aniquilado.
Sucedieron muchos milagros después de su muerte. Aun hoy día le llaman el Santo "de los milagros". Su fiesta se celebra el 13 de junio.
El entusiasmo popular ha hecho que San Antonio, más que otros, sea universalmente reconocido por los fieles de todo el mundo. "Santo Universal" le llaman. Durante los siete siglos ya transcurridos desde su muerte, millones de personas se han sentido atraídas a este gran "Franciscano Milagroso".
Fue otro franciscano, San Buenaventura, quien dijo: "Acude con confianza a Antonio, que hace milagros, y el té conseguirá lo que buscas."
La Palabra de Dios
"El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido para traer Buenas Nuevas a los pobres." – Lc 4,18
Publiqué tu salvación en la reunión solemne." – Sal 40, 10-11
"La lengua del justo es planta fina….Los labios del justo procuran el alimento para muchos" – Pro 10, 20-21
El salva y libra, obra señales y milagros en los cielos y en la tierra." – Dn 6,28
Oración propia de la Novena
San Antonio, glorioso por la fama de tus milagros, obténme de la Misericordia de Dios esta gracia que deseo (Mencione el favor que pide).
Como tú eres tan bondadoso con los pobres pecadores, no mires mi falta de virtud antes bien considera la Gloria de Dios que será una vez más ensalzada por ti al concederme la petición que yo ahora encarecidamente hago.
Glorioso San Antonio de los milagros, padre de los pobres y consuelo de los afligidos, te pido ayuda.
Has venido a mi auxilio con tan amable solicitud y me has aliviado tan generosamente que me siento agradecido de corazón.
Acepta esta ofrenda de mi devoción y amor. Renuevo la seria promesa de vivir siempre amando a Dios y al prójimo.
Continua defendiéndote benignamente con tu protección y obténme la gracia de poder un día entrar el el Reino de los Cielos, donde cantaré enteramente las misericordias del Señor. Amen.
Letanía de San Antonio
(como devoción privada)
Señor ten piedad.
Cristo ten piedad.
Señor ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Santa María, ruega por nosotros.
San Francisco,
San Antonio de Padua gloria de la orden de frailes menores,
Mártir en el deseo de morir por Cristo,
Columna de la Iglesia,
Digno sacerdote de Dios,
Predicador apostólico,
Maestro de la verdad,
Vencedor de herejes,
Terror de los demonios,
Consuelo de los afligidos,
Auxilio de los necesitados,
Guía de los extraviados,
Restaurador de las cosas perdidas,
Intercesor escogido,
Constante obrador de milagros,
Sé propicio, perdónanos, Señor,
Sé propicio, escúchanos, Señor,
De todo mal, líbranos, Señor,
De todo pecado,
De todo peligro de alma y cuerpo,
De los lazos del demonio,
De la peste, hambre y guerra,
De la muerte eterna,
Por los méritos de San Antonio,
Por su celo en la conversión de los pecadores,
Por su deseo de la corona del martirio,
Por sus fatigas y trabajos,
Por su predicación y doctrina,
Por sus lagrimas de penitencia,
Por su paciencia y humildad,
Por su gloriosa muerte,
Por sus numerosos prodigios,
En el día del juicio,
Nosotros pecadores, te rogamos, óyenos,
Que nos guíes por caminos de verdadera penitencia,
Que nos concedas paciencia en los sufrimientos,
Que nos asistas en las necesidades,
Que oigas nuestras oraciones y peticiones,
Que enciendas en nosotros el fuego de tu amor,
Que nos concedas la protección y la intercesión de San Antonio,
Hijo de Dios,
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
V. Ruega por nosotros oh bienaventurado San Antonio,
R. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno!, Glorificaste a tu fiel confesor Antonio con el don constante de hacer milagros. Concédenos que cuanto pedimos confiadamente por sus méritos estemos ciertos de recibirlo por su intercesión. Te lo pedimos en nombre de Jesús, el Señor.
R. Amen.
Calendario Litúrgico: Lunes XI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 13 de junio 2011
SE REANUDA EL TIEMPO ORDINARIO
UNDÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Tercera semana del salterio
Se vuelve a utilizar el volumen III de la Liturgia de las Horas.
En la Misa dominical: el volumen I del Leccionario.
En la Misa ferial: el volumen IV del Leccionario (año impar).
13 LUNES. SAN ANTONIO DE PADUA, presbítero y doctor
de la Iglesia, Memoria obligatoria
Misa de la memoria (blanco).
MISAL: 1.ª orac. prop. y el resto del común o de un domingo del
T.O., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV, págs. 95 y 383.
- 1Co 6, 1-10. Damos prueba de que somos ministros de Dios.
- Sal 97. R. El Señor da a conocer su victoria.
- Mt 5, 38-42. Yo os digo: No hagáis frente al que os agravia.
o bien: cf. vol. V, pág. 85.
Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.
Martirologio: elogs. del 14 de junio, pág. 363.
CALENDARIOS: Orden Franciscana: (F).
Santander-ciudad: Nuestra Señora la Virgen del Mar (MO
UNDÉCIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
Tercera semana del salterio
Se vuelve a utilizar el volumen III de la Liturgia de las Horas.
En la Misa dominical: el volumen I del Leccionario.
En la Misa ferial: el volumen IV del Leccionario (año impar).
13 LUNES. SAN ANTONIO DE PADUA, presbítero y doctor
de la Iglesia, Memoria obligatoria
Misa de la memoria (blanco).
MISAL: 1.ª orac. prop. y el resto del común o de un domingo del
T.O., Pf. común o de la memoria.
LECC.: vol. IV, págs. 95 y 383.
- 1Co 6, 1-10. Damos prueba de que somos ministros de Dios.
- Sal 97. R. El Señor da a conocer su victoria.
- Mt 5, 38-42. Yo os digo: No hagáis frente al que os agravia.
o bien: cf. vol. V, pág. 85.
Liturgia de las Horas: oficio de la memoria.
Martirologio: elogs. del 14 de junio, pág. 363.
CALENDARIOS: Orden Franciscana: (F).
Santander-ciudad: Nuestra Señora la Virgen del Mar (MO
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