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sábado, 30 de julio de 2011

Santoral del 31 de julio: San Ignacio de Loyola


Santoral del 31 de julio: San Ignacio de Loyola
Año 1556
San Ignacio: ruégale a Dios por todos los que como tí
deseamos extender el Reino de Cristo,
y hacer amar más a nuestro Divino Salvador.
"Todo para mayor Gloria de Dios" (San Ignacio)
San Ignacio nació en 1491 en el castillo de Loyola, en Guipúzcoa, norte de España, cerca de los montes Pirineos que están en el límite con Francia.
Su padre Bertrán De Loyola y su madre Marina Sáenz, de familias muy distinguidas, tuvieron once hijos: ocho varones y tres mujeres. El más joven de todos fue Ignacio.
El nombre que le pusieron en el bautismo fue Iñigo.
Entró a la carrera militar, pero en 1521, a la edad de 30 años, siendo ya capitán, fue gravemente herido mientras defendía el Castillo de Pamplona. Al ser herido su jefe, la guarnición del castillo capituló ante el ejército francés.
Los vencedores lo enviaron a su Castillo de Loyola a que fuera tratado de su herida. Le hicieron tres operaciones en la rodilla, dolorosísimas, y sin anestesia; pero no permitió que lo atasen ni que nadie lo sostuviera. Durante las operaciones no prorrumpió ni una queja. Los médicos se admiraban. Para que la pierna operada no le quedara más corta le amarraron unas pesas al pie y así estuvo por semanas con el pie en alto, soportando semejante peso. Sin embargo quedó cojo para toda la vida.
A pesar de esto Ignacio tuvo durante toda su vida un modo muy elegante y fino para tratar a toda clase de personas. Lo había aprendido en la Corte en su niñez.
Mientras estaba en convalecencia pidió que le llevaran novelas de caballería, llenas de narraciones inventadas e imaginarias. Pero su hermana le dijo que no tenía más libros que "La vida de Cristo" y el "Año Cristiano", o sea la historia del santo de cada día.
Y le sucedió un caso muy especial. Antes, mientras leía novelas y narraciones inventadas, en el momento sentía satisfacción pero después quedaba con un sentimiento horrible de tristeza y frustración . En cambio ahora al leer la vida de Cristo y las Vidas de los santos sentía una alegría inmensa que le duraba por días y días. Esto lo fue impresionando profundamente.
Y mientras leía las historias de los grandes santos pensaba: "¿Y por qué no tratar de imitarlos? Si ellos pudieron llegar a ese grado de espiritualidad, ¿por qué no lo voy a lograr yo? ¿Por qué no tratar de ser como San Francisco, Santo Domingo, etc.? Estos hombres estaban hechos del mismo barro que yo. ¿Por qué no esforzarme por llegar al grado que ellos alcanzaron?". Y después se iba a cumplir en él aquello que decía Jesús: "Dichosos los que tienen un gran deseo de ser santos, porque su deseo se cumplirá" (Mt. 5,6), y aquella sentencia de los psicólogos: "Cuidado con lo que deseas, porque lo conseguirás".
Mientras se proponía seriamente convertirse, una noche se le apareció Nuestra Señora con su Hijo Santísimo. La visión lo consoló inmensamente. Desde entonces se propuso no dedicarse a servir a gobernantes de la tierra sino al Rey del cielo.
Apenas terminó su convalecencia se fue en peregrinación al famoso Santuario de la Virgen de Monserrat. Allí tomó el serio propósito de dedicarse a hacer penitencia por sus pecados. Cambió sus lujosos vestidos por los de un pordiosero, se consagró a la Virgen Santísima e hizo confesión general de toda su vida.
Y se fue a un pueblecito llamado Manresa, a 15 kilómetros de Monserrat a orar y hacer penitencia, allí estuvo un año. Cerca de Manresa había una cueva y en ella se encerraba a dedicarse a la oración y a la meditación. Allá se le ocurrió la idea de los Ejercicios Espiritales, que tanto bien iban a hacer a la humanidad.
Después de unos días en los cuales sentía mucho gozo y consuelo en la oración, empezó a sentir aburrimiento y cansancio por todo lo que fuera espiritual. A esta crisis de desgano la llaman los sabios "la noche oscura del alma". Es un estado dificultoso que cada uno tiene que pasar para que se convenza de que los consuelos que siente en la oración no se los merece, sino que son un regalo gratuito de Dios.
Luego le llegó otra enfermedad espiritual muy fastidiosa: los escrúpulos. O sea el imaginarse que todo es pecado. Esto casi lo lleva a la desesperación.
Pero iba anotando lo que le sucedía y lo que sentía y estos datos le proporcionaron después mucha habildad para poder dirigir espiritualmente a otros convertidos y según sus propias experiencias poderles enseñar el camino de la santidad. Allí orando en Manresa adquirió lo que se llama "Discreción de espíritus", que consiste en saber determinar qué es lo que le sucede a cada alma y cuáles son los consejos que más necesita, y saber distinguir lo bueno de lo malo. A un amigo suyo le decía después: "En una hora de oración en Manresa aprendí más a dirigir almas, que todo lo que hubiera podido aprender asistiendo a universidades".
En 1523 se fue en peregrinación a Jerusalén, pidiendo limosna por el camino. Todavía era muy impulsivo y un día casi ataca a espada a uno que hablaba mal de la religión. Por eso le aconsejaron que no se quedara en Tierra Santa donde había muchos enemigos del catolicismo. Después fue adquiriendo gran bondad y paciencia.
A los 33 años empezó como estudiante de colegio en Barcelona, España. Sus compañeros de estudio eran mucho más jóvenes que él y se burlaban mucho. El toleraba todo con admirable paciencia. De todo lo que estudiaba tomaba pretexto para elevar su alma a Dios y adorarlo.
Después pasó a la Universidad de Alcalá. Vestía muy pobremente y vivía de limosna. Reunía niños para enseñarles religión; hacía reuniones de gente sencilla para tratar temas de espiritualidad, y convertía pecadores hablandoles amablemente de lo importante que es salvar el alma.
Lo acusaron injustamente ante la autoridad religiosa y estuvo dos meses en la cárcel. Después lo declararon inocente, pero había gente que lo perseguía. El consideraba todos estos sufrimientos como un medio que Dios le proporcionaba para que fuera pagando sus pecados. Y exclamaba: "No hay en la ciudad tantas cárceles ni tantos tormentos como los que yo deseo sufrir por amor a Jesucristo".
Se fue a Paris a estudiar en su famosa Universidad de La Sorbona. Allá formó un grupo con seis compañeros que se han hecho famosos porque con ellos fundó la Compañía de Jesús. Ellos son: Pedro Fabro, Francisco Javier, Laínez, Salnerón, Simón Rodríguez y Nicolás Bobadilla. Recibieron doctorado en aquella universidad y daban muy buen ejemplo a todos.
Los siete hicieron votos o juramentos de ser puros, obedientes y pobres, el día 15 de Agosto de 1534, fiesta de la Asunción de María. Se comprometieron a estar siempre a las órdenes del Sumo Pontífice para que él los emplease en lo que mejor le pareciera para la gloria de Dios.
Se fueron a Roma y el Papa Pablo III les recibió muy bien y les dio permiso de ser ordenados sacerdotes. Ignacio, que se había cambiado por ese nombre su nombre antiguo de Íñigo, esperó un año desde el día de su ordenación hasta el día de la celebración de su primera misa, para prepararse lo mejor posible a celebrarla con todo fervor.
San Ignacio se dedicó en Roma a predicar Ejercicios Espirituales y a catequizar al pueblo. Sus compañeros se dedicaron a dictar clases en universidades y colegios y a dar conferencias espirituales a toda clase de personas.
Se propusieron como principal oficio enseñar la religión a la gente.
En 1540 el Papa Pablo III aprobó su comunidad llamada "Compañía de Jesús" o "Jesuitas". El Superior General de la nueva comunidad fue San Ignacio hasta su muerte.
En Roma pasó todo el resto de su vida.
Era tanto el deseo que tenía de salvar almas que exclamaba: "Estaría dispuesto a perder todo lo que tengo, y hasta que se acabara mi comunidad, con tal de salvar el alma de un pecador".
Fundó casas de su congregación en España y Portugal. Envió a San Francisco Javier a evangelizar el Asia. De los jesuitas que envió a Inglaterra, 22 murieron martirizados por los protestantes. Sus dos grandes amigos Laínez y Salmerón fueron famosos sabios que dirigieron el Concilio de Trento. A San Pedro Canisio lo envió a Alemania y este santo llegó a ser el más célebre catequista de aquél país. Recibió como religioso jesuita a San Francisco de Borja que era rico político, gobernador, en España. San Ignacio escribió más de 6 mil cartas dando consejos espirituales.
El Colegio que San Ignacio fundó en Roma llegó a ser modelo en el cual se inspiraron muchísimos colegios más y ahora se ha convertido en la célebre Universidad Gregoriana.
Los jesuitas fundados por San Ignacio llegaron a ser los más sabios adversarios de los protestantes y combatieron y detuvieron en todas partes al protestantismo. Les recomendaba que tuvieran mansedumbre y gran respeto hacia el adversario pero que se presentaran muy instruidos para combatirlos. El deseaba que el apóstol católico fuera muy instruido.
El libro más famoso de San Ignacio se titula: "Ejercicios Espirituales" y es lo mejor que se ha escrito acerca de como hacer bien los santos ejercicios. En todo el mundo es leído y practicado este maravilloso libro. Duró 15 años escribiéndolo.
Su lema era: "Todo para mayor gloria de Dios". Y a ello dirigía todas sus acciones, palabras y pensamientos: A que Dios fuera más conocido, más amado y mejor obedecido.
En los 15 años que San Ignacio dirigió a la Compañía de Jesús, esta pasó de siete socios a más de mil. A todos y cada uno trataba de formarlos muy bien espiritualmente.
Como casi cada año se enfermaba y después volvía a obtener la curación, cuando le vino la última enfermedad nadie se imaginó que se iba a morir, y murió subitamente el 31 de julio de 1556 a la edad de 65 años.
En 1622 el Papa lo declaró Santo y después Pío XI lo declaró Patrono de los Ejercicios Espirituales en todo el mundo. Su comunidad de Jesuitas es la más numerosa en la Iglesia Católica.

CALENDARIO LITURGICO XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

CALENDARIO LITURGICO XVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Misa del Domingo (verde).
MISAL: ants. y oracs. props., Gl., Cr., Pf. dominical.
LECC.: vol. I, pág. 235.
- Is 55, 1-3. Venid y comed.
- Sal 144. R. Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores.
- Rm 8, 35. 37-39. Ninguna criatura podrá apartarnos del amor de Dios,
manifestado en Cristo.
- Mt 14, 13-21. Comieron todos hasta quedar satisfechos.
El verdadero alimiento. El evangelista san Mateo inicia una nueva
sección centrada en la Iglesia como realización concreta de las
promesas del Reino de los cielos. El profeta promete, de parte de
Dios, bebida y comida que sacian de veras. Dios pone a disposición
de los hombres los bienes materiales y espirituales (1 lect.).
Jesús, compadecido de la multitud, le da de comer multiplicando
los panes y los peces y sacia su hambre (Ev.). Ningún poder podrá
apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo (2 lect.).
 Hoy no se permiten las Misas de difuntos, excepto la exequial.
Liturgia de las Horas: oficio dominical. Te Deum.
Martirologio: elogs. del 1 de agosto, pág. 460.
CALENDARIOS: Bilbao, San Sebastián y Jesuitas: San Ignacio de Loyola (S).
Girona: Aniversario de la muerte de Mons. José Cartaña Inglés, obispo (1963).

viernes, 29 de julio de 2011

Moniciones y Oracion de los Fieles XVIII Domingo del Tiempo Ordinario

Moniciones y Oracion de los Fieles XVIII Domingo del Tiempo Ordinario
31 de julio de 2011
MONICIÓN DE ENTRADA
Les deseamos nuestra más cordial bienvenida a la Eucaristía en este último domingo del mes de julio. Y mañana comenzaremos, claro, el mes de agosto. Nuestro camino litúrgico continúa. Jesús nos regala la multiplicación de los panes y de los peces. Y que Él, en si mismo es: regalo, entrega, alimento, seguridad. Es todo misericordia. ¿Cómo recibimos nosotros el amor de Dios? Pues sería, hoy, ¡ el mejor momento para tomar conciencia de cómo anidan, bondad y amor, en nuestro corazón. Hemos de ponernos en su presencia con humildad, hoy y a toda hora, para pedirle que nos haga ver nuestro egoísmo, nuestra falta de solidaridad para con los hermanos. Es tiempo de rectificar. Es tiempo de cambiar. Abrámonos al amor de Dios y con la máxima alegría iniciemos nuestra eucaristía. Como un signo de alegría y ponernos presente, nos ponemos de pie para recibir al Celebrante, cantando.

MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS
1.- La primera lectura, del capítulo 55 del Profeta Isaías nos muestra al Señor, al Dios grande, que sólo quiere que nos acerquemos a Él para recibir, sin pedirnos nada a cambio. Invita a todos, espera a todos, no quiere que nadie quede fuera; y la única condición que pone para ello es: tener hambre, tener necesidad, tener deseo de saciarse. Que Dios es gratuidad, no puede estar más claro. "Acudid también los que no tenéis dinero". Si hay dinero por medio, no es don de Dios. Escuchemos
2.- Nos dice la segunda lectura, de la Carta de San Pablo a los Romanos, que no sentiremos solamente amor cuando el camino es fácil, cuando se realicen nuestros proyectos. El amor de Dios nos alcanza, y quizá más, en los momentos de soledad, en las pruebas, en las dificultades, en la enfermedad, porque el Señor experimenta el dolor con todos, porque junto a Cristo todos los dolores se convierten en Redención. Escuchemos.
3.- El Evangelio de Mateo nos va a narrar la multiplicación prodigiosa de los panes. Muchas veces caemos en la tentación de creer en los milagros, como no están a nuestro alcance no nos afectan. Aceptamos el relato porque es maravilloso. Pero no la transcendemos a la realidad Y es verdad que sólo Dios puede hacer milagros, pero a nosotros nos corresponde poner cinco panes y dos peces. Estar atentos a lo que dice Jesús: "Denles ustedes de comer". Es decir: “les encargo que sacien el hambre de los demás. Levántense de ese sillón tan cómodo y salgan al encuentro de los que tienen hambre” De pie para escuchar la proclamación de la Buena Nueva del Señor.

XVIII Domingo del Tiempo Ordinario
30 de julio de 2011
La oración de los fieles
CELEBRANTE
Sabemos, Señor que a tu lado nunca nos faltará de nada. Sin embargo, nos cuesta permanecer fieles a tu Palabra, por eso nuestra súplica hoy es:
SEÑOR, QUE SIEMPRE ESTEMOS JUNTO A TI
1. – Por el Papa, los obispos y sacerdotes que viviendo con fidelidad su ministerio, hagan renacer en la Iglesia una respuesta generosa al anuncio de tu Palabra.
OREMOS AL SEÑOR
MONITOR
2. – Por los dirigentes de los pueblos para que se dejen iluminar por el Espíritu Santo y atendiendo a su inspiración, actúen siempre a favor de todos, especialmente los más necesitados.
OREMOS AL SEÑOR
3. – Por todos los comerciantes y gentes que trabajan para hacernos llegar a casa los productos que produce la tierra, para que sean justos en estas transacciones y así todos crezcan en prosperidad y felicidad.
OREMOS AL SEÑOR
4. – Por todos los que viven bajo la enfermedad o la desolación para que mediante la ayuda de los que les rodean encuentren la mano de Cristo que obre el milagro de su curación.
OREMOS AL SEÑOR
5.- Por los jóvenes y por la Jornada Mundial de la Juventud, para que aportando sus cinco panes y sus dos peces a esta sociedad y Cristo satisfaga el hambre y la sed de nuestra alma.
OREMOS AL SEÑOR
6.- Por la Obra Por Cristo…Mas, Mas, Mas, para que este continúe aportando el pan y los peces, que transmite al mundo, por medio de la Palabra del Señor.
OREMOS AL SEÑOR
6. – Por nosotros para que pongamos en manos de Cristo todo aquello que tenemos y así pueda Él alimentar a una gran multitud.
OREMOS AL SEÑOR
CELEBRANTE
Padre, acudimos a ti los sedientos y los hambrientos que no encuentran en las ofertas de este mundo satisfacción a sus necesidades, sabiendo que solo junto a ti nuestra existencia encontrará la felicidad. Atiende con generosidad estas necesidades que te hemos presentado.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor.
Amén



















Por Cristo….Mas, Mas, Mas

HOMILIAS XVIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO. CICLO A. 31 DE JULIO 2011.

HOMILIAS XVIII DOMINGO TIEMPO ORDINARIO. CICLO A. 31 DE JULIO 2011.
1.- PAN QUE SACIA EL HAMBRE
Por José María Martín OSA
1.- Sólo Dios sacia. El hombre y la mujer del siglo XXI están sedientos y hambrientos de sentido y felicidad. El profeta Isaías invita a beber y a comer de balde. ¿Quién es el que nos da de beber y de comer?: el propio Dios que abre su mano y nos sacia de favores (Salmo). Siempre me ha impresionada el capítulo 8 de la Carta a los Romanos: “nada, ni nadie podrá apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro. Dios quiere estar con nosotros, quiere ser “nuestro alimento vital”.El texto del evangelio está cargado de simbolismo.
2.- El gran milagro es “compartir” los dones que Dios nos ha dado. El milagro de la multiplicación de los panes está en los cuatro evangelistas. El número de cinco panes y dos peces (5 + 2 = 7) significa la plenitud del don de Dios. Y las «doce canastas» de sobras están significando la superabundancia de los dones de Dios. El número 5.000 representa simbólicamente una gran muchedumbre. Los apóstoles, acomodando a las gentes, repartiendo el pan y recogiendo las sobras, hacen referencia a la Iglesia, dispensadora del pan de los pobres y del pan de la Palabra y la Eucaristía. Jesús une la palabra y el pan. La Iglesia, si quiere ser fiel a Cristo, ha de unir a la palabra el pan de la caridad. Si mi prójimo dice: «tengo hambre», es un hecho físico para el hermano y moral para mí. Basta que pongamos nuestros cinco panes y dos peces. Y estos cinco panes y dos peces pueden ser quizá mis muchas o pocas virtudes, mis logros, triunfos pero también mis caídas y fracasos. En definitiva, basta que nos abramos completamente a Jesús y le demos todo lo que tengamos, sea poco o mucho, de esto Él se encarga.
3.- Los pastores de la Iglesia han de dar ese pan y ayudarnos a compartirlo. Deben ayudar a que llegue a todos, el pan material que acaba con el hambre del cuerpo, y el pan de la palabra y la Eucaristía, que sacia el hambre más existencial del hombre. La lacra del hambre es consecuencia de nuestro pecado, pues Dios ha puesto los bienes del mundo al servicio de todos, no de unos pocos. Nosotros podemos saciar el hambre, Jesús nos lo pide: "Dadles vosotros de comer". En este milagro de la multiplicación de los panes se ven como diseñadas las tareas pastorales de la Iglesia: predicar la palabra, repartir el pan eucarístico y servir el pan a los pobres.
4. - Este relato evangélico tiene un significado profundamente eucarístico. Después de alimentarse del "pan de la Palabra", la multitud se alimenta del "pan de la Eucaristía". El hambre de verdad y plenitud sólo puede saciarla Dios. La Eucaristía más que una obligación es una necesidad. Aquí venimos a saciar nuestra hambre, a celebrar nuestra fe, a saciarnos de los favores de Dios. Seríamos necios si no aprovecháramos este alimento que nos regala. Vivamos con intensidad cada gesto, cada palabra de la Eucaristía con actitudes sinceras de agradecimiento, alabanza, perdón, petición de ayuda y ofrecimiento de nuestra vida. ¿Hay algo más maravilloso en nuestro mundo? Y no nos reservemos para nosotros la gracia recibida. Son doce los cestos sobrantes, somos nosotros ahora los discípulos de Jesús, invitemos a todos a saborear y a vivir el gran don de la presencia de Dios entre nosotros.
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2.- EL REPARTO DE LOS PANES
Por Gabriel González del Estal
1.- Partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Si leemos atentamente el relato sobre la llamada multiplicación de los panes, tal como nos lo cuenta hoy en su evangelio el evangelista Mateo, vemos que en ningún momento se habla de multiplicación de panes, sino de reparto de panes. Por supuesto que del mismo relato se deduce que los panes debieron de multiplicarse, ya que con cinco panes no comen más de cinco mil personas y encima sobran doce cestos llenos de panes. Pero, sin meternos ahora en problemas de exégesis bíblica, el hecho de que el texto evangélico nos hable de reparto y no de multiplicación puede darnos a nosotros motivo para reflexionar sobre la ausencia de pan que padecen hoy en nuestro mundo millones de personas. El problema del hambre en el mundo de hoy no es la necesidad de multiplicar el pan, sino de repartirlo mejor. Dicen los que saben de esto que en el mundo se produce hoy suficiente pan para alimentar a todos los que lo necesitan; el problema no es que no haya pan, sino que el pan que hay está mal repartido. Basta pensar en un dato repetido hoy cientos de veces: más de la mitad del primer mundo tiene como principal problema el exceso de peso y la sobrealimentación, mientras que la mayor parte del tercero y cuarto mundo tienen como principal problema encontrar un trozo de pan para llevarse a la boca. La consecuencia es fácil de deducir: si los que tienen de más le dan lo que les sobra a los que tienen menos se arreglaría el problema. Desgraciadamente, el problema no es nuevo; ni el problema, ni la posible solución. Ya San Ambrosio y San Agustín se cansaron de repetir, en el siglo cuarto y quinto, que el pan que sobra a algunos es el pan que necesitan otros. El pan que sobra a los ricos pertenece a los pobres, por tanto si los ricos no dan a los pobres el pan que les sobra están comiendo un pan robado, un pan injusto: “No es parte de tus bienes lo que tú das al pobre, porque lo que le das le pertenece, porque lo que ha sido creado para uso de todos, tú te lo apropias”. En el mismo documento del Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, se dice: “Alimenta al que muere de hambre, porque, si no lo alimentas, lo matas”. ¡A ver si ahora resulta que la solución a la crisis económica actual de la que tanto hablamos está ya escrita en los evangelios y no nos hemos enterado!
2.- Se acercaron los discípulos a decirle: despide a la multitud… Jesús les replicó: no hace falta que vayan, dadles vosotros de comer. También este texto podemos aplicarlo a los tiempos actuales y a la actual crisis económica y de valores que padecemos. Los discípulos le dicen al maestro que para solucionar el grave problema que se les ha planteado, lo mejor es despedir a la gente. Si Jesús despide a la gente, automáticamente se libra de la responsabilidad de tener que darles de comer. Pero a Jesús lo que más le preocupa no es el problema de lo que cuesta la comida, sino el problema de la gente. Si despide a la gente, esta gente va a tener graves problemas para poder llegar a casa, sin desmayarse por el camino. Lo más cómodo es despedir a la gente, evidentemente, pero esa solución no está de acuerdo con lo que él está predicando todos los días en su evangelio. Este problema, desgraciadamente, está hoy muy de moda en nuestras empresas y negocios. Cuando la empresa no gana todo lo que los dirigentes quieren ganar, la práctica habitual es despedir a parte de los empleados, la reducción de personal. Jesús les habría dicho a estos dirigentes: no despidáis a nadie, repartid mejor el trabajo de la empresa y el dinero que vosotros ganáis. Pero si la empresa mira antes al dinero que ellos quieren ganar, que la necesidad de la gente a la que despiden, entonces es claro que lo mejor es despedir a las personas. Es lo mejor para los que ya tienen suficiente, pero es lo peor para los que no tienen ni siquiera lo que necesitan. Vamos que, con el evangelio en la mano, está muy clara la solución de la crisis; pero, ¿quién se atreve hoy a dirigir una empresa con el evangelio en la mano?
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3.- EL PROYECTO DE GRATUIDAD Y DE COMPARTIR DE DIOS
Por Pedro Juan Díaz
1.- El pasaje de la multiplicación de los panes y los peces que acabamos de escuchar aparece hasta seis veces en los evangelios. Esto indica la importancia que este texto ha tenido, y tiene, para la comunidad cristiana. Es un texto referencial para muchas cosas, pero hoy me gustaría subrayar dos que creo que nos dicen mucho sobre el momento social que estamos viviendo y sobre lo que, hoy y aquí, estamos celebrando.
2.- La primera referencia es cómo Jesús trastoca los planes de sus discípulos y les hace “cambiar el chip”. Se hace de noche, la gente ha estado un buen rato con Jesús, que ha curado a los enfermos, y ya es buena hora para que el gentío vuelva a casa y los discípulos y Jesús se retiren y descansen. Así se lo hacen ver a Jesús los propios discípulos. Es lo justo, ya está bien, mañana más. Pero se olvidan que Jesús VE más allá de lo que ellos ven a simple vista, y que a ese gentío Jesús les ha mirado con misericordia, con ternura, con mucho amor… Jesús está a gusto entre la gente sencilla, entre los pobres, curándolos, atendiéndolos, escuchándolos. Y Jesús les propone a sus discípulos que se impliquen en la escena, que puedan ellos también sentir y vivir lo que Jesús está sintiendo y viviendo. “Dadles vosotros de comer”.
3.- Entonces los discípulos ven una oportunidad para salirse con la suya: no hay comida para tanta gente, y no les vamos a dejar sin comer. Lo mejor es que se vayan a las aldeas cercanas y se COMPREN cada uno lo que quiera. Pero Jesús no está viendo ni sintiendo eso. Jesús ve a una gran COMUNIDAD de hermanos a los que ACOGER y no despedir. ¿Por qué se tiene que comprar cada uno lo suyo si Dios ha creado todas las cosas para que las disfrutemos todos? Pero… “si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces”. Y Jesús transforma una dinámica económica y materialista en un proyecto de gratuidad y de compartir los DONES que Dios ha puesto en el mundo para todas las personas. Con cinco panes y dos peces, desvinculados del afán materialista y de sus poseedores humanos (“mis” panes y “mis” peces), habrá de sobra para satisfacer las necesidades de todos los que allí estaban. “Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras”.
4.- La segunda referencia, en continuidad con esta primera, es que este pasaje de la multiplicación de los panes y los peces es el cumplimiento de lo anunciado por Dios a través del profeta Isaías en la primera lectura: “venid… comed sin pagar… escuchadme atentos y comeréis bien… escuchadme y viviréis”. Esa multitud reunida alrededor de Jesús es imagen de la gran asamblea fraterna que Dios quiere reunir en su Reino. Nosotros, en la Eucaristía, somos también imagen de esa asamblea. El Señor nos reúne (“venid”), nos invita a “escucharle atentos”, para que su Palabra y su Cuerpo sean verdadero alimento para nuestras vidas (“escuchadme atentos y comeréis bien… escuchadme y viviréis”). En esta asamblea fraterna también compartimos lo que cada uno tenemos, hacemos comunión de bienes en la ofrenda, y también lo que somos, con nuestras limitaciones, pero también con nuestros talentos. Presentamos “nuestros cinco panes y dos peces” que dejan de ser “nuestros” porque Dios los bendice y los reparte para que todo el mundo tenga lo suficiente para vivir, para que nadie pase necesidad, para que haya para todos y sobre. Y eso lo hace Dios a través nuestro.
5.- En el fondo es la experiencia de vivir el amor gratuito de Dios, del que nada ni nadie nos podrá separar, como dice San Pablo en la segunda lectura: “en todo esto vencemos fácilmente por Aquel que nos ha amado”. Jesús implica a sus discípulos, y nos implica también a nosotros en la tarea del COMPARTIR, nos invita a entrar en una dinámica de GRATUIDAD y a sentirnos la gran ASAMBLEA convocada a vivir la FRATERNIDAD desde lo poco o lo mucho que tengamos cada uno, pero puesto siempre al servicio del bien común, del bien de todos.
6.- El milagro de la multiplicación de los panes nos invita a descubrir que el proyecto de Jesús es alimentar a todas las personas y reunirlas en una fraternidad real en la que sepan compartir “sus cinco panes y sus dos peces” como hermanos. Esta es la única manera de construir entre nosotros el proyecto del Reino de Dios. Que el Pan de Jesús que vamos a compartir en la Eucaristía nos haga agradecer a Dios todos los dones que recibimos de Él y nos haga caer en la cuenta de nuestra insolidaridad con los que no tienen un trozo de pan que llevarse a la boca. Que la Eucaristía en la que participamos cada domingo nos lleve a vivir la fraternidad y la gratuidad que Dios quiere para todos sus hijos e hijas. Que sea un verdadero milagro el que se produzca en cada uno de nosotros cuando salgamos de aquí y seamos capaces de ver en cada persona a un hermano nuestro.

Oficio Divino: Tiempo Ordinario. Ciclo A. 30 de julio 2011

Oficio Divino: Tiempo Ordinario. Ciclo A. 30 de julio 2011
SÁBADO DE LA SEMANA XII
De la Feria. I Vísperas del domingo XVIII
(OFICIO DE LECTURA (6:00); LAUDES (7:00); TERCIA (9:00); SEXTA (12:00); NONA (15:00); VISPERAS (19:00); COMPLETAS (22:00)
OFICIO DE LECTURA

Si el Oficio de Lectura es la primera oración del día:

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:

Ant. Del Señor es la tierra y cuanto la llena; venid, adorémosle.

Si antes del Oficio de lectura se ha rezado ya alguna otra Hora:

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: SEÑOR, TÚ QUE LLAMASTE

Señor, tú que llamaste
del fondo del no ser todos los seres,
prodigios del cincel de tu palabra,
imágenes de ti resplandecientes;

Señor, tú que creaste
la bella nave azul en que navegan
los hijos de los hombres, entre espacios
repletos de misterio y luz de estrellas;

Señor, tú que nos diste
la inmensa dignidad de ser tus hijos,
no dejes que el pecado y que la muerte
destruyan en el hombre el ser divino.

Señor, tú que salvaste
al hombre de caer en el vacío,
recréanos de nuevo en tu Palabra
y llámanos de nuevo al paraíso.

Oh Padre, tú que enviaste
al mundo de los hombres a tu Hijo,
no dejes que se apague en nuestras almas
la luz esplendorosa de tu Espíritu. Amén

SALMODIA

Ant. 1. Quien se haga pequeño como un niño, ése es el más grande en el reino de los cielos.

Salmo 130 - COMO UN NIÑO, ISRAEL SE ABANDONÓ EN LOS BRAZOS DE DIOS.

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Quien se haga pequeño como un niño, ése es el más grande en el reino de los cielos.

Ant. 2. Dios mío, con alegre y sincero corazón te lo he entregado todo.

Salmo 131 I - PROMESAS A LA CASA DE DAVID.

Señor, tenle en cuenta a David
todos sus afanes:
cómo juró al Señor
e hizo voto al Fuerte de Jacob:

«No entraré bajo el techo de mi casa,
no subiré al lecho de mi descanso,
no daré sueño a mis ojos,
ni reposo a mis párpados,
hasta que encuentre un lugar para el Señor,
una morada para el Fuerte de Jacob.»

Oímos que estaba en Efrata,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de gala,
que tus fieles te aclamen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Dios mío, con alegre y sincero corazón te lo he entregado todo.

Ant. 3. El Señor ha jurado a David una promesa: «Tu reino permanecerá eternamente.»

Salmo 131 II.

El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.

Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono.»

Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Ésta es mi mansión por siempre,
aquí viviré, porque la deseo.

Bendeciré sus provisiones,
a sus pobres los saciaré de pan;
vestiré a sus sacerdotes de gala,
y sus fieles aclamarán con vítores.

Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. El Señor ha jurado a David una promesa: «Tu reino permanecerá eternamente.»

V. Venid a ver las obras del Señor.
R. Las maravillas que hace en la tierra.

PRIMERA LECTURA
Del primer libro de los Reyes 18, 16b-40

ELÍAS VENCE A LOS PROFETAS DE BAAL

En aquellos días, Ajab partió al encuentro de Elías y, cuando lo vio, le dijo:

«¿Eres tú, azote de Israel?»

Él respondió:

«No soy yo el azote de Israel, sino tú y la casa de tu padre, por haber abandonado al Señor y haber seguido a los Baales. Pero ahora, envía a reunir junto a mí a todo Israel en el monte Carmelo, y a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal que comen a la mesa de Jezabel.»
Ajab envió mensajeros a todo Israel y reunió a los profetas en el monte Carmelo. Elías se acercó a todo el pueblo y dijo:

«¿Hasta cuándo vais a andar cojeando con los dos pies? Si el Señor es Dios, seguidlo; y si lo es Baal, seguid a éste.»

Pero el pueblo no le respondió palabra. Dijo entonces Elías al pueblo:

«He quedado yo solo como profeta del Señor, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. Que se nos den dos novillos; que elijan un novillo para ellos, que lo despedacen y lo pongan sobre la leña, pero que no pongan fuego. Yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña, pero no pondré fuego. Invocaréis él nombre de vuestro dios; yo invocaré el nombre del Señor. Y el dios que responda por el fuego, ése es Dios.»
Todo el pueblo respondió:

«Está bien.»

Elías dijo a los profetas de Baal:

«Elegíos un novillo y comenzad vosotros primero, pues sois más numerosos. Invocad el nombre de vuestro dios, pero no pongáis fuego.»

Tomaron el novillo que les dieron, lo prepararon e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo:

«¡Baal, respóndenos!»

Pero no hubo voz ni respuesta. Danzaban cojeando junto al altar que habían hecho. Llegado el mediodía, Elías se burlaba de ellos y decía:

«¡Gritad más alto, porque es un dios; tendrá algún negocio, le habrá ocurrido algo, estará de viaje; tal vez esté dormido y se despertará!»

Ellos gritaron más alto, sajándose, según su costumbre, con cuchillos y lancetas hasta chorrear la sangre sobre ellos. Cuando pasó el mediodía, se pusieron en trance hasta la hora de hacer la ofrenda, pero no hubo voz, ni quien escuchara, ni quien respondiera. Entonces Elías dijo a todo el pueblo:

«Acercaos a mí.»

Todo el pueblo se acercó a él. Preparó el altar del Señor que había sido demolido. Tomó Elías doce piedras según el número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien el Señor había dicho: "Israel será tu nombre." Erigió con las piedras un altar al nombre del Señor, e hizo alrededor del altar una zanja que podría contener unas dos arrobas de simiente. Dispuso la leña, despedazó el novillo y lo puso sobre la leña. Después dijo:

«Llenad de agua cuatro tinajas y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña.»

Lo hicieron así. Volvió luego a decirles:

«Hacedlo otra vez.»

Y lo repitieron. De nuevo les dijo:

«Hacedlo por tercera vez.»

Y así lo hicieron. El agua corrió alrededor del altar, y hasta la zanja se llenó de agua. A la hora en que se presenta la ofrenda, se acercó el profeta Elías y dijo:

«Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, que se sepa hoy que tú eres Dios en Israel y que yo soy tu servidor, y que por orden tuya he ejecutado todas estas cosas. Respóndeme, Señor, respóndeme, y que todo este pueblo sepa que tú, Señor, eres el Dios verdadero, que conviertes sus corazones.»

Cayó el fuego del Señor que devoró el holocausto y la leña, y secó el agua de la zanja. Temió todo el pueblo, y cayeron sobre su rostro y dijeron:

«¡El Señor es Dios!»

Elías les dijo:

«Echad mano a los profetas de Baal, que no escape ninguno de ellos.»

Les echaron mano y Elías los hizo bajar al torrente de Quisón donde los hizo degollar.

RESPONSORIO 1R 18, 21; Mt 6, 24

R. Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: «¿Hasta cuándo vais a andar cojeando con los dos pies? * Si el Señor es Dios, seguidlo.»
V. Nadie puede servir a dos señores; no podéis servir a Dios y al dinero.
R. Si el Señor es Dios, seguidlo.

SEGUNDA LECTURA
De la carta de san Ignacio de Antioquía, obispo y mártir, as an Poliicarpo de Esmirna.
(Cap. 5, 1-8, 1. 3: Funk 1, 249-253)

QUE TODO SE HAGA PARA GLORIA DE DIOS

Huye de la intriga y del fraude; más aún, habla a los fieles para precaverlos contra ello. Recomienda a mis hermanasque amen al Señor y que vivan contentas con sus maridos, tanto en cuanto a la carne, como en cuanto al espíritu. Igualmente predica a mis hermanos, en nombre de Jesucristo, que amen a sus esposas como el Señor ama a la Iglesia. Si alguno se siente capaz de permanecer en castidad para honrar la carne del Señor, permanezca en ella, pero sin ensoberbecerse. Pues si se engríe, está perdido; y si por ello se estimare en más que el obispo, está corrompido. Respecto a los que se casan, esposos y esposas, conviene que celebren su enlace con conocimiento del obispo, a fin de que el casamiento sea conforme al Señor y no por solo deseo. Que todo se haga para gloria de Dios.

Escuchad al obispo, para que Dios os escuche a vosotros. Yo me ofrezco como víctima de expiación por quienes se someten al obispo, a los ancianos y a los diáconos. ¡Y ojalá que con ellos se me concediera entrar a tener parte con Dios! Colaborad mutuamente unos con otros, luchad unidos, corred juntamente, sufrid con las penas de los demás, permaneced unidos en espíritu aun durante el sueño, así como al despertar, como administradores que sois de Dios, como sus asistentes y servidores. Tratad de ser gratos al Capitán bajo cuyas banderas militáis, y de quien habéis de recibir el sueldo. Que ninguno de vosotros sea declarado desertor. Vuestro bautismo ha de ser para vosotros como vuestra armadura, la fe como un yelmo, la caridad como una lanza, la paciencia como un arsenal de todas las armas; vuestras cajas de fondos han de ser vuestras buenas obras, de las que recibiréis luego magníficos ahorros. Así pues, tened unos para con otros un corazón grande, con mansedumbre, como lo tiene Dios para con vosotros. ¡Ojalá pudiera yo gozar de vuestra presencia en todo tiempo!

Como la Iglesia de Antioquía de Siria, gracias a vuestra oración, goza de paz, según se me ha comunicado, también yo gozo ahora de gran tranquilidad, con esa seguridad que viene de Dios; con tal de que alcance yo a Dios por mi martirio, para ser así hallado en la resurrección como discípulo vuestro. Es conveniente, Policarpo felicísimo en Dios, que convoques un consejo divino y elijáis a uno a quien profeséis particular amor y a quien tengáis por intrépido, el cual podría ser llamado «correo divino», a fin de que lo deleguéis para que vaya a Siria y dé, para gloria de Dios, un testimonio sincero de vuestra ferviente caridad.

El cristiano no tiene poder sobre sí mismo, sino que está dedicado a Dios. Esta obra es de Dios, y también de vosotros cuando la llevéis a cabo. Yo, en efecto, confío, en la gracia, que vosotros estáis prontos para toda buena obra que atañe a Dios. Como sé vuestro vehemente fervor por la verdad, he querido exhortaros por medio de esta breve carta.

Pero como no he podido escribir a todas las Iglesias por tener que zarpar precipitadamente de Troas a Neápolis, según lo ordena la voluntad del Señor, escribe tú, como quien posee el sentir de Dios, a las Iglesias situadas más allá de Esmirna, a fin de que también ellas hagan lo mismo. Las que puedan, que manden delegados a pie; las que no, que envíen cartas por mano de los delegados que tú envíes, a fin de que alcancéis eterna gloria con esta obra, como bien lo merecéis.

Deseo que estéis siempre bien, viviendo en unión de Jesucristo, nuestro Dios; permaneced en él, en la unidad y bajo la vigilancia de Dios.

¡Adiós en el Señor!

RESPONSORIO 1Co 15, 58; 2Ts 3, 13

R. Manteneos firmes e inconmovibles en la fe, haciendo siempre progresos en la obra del Señor; * sed conscientes de que vuestro trabajo no es vano a los ojos del Señor.
V. No os canséis de hacer el bien.
R. Sed conscientes de que vuestro trabajo no es vano a los ojos del Señor.

ORACIÓN.

OREMOS,
Oh Dios, protector de los que en ti esperan, sin ti nada es fuerte ni santo; aumenta los signos de tu misericordia sobre nosotros, para que, bajo tu dirección, de tal modo nos sirvamos de las cosas pasajeras que por ellas alcancemos con mayor plenitud las eternas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

INVITATORIO

Ant. Del Señor es la tierra y cuanto la llena; venid, adorémosle.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Himno: EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu,
salimos de la noche y estrenamos la aurora;
saludamos el gozo de la luz que nos llega
resucitada y resucitadora.

Tu mano acerca el fuego a la tierra sombría,
y el rostro de las cosas se alegra en tu presencia;
silabeas el alba igual que una palabra,
tu pronuncias el mar como sentencia.

Regresa, desde el sueño, el hombre a su memoria,
acude a su trabajo, madruga a sus dolores;
le confías la tierra, y a la tarde la encuentras
rica de pan y amarga de sudores.

Y tú te regocijas, oh Dios, y tu prolongas
en sus pequeñas manos tus manos poderosas,
y estáis de cuerpo entero los dos así creando,
los dos así velando por las cosas.

¡Bendita la mañana que trae la noticia
de tu presencia joven, en gloria y poderío,
la serena certeza con que el día proclama
que el sepulcro de Cristo está vacío! Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.

Salmo 118, 145-152 TE INVOCO DE TODO CORAZÓN

Te invoco de todo corazón;
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.

Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.

Ant. 2. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.

Cántico: HIMNO A DIOS, DESPUÉS DE LA VICTORIA DEL MAR ROJO Ex 15, 1-4. 8-13. 17-18

Cantaré al Señor, sublime es su victoria,
caballos y carros ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.

Él es mi Dios: yo lo alabaré;
el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré.
El Señor es un guerrero,
su nombre es «Yahvé».

Los carros del faraón los lanzó al mar,
ahogó en el mar rojo a sus mejores capitanes.

Al soplo de tu ira se amontonaron las aguas,
las corrientes se alzaron como un dique,
las olas se cuajaron en el mar.

Decía el enemigo: «Los perseguiré y alcanzaré,
repartiré el botín, se saciará mi codicia,
empuñaré la espada, los agarrará mi mano.»

Pero sopló tu aliento y los cubrió el mar,
se hundieron como plomo en las aguas formidables.

¿Quién como tú, Señor, entre los dioses?
¿Quién como tu, terrible entre los santos,
temibles por tus proezas, autor de maravillas?

Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra;
guiaste con misericordia a tu pueblo rescatado,
los llevaste con tu poder hasta tu santa morada.

Lo introduces y lo plantas en el monte de tu heredad,
lugar del que hiciste tu trono, Señor;
santuario, Señor, que fundaron tus manos.
El Señor reina por siempre jamás.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.

Ant. 3. Alabad al Señor, todas las naciones.

Salmo 116 - INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA.

Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos:

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Alabad al Señor, todas las naciones.

LECTURA BREVE 2Pe 1,10-11

Hermanos, poned más empeño todavía en consolidar vuestra vocación y elección. Si hacéis así, nunca jamás tropezaréis; de este modo se os concederá generosamente la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y salvador Jesucristo.

RESPONSORIO BREVE

V. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.
R. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.

V. Mi heredad en el país de la vida.
R. Tú eres mi refugio.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Ilumina, Señor, a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Ilumina, Señor, a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte.

PRECES

Bendigamos a Cristo que para ser ante Dios el pontífice misericordioso y fiel de los hombres se hizo en todo semejante a nosotros, y supliquémosle diciendo:

Muéstranos, Señor, los tesoros de tu amor.

Señor, sol de justicia, que nos iluminaste en el bautismo,
te consagramos este nuevo día.

Que sepamos bendecirte en cada unos de los momentos de nuestra jornada
y glorifiquemos tu nombre con cada una de nuestras acciones.

Tú que tuviste por madre a María, siempre dócil a tu palabra,
encamina hoy nuestros pasos para que obremos también como ella según tu voluntad.

Haz que mientras vivimos aún en este mundo que pasa anhelemos la vida eterna
y por la fe, la esperanza y el amor vivamos ya contigo en tu reino.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Con la misma confianza que tienen los hijos con su padre, acudamos nosotros a nuestro Dios, diciéndole:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Te pedimos, Señor, que la claridad de la resurrección de tu Hijo ilumine las dificultades de nuestra vida; que no temamos ante la oscuridad de la muerte y podamos llegar un día a la luz que no tiene fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
HORA TERCIA

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: EL TRABAJO, SEÑOR, DE CADA DÍA

El trabajo, Señor, de cada día
nos sea por tu amor santificado,
convierte su dolor en alegría
de amor, que para dar tú nos has dado.

Paciente y larga es nuestra tarea
en la noche oscura del amor que espera;
dulce huésped del alma, al que flaquea
dale tu luz, tu fuerza que aligera.

En el alto gozoso del camino,
demos gracias a Dios, que nos concede
la esperanza sin fin del don divino;
todo lo puede en él quien nada puede. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.

Salmo 118, 33-40

Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes,
y lo seguiré puntualmente;
enséñame a cumplir tu voluntad
y a guardarla de todo corazón;
guíame por la senda de tus mandatos,
porque ella es mi gozo.

Inclina mi corazón a tus preceptos,
y no al interés;
aparta mis ojos de las vanidades,
dame vida con tu palabra;
cumple a tu siervo la promesa
que hiciste a tus fieles.

Aparta de mí la afrenta que temo,
porque tus mandamientos son amables;
mira cómo ansío tus decretos:
dame vida con tu justicia.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos.

Ant. 2. Los que buscan al Señor no carecen de nada.

Salmo 33 I - EL SEÑOR, SALVACIÓN DE LOS JUSTOS

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.

Contempladlo y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa
en torno a sus fieles y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que lo temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Los que buscan al Señor no carecen de nada.

Ant. 3. Busca la paz y corre tras ella.

Salmo 33 II

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
¿hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad?

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella.

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.

Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor;
él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.

La maldad da muerte al malvado,
y los que odian al justo serán castigados.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Busca la paz y corre tras ella.

LECTURA BREVE 1R 8, 60-61

Sepan todos los pueblos de la tierra que el Señor es Dios y no hay otro. Que vuestro corazón sea todo para el Señor, nuestro Dios, como lo es hoy, para seguir sus leyes y guardar sus mandamientos.

V. Señor, enséñame tus caminos.
R. Instrúyeme en tus sendas.

ORACIÓN

OREMOS,
Señor Dios, Padre todopoderoso, infúndenos la luz del Espíritu Santo para que, libres de toda adversidad, podamos alegrarnos siempre en tu alabanza. Por Cristo nuestro Señor.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
HORA SEXTA

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: ESTE MUNDO DEL HOMBRE EN QUE ÉL SE AFANA.

Este mundo del hombre en que él se afana
tras la felicidad que tanto ansía,
tú lo vistes, Señor, de luz temprana
y de radiante sol al mediodía.

Así el poder de tu presencia encierra
el secreto más hondo de esta vida;
un nuevo cielo y una nueva tierra
colmarán nuestro anhelo sin medida.

Poderoso Señor de nuestra historia,
no tardes en venir gloriosamente;
tu luz resplandeciente y tu victoria
inunden nuestra vida eternamente. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Tú que habitas en el cielo, ten misericordia de nosotros.

Salmo 122 - EL SEÑOR, ESPERANZA DEL PUEBLO

A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores,

como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia.

Misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada
del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Tú que habitas en el cielo, ten misericordia de nosotros.

Ant. 2. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Salmo 123 - NUESTRO AUXILIO ES EL NOMBRE DEL SEÑOR

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
-que lo diga Israel-,
si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros.

Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes.

Bendito el Señor, que no nos entregó
como presa a sus dientes;
hemos salvado la vida como un pájaro
de la trampa del cazador:
la trampa se rompió y escapamos.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.

Ant. 3. El Señor rodea a su pueblo ahora y por siempre.

Salmo 124 - EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO.

Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor rodea a su pueblo ahora y por siempre.

LECTURA BREVE Jr 17, 9-10

Nada más falso y enfermo que el corazón, ¿quién lo entenderá? Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas; para dar al hombre según su conducta, según el fruto de sus acciones.

V. Absuélveme, Señor, de lo que se me oculta.
R. Preserva a tu siervo de la arrogancia.

ORACIÓN

OREMOS,
Señor, fuego ardiente de amor eterno, haz que, inflamados en tu amor, te amemos a ti sobre todas las cosas y a nuestro prójimo por amor tuyo. Por Cristo, nuestro Señor.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
HORA NONA

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: OH JESÚS, QUE EN TU CRUZ HAS DEMOSTRADO

Oh Jesús, que en tu cruz has demostrado
tu gran amor, tu gran misericordia,
y tu fuerza nos das para seguirte
por el mismo camino hacia la gloria.

Que fielmente cumplamos en tu Iglesia
nuestra parte en tu obra salvadora,
y, al llegar a la tarde de la vida,
en gozo eterno el Padre nos acoja.

Gracias, Padre, a ti porque nos llamas,
a Jesús, que en su sangre nos redime,
y al Espíritu Santo, luz y guía
de este pueblo que al cielo se dirige. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

Salmo 125 - DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

Ant. 2. El Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

Salmo 126 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

Ant. 3. Dichoso el que teme al Señor.

Salmo 127 - PAZ DOMÉSTICA EN EL HOGAR DEL JUSTO

¡Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos!

Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien;
tu mujer, como una vid fecunda,
en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa:
ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida;
que veas a los hijos de tus hijos.
¡Paz a Israel!

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Dichoso el que teme al Señor.

LECTURA BREVE Sb 7, 27a; 8, 1

La sabiduría de Dios, aún siendo sola, lo puede todo; sin salir de sí misma, todo lo renueva. Se despliega vigorosamente de un confín al otro del mundo y gobierna de excelente manera todo el universo.

V. Qué magníficas son tus obras, Señor.
R. Qué profundos tus designios.

ORACIÓN

OREMOS,
Escucha, Señor, nuestra oración y danos la abundancia de tu paz, para que, por intercesión de la santísima Virgen María, después de haberte servido durante toda nuestra vida, podamos presentarnos ante ti sin temor alguno. Por Cristo, nuestro Señor.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
I VÍSPERAS
Oración de la tarde

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: QUIÉN ES ESTE QUE VIENE

¿Quién es este que viene,
recién atardecido,
cubierto por su sangre
como varón que pisa los racimos?

Éste es Cristo, el Señor,
que venció nuestra muerte
con su resurrección.

¿Quién es este que vuelve,
glorioso y malherido,
y, a precio de su muerte,
compra la paz y libra a los cautivos?

Éste es Cristo, el Señor,
que venció nuestra muerte
con su resurrección.

Se durmió con los muertos,
y reina entre los vivos;
no le venció la fosa,
porque el Señor sostuvo a su elegido.

Este es Cristo, el Señor,
que venció nuestra muerte
con su resurrección.

Anunciad a los pueblos
qué habéis visto y oído;
aclamad al que viene
como la paz, bajo un clamor de olivos.

Este es Cristo, el Señor,
que venció nuestra muerte
con su resurrección. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero. Aleluya.

Salmo 118, 105-112 - HIMNO A LA LEY DIVINA

Lámpara es tu palabra para mis pasos,
luz en mi sendero;
lo juro y lo cumpliré:
guardaré tus justos mandamientos;
¡estoy tan afligido!
Señor, dame vida según tu promesa.

Acepta, Señor, los votos que pronuncio,
enséñame tus mandatos;
mi vida está siempre en peligro,
pero no olvido tu voluntad;
los malvados me tendieron un lazo,
pero no me desvié de tus decretos.

Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón;
inclino mi corazón a cumplir tus leyes,
siempre y cabalmente.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero. Aleluya.

Ant. 2. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor. Aleluya.

Salmo 15 - CRISTO Y SUS MIEMBROS ESPERAN LA RESURRECCIÓN.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
Los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.

Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.

El Señor es mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano:
me ha tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor. Aleluya.

Ant. 3. Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL - Flp 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

LECTURA BREVE Col 1, 3-6a

Damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, en todo momento, rezando por vosotros, al oír hablar de vuestra fe en Jesucristo y del amor que tenéis a todos los santos, por la esperanza que os está reservada en los cielos, sobre la cual oísteis hablar por la palabra verdadera de la Buena Noticia, que se os hizo presente, y está dando fruto y prosperando en todo el mundo igual que entre vosotros.

RESPONSORIO BREVE

V. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.
R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

V. Su gloria se eleva sobre los cielos.
R. Alabado sea el nombre del Señor.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Venid, comprad sin pagar, y comed un pan que satisface para siempre.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Venid, comprad sin pagar, y comed un pan que satisface para siempre.

PRECES

Demos gracias al Señor que ayuda y protege al pueblo que se ha escogido como heredad, y recordando su amor para con nosotros supliquémosle diciendo:

Escúchanos, Señor, que confiamos en ti.

Padre lleno de amor, te pedimos por el papa Benedicto XVI y por nuestro obispo N.;
protégelos con tu fuerza y santifícalos con tu gracia.

Que los enfermos vean en sus dolores una participación de la pasión de tu Hijo,
para que así tengan también parte en su consuelo.

Mira con piedad a los que no tienen techo donde cobijarse
y haz que encuentren pronto el hogar que desean.

Dígnate dar y conservar los frutos de la tierra
para que a nadie falte el pan de cada día.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Señor, ten piedad de los difuntos
y ábreles la puerta de tu mansión eterna.

Movidos por el Espíritu Santo, dirijamos al Padre la oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Señor, danos tu misericordia y atiende a las súplicas de tus hijos; concede la tranquilidad y la paz a los que nos gloriamos de tenerte como creador y como guía, y consérvalas en nosotros para siempre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: CRISTO, SEÑOR DE LA NOCHE

Cristo, Señor de la noche,
que disipas las tinieblas:
mientras los cuerpos reposan,
se tú nuestro centinela.

Después de tanta fatiga,
después de tanta dureza,
acógenos en tus brazos
y danos noche serena.

Si nuestros ojos se duermen,
que el alma esté siempre en vela;
en paz cierra nuestros párpados
para que cesen las penas.

Y que al despuntar el alba,
otra vez con fuerzas nuevas,
te demos gracias, oh Cristo,
por la vida que comienza. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Ten piedad de mí, Señor, y escucha mi oración.

Salmo 4 - ACCIÓN DE GRACIAS.

Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío;
tú que en el aprieto me diste anchura,
ten piedad de mí y escucha mi oración.

Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor,
amaréis la falsedad y buscaréis el engaño?
Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor,
y el Señor me escuchará cuando lo invoque.

Temblad y no pequéis, reflexionad
en el silencio de vuestro lecho;
ofreced sacrificios legítimos
y confiad en el Señor.

Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha,
si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?»

Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
que si abundara en trigo y en vino.

En paz me acuesto y en seguida me duermo,
porque tú sólo, Señor, me haces vivir tranquilo.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Ten piedad de mí, Señor, y escucha mi oración.

Ant. 2. Durante la noche, bendecid al Señor.

Salmo 133 - ORACIÓN VESPERTINA EN EL TEMPLO

Y ahora bendecid al Señor,
los siervos del Señor,
los que pasáis la noche
en la casa del Señor:

Levantad las manos hacia el santuario,
y bendecid al Señor.

El Señor te bendiga desde Sión:
el que hizo cielo y tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Durante la noche, bendecid al Señor.

LECTURA BREVE Dt 6,4-7

Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria; se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado.

RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Te encomiendo mi espíritu.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

ORACIÓN

OREMOS,
Guárdanos, Señor, durante esta noche y haz que mañana, ya al clarear el nuevo día, la celebración del domingo nos llene con la alegría de la resurrección de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén

BENDICIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Salve, Reina de los cielos
y Señora de los ángeles;
salve raíz, salve puerta,
que dio paso a nuestra luz.

Alégrate, virgen gloriosa,
entre todas la más bella;
salve, agraciada doncella,
ruega a Cristo por nosotros.

Evangelio del Sábado XVII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 30 de julio 2011

Evangelio del Sábado XVII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 30 de julio 2011
Lectura del Evangelio según San Mateo 14,1-12
Gloria a ti, Señor
Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús
En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus ayudantes: "Ése es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los poderes actúan en él." Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: "Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista." El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.
Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús
Reflexión:
El episodio del día de hoy tiene un significado desde la totalidad del evangelio de Mateo. Tras la expulsión de Jesús de Nazaret se produce otra señal del futuro: La muerte del precursor. La denuncia que hace Juan Bautista es que juzgaba que Herodes había pecado al casarse con la mujer de su hermano, mientras éste aún vivía, cometiendo por tanto adulterio e incesto. Pero este no fue el motivo fundamental para asesinar; la causa es de origen político: La influencia del Bautista era tal en medio del pueblo que el emperador de Roma temía una rebelión. Juan era la conciencia crítica de la Antigua Alianza ante un poder político corrupto. Él era, desde el desierto, la voz de los que no tenían voz, pero, como todos los auténticos profetas, resultó ser un estorbo para la institución totalitaria. En definitiva, en el contexto del evangelio, la muerte violenta, injusta, de Juan prefigura la crucifixión de Jesús. Juan el Bautista, el más grande de los profetas, es el precursor del Señor Jesús también en el martirio.

Ordinario de la Misa Sábado XVII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 30 de Julio, 2011

Ordinario de la Misa Sábado XVII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 30 de Julio, 2011
Que nos bendiga Dios
Feria de la 17a. semana del T. O. o memoria libre de san Pedro Crisólogo, Obispo y Doctor de la Iglesia
Que te alaben, Señor, todos los pueblos
Antífona de Entrada
Acuérdate, Señor de tu alianza; no olvides por más tiempo la suerte de tus pobres. Levántate, Señor, a defender tu causa; no olvides las voces de los que te buscan.
Oración Colecta
Oremos:
Dios eterno y todopoderoso a quien confiadamente podemos llamar ya Padre nuestro, haz crecer en nuestros corazones el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que podamos gozar, después de esta vida, de la herencia que nos has prometido.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

Primera Lectura
Lectura del libro del Levítico
(25, 1. 8-17)
El Señor habló a Moisés en el monte Sinaí y le dijo: “Contarás siete semanas de años, siete por siete, o sea, cuarenta y nueve años. El día diez del séptimo mes, es decir, el día de la Expiación, harán sonar las trompetas y las harán sonar por todo el país.
Declararán santo el año cincuenta y proclamarán la liberación para todos los habitantes del país. Será para ustedes un año de jubileo; cada uno de ustedes recobrará sus propiedades y volverá a su familia.
El año cincuenta será para ustedes un año de jubileo; no sembrarán ni cosecharán lo que los campos produzcan por sí mismos; no harán la vendimia de las viñas sin cultivar. Puesto que es el año del jubileo, será sagrado para ustedes. Comerán de los productos de la cosecha anterior.
En este año jubilar todos recobrarán sus propiedades. Cuando le vendas o le compres alguna cosa a tu prójimo, no lo engañes. Ponle precio a lo que le compres a tu prójimo, atendiendo al número de años transcurridos desde el último jubileo; él te venderá a ti atendiendo a las cosechas anuales. Mientras más años falten para el jubileo, más aumentará el precio; mientras menos tiempo falte, más rebajarás el precio; porque lo que tu prójimo te vende son las cosechas que faltan.
Ninguno de ustedes haga daño a su hermano; antes bien, teman a su Dios, porque yo soy el Señor, Dios de ustedes”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 66
Que te alaben, Señor,
todos los pueblos.
Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora.
Que te alaben, Señor,
todos los pueblos.
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones.
Que te alaben, Señor,
todos los pueblos.
La tierra ha producido ya sus frutos, Dios nos ha bendecido. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero.
Que te alaben, Señor,
todos los pueblos.

Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (14, 1-12)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, el rey Herodes oyó lo que contaban de Jesús y les dijo a sus cortesanos: “Es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas”.
Herodes había apresado a Juan y lo había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, pues Juan le decía a Herodes que no le estaba permitido tenerla por mujer. Y aunque quería quitarle la vida, le tenía miedo a la gente, porque creían que Juan era un profeta.
Pero llegó el cumpleaños de Herodes, y la hija de Herodías bailó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que le pidiera. Ella, aconsejada por su madre, le dijo:
“Dame, sobre esta bandeja, la cabeza de Juan el Bautista”.
El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por no quedar mal con los invitados, ordenó que se la dieran; y entonces mandó degollar a Juan en la cárcel. Trajeron, pues, la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.
Después vinieron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo, lo sepultaron, y luego fueron a avisarle a Jesús.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión:
El episodio del día de hoy tiene un significado desde la totalidad del evangelio de Mateo. Tras la expulsión de Jesús de Nazaret se produce otra señal del futuro: La muerte del precursor. La denuncia que hace Juan Bautista es que juzgaba que Herodes había pecado al casarse con la mujer de su hermano, mientras éste aún vivía, cometiendo por tanto adulterio e incesto. Pero este no fue el motivo fundamental para asesinar; la causa es de origen político: La influencia del Bautista era tal en medio del pueblo que el emperador de Roma temía una rebelión. Juan era la conciencia crítica de la Antigua Alianza ante un poder político corrupto. Él era, desde el desierto, la voz de los que no tenían voz, pero, como todos los auténticos profetas, resultó ser un estorbo para la institución totalitaria. En definitiva, en el contexto del evangelio, la muerte violenta, injusta, de Juan prefigura la crucifixión de Jesús. Juan el Bautista, el más grande de los profetas, es el precursor del Señor Jesús también en el martirio.
Oración sobre las Ofrendas
Acepta, Señor, con bondad, estos dones que has puesto en manos de tu Iglesia, y con tu poder conviértelos en el sacramento de nuestra salvación.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio Común VIII
Jesús, buen samaritano
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo darte gracias, y deber nuestro alabarte, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, en todos los momentos y circunstancias de la vida, en la salud y en la enfermedad, en el sufrimiento y en el gozo, por tu siervo, Jesús, nuestro Redentor.
Porque él, en su vida terrena, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal. También hoy, como buen samaritano, se acerca a todo hombre que sufre en su cuerpo o en su espíritu, y cura sus heridas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza.
Por este don de tu gracia, incluso cuando nos vemos sumergidos en la noche del dolor, vislumbramos la luz pascual en tu Hijo, muerto y resucitado.
Por eso, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos a una voz el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...

Antífona de la Comunión
Alaba, Jerusalén, al Señor, porque te alimenta con lo major de su trigo.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Que la recepción de esta Eucaristía nos confirme, Señor, en tu amor y nos ayude a conseguir la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Lectio Divina: Sábado XVII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 30 de julio 2011

Lectio Divina: Sábado XVII Semana Tiempo Ordinario. Ciclo A. 30 de julio 2011
Lectio: Mateo 14,1-12
1) Oración inicial
¡Oh Dios!, protector de los que en ti esperan; sin ti nada es fuerte ni santo. Multiplica sobre nosotros los signos de tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, de tal modo nos sirvamos de los bienes pasajeros que podamos adherirnos a los eternos. Por nuestro Señor.
2) Lectura del Evangelio
Del Evangelio según Mateo 14,1-12
En aquel tiempo se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús, y dijo a sus criados: «Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas.» Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe. Porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla.» Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta. Mas, llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes, que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. Ella, instigada por su madre, «dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.» Entristecióse el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, y envió a decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús.
3) Reflexión
• El evangelio de hoy describe cómo Juan Bautista fue víctima de la corrupción y de la prepotencia del gobierno de Herodes. Fue condenado a muerte sin proceso, durante un banquete del rey con los grandes del reino. El texto nos da muchas informaciones sobre el tiempo en que Jesús vivía y sobre la manera en que los poderosos de aquel tiempo ejercían el poder.
• Mateo 14,1-2. Quién es Jesús para Herodes. El texto inicia informando sobre la opinión de Herodes respecto a Jesús: "Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas. Herodes trataba de entender a Jesús desde los miedos que le asaltaban después del asesinato de Juan. Herodes era un grande supersticioso que escondía el miedo detrás de la ostentación de su riqueza y de su poder.
• Mateo 14,3-5: La causa escondida del asesinato de Juan. Galilea, la tierra de Jesús, estaba gobernada por Herodes Antipas, hijo del rey Herodes, el Grande, desde el 4 antes de Cristo. ¡43 años en todo! Durante el tiempo en que Jesús vivió, no hubo mudanza de gobierno en Galilea! Herodes era dueño absoluto de todo, no rendía cuenta a nadie, hacía lo que se le pasaba por la cabeza. ¡Prepotencia, falta de ética, poder absoluto, sin control por parte del pueblo! Pero quien mandaba en Palestina, desde el 62 antes de Cristo, era el Imperio Romano. Herodes, en Galilea, para no ser depuesto, procuraba agradar a Roma, en todo. Insistía sobre todo en una administración eficiente que diera lucro al Imperio. Su preocupación era su propia promoción y seguridad. Por ello, reprimía cualquier tipo de subversión. Mateo informa que el motivo del asesinato de Juan fue la denuncia que el Bautista hace a Herodes por haberse casado con Herodíades, mujer de su hermano Felipe. Flavio José, escritor judío de aquella época, informa que el motivo real de la prisión de Juan Bautista era el miedo que Herodes tenía a un levantamiento popular. A Herodes le gustaba ser llamado bienhechor del pueblo, pero en realidad era un tirano (Lc 22,25). La denuncia de Juan contra Herodes fue la gota que hizo rebosar el vaso: "No te está permitido casarte con ella”. Y Juan fue puesto en la cárcel.
• Mateo 14,6-12: La trama del asesinato. Aniversario y banquete de fiesta, ¡con danzas y orgías! Marcos informa que la fiesta contaba con la presencia “de los grandes de la corte, de los oficiales y de personas importantes en Galilea” (Mc 6,21). Es éste el ambiente en que se trama el asesinato de Juan Bautista. Juan, el profeta, era una denuncia viva de este sistema corrupto. Por esto fue eliminado bajo pretexto de un problema de venganza personal. Todo esto revela la flaqueza moral de Herodes. ¡Tanto poder acumulado en mano de un hombre sin control de sí! En el entusiasmo de la fiesta y del vino, Herodes hizo un juramento liviano a Salomé , la joven bailarina, hija de Herodíades. Supersticioso como era, pensaba que debía guardar ese juramento, atendiendo a los caprichos de la muchacha y mandó el soldado a traerle la cabeza de Juan sobre una bandeja y entregarla a la bailarina, que a su vez la entregó a su madre. Para Herodes, la vida de los súbditos no valía nada. Disponía de ellos como disponía de la posición de las sillas en la sala.
Las tres características del gobierno de Herodes: la nueva Capital, el latifundio y la clase de los funcionarios:
a) La Nueva Capital. Tiberíades fue inaugurada cuando Jesús tenía 20 años. Era llamada así para agradarle a Tiberio, el emperador de Roma. Allí moraban los dueños de la tierra, los soldados, la policía, los jueces muchas veces insensibles (Lc 18,1-4). Para allá llevaban los impuestos y el producto del pueblo. Allí Herodes hacía sus orgías de muerte (Mc 6,21-29). Tiberíades era la ciudad de los palacios del Rey, donde vivía el personal que viste con elegancia (cf Mt 11,8). No consta en los evangelios que Jesús hubiese entrado en esta ciudad.
b) El latifundio. Los estudiosos informan que, durante el largo gobierno de Herodes, el latifundio creció en prejuicio de las propiedades comunitarias. El libro de Henoc denuncia a los dueños de las tierras y expresa la esperanza de los pequeños: “¡Entonces los poderosos y los grandes dejarán de ser los dueños de la tierra!” (Hen 38,4). El ideal de los tiempos antiguos era éste: “Cada uno se sentaba a la sombra de su parra y de su higuera, y nadie lo inquietaba” (1 Mac 14,12; Miq 4,4; Zac 3,10). Pero la política del gobierno de Herodes volvía imposible la realización de este ideal.
c) La clase de los funcionarios. Herodes creó toda una clase de funcionarios fieles al proyecto del rey: escribas, comerciantes, dueños de tierras, fiscales del mercado, recaudadores de impuestos, militares, policías, jueces, promotores, jefes locales. En cada aldea o ciudad había un grupo de personas que apoyaban al gobierno. En los evangelios, algunos fariseos aparecen junto a los herodianos (Mc 3,6; 8,15; 12,13), lo cual refleja la alianza entre el poder religioso y el poder civil. La vida de la gente en las aldeas estaba muy controlada tanto por el gobierno como por la religión. Se necesitaba mucho valor para comenzar algo nuevo, ¡como lo hicieron Juan y Jesús! Era lo mismo que atraerse sobre sí la rabia de los privilegiados, tanto del poder religioso como del poder civil.
4) Para la reflexión personal
• ¿Conoces a personas que murieron víctima de la corrupción y de la dominación de los poderosos? Y aquí entre nosotros, en nuestra comunidad y en nuestra iglesia, ¿hay víctimas de desmando y de autoritarismo?
• Herodes, el poderoso, que pensaba ser el dueño de la vida y de la muerte de la gente, era un cobarde ante los grandes y un adulador corrupto ante la muchacha. Cobardía y corrupción marcaban el ejercicio del poder de Herodes. Compáralo con el ejercicio del poder religioso y civil, hoy, en los diversos niveles de la sociedad y de la Iglesia.
5) Oración final
Lo han visto los humildes y se alegran,
animaros los que buscáis a Dios.
Porque Yahvé escucha a los pobres,
no desprecia a sus cautivos. (Sal 69,33-34)
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Meditación: Sábado XVIII Semana T. O. Ciclo A. 30 de julio 2011.

Meditación: Sábado XVIII Semana T. O. Ciclo A. 30 de julio 2011.
«En aquel tiempo oyó Herodes el tetrarca la fama de Jesús, y dijo a sus cortesanos: Este es Juan el Bautista que ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él poderes sobrehumanos. Herodes, en efecto, había prendido a Juan, lo había encarcelado y puesto en la cárcel a causa de Herodías la mujer de su hermano Filipo, porque Juan le decía: No te es lícito tenerla. Y aun que quería matarlo, temía al pueblo, porque lo tenían como profeta. El día del cumpleaños de Herodes salió a bailar la hija de Herodías y gustó tanto a Herodes que juró darle cualquier cosa que pidiese. Ella, instigada por su madre, dijo: Dame en esta bandeja la cabeza de Juan el Bautista. El rey entristecido por el juramento y por los comensales, ordenó dársela. Y envió a decapitar a Juan en la cárcel; trajeron su cabeza en la bandeja y se la dieron a la muchacha, que la entregó a su madre. Acudieron luego sus discípulos, tomaron el cuerpo, lo enterraron y se fueron a dar la noticia a Jesús.» (Mateo 14, 1-12)
1º. Jesús, el Evangelio de hoy me presenta el ejemplo de Juan el Bautista.
Muere como había vivido siempre: fiel a la verdad.
Desde el principio se presenta como el Profeta del Mesías, sin aprovechar el prestigio adquirido ni las circunstancias históricas para recibir honores que no le correspondían.
Ahora es encarcelado y decapitado por defender otra verdad: la ilicitud de la relación entre Herodes y Herodías.
Además de Juan el Bautista, tengo el ejemplo de tantos mártires, desde los primeros siglos hasta hoy, que han dado su vida por defender la verdad.
Y tantos otros que han sido perseguidos, injuriados o despreciados, simplemente por ser cristianos.
A ellos se suman muchos más que han salido a otras tierras, o se han quedado donde estaban para propagar la verdad, siendo, al igual que los mártires, testigos de la verdad.
Jesús, hoy más que nunca te hacen falta testigos de la verdad: testigos tuyos, pues «Tú eres la Verdad». (Juan 14,6).
Hacen más falta que nunca pues el problema ya no es que la gente no conozca la verdad porque nunca la ha oído, sino que no la conoce porque no quiere conocerla.
Se lavan las manos, como Pilatos, mientras se excusan diciendo: «¿qué es la verdad?» (Juan 18,38).
Y ese relativismo les deja indefensos ante las pasiones y defectos más viles, llegando a perder lo que hacía más humano al hombre: la libertad.
2º. «Antes, como los conocimientos humanos -la ciencia- eran muy limitados, parecía muy posible que un solo individuo sabio pudiera hacer la defensa y apología de nuestra Santa Fe.
Hoy con la extensión y la intensidad de la ciencia moderna, es preciso que los apologistas se dividan el trabajo para defender en todos los terrenos científicamente a la Iglesia.
Tú... no te puedes desentender de esta obligación» (Camino.-338).
Jesús, como Juan el Bautista criticó la conducta ilícita de Herodes, así también es mi deber propagar la verdad, y defender la fe y la moral en mis circunstancias familiares, profesionales y sociales.
Por más directrices que den el Papa y los Obispos sobre la familia, la educación de los hijos, la ética profesional y la moral social, no servirían de nada si yo no las aplicara a mi vida de cristiano y las difundiera a los que me rodean.
«Como todos los fieles, los laicos están encargados por Dios del apostolado en virtud del bautismo y de la confirmación y por eso tienen la obligación y gozan del derecho, individualmente o agrupados en asociaciones, de trabajar para que el mensaje divino de salvación sea conocido y recibido por todos los hombres y en toda la tierra; esta obligación es tanto más apremiante cuando sólo por medio de ellos los demás hombres pueden oír el Evangelio y conocer a Cristo. En las comunidades eclesiales, su acción es tan necesaria que, sin ella, el apostolado de los pastores no puede obtener en la mayoría de las veces su plena eficacia» (CEC.-900).
Además, si estoy en situación de hacerlo, también debo intentar defender intelectualmente la Fe: con mis libros, publicaciones, clases, conferencias, programas de televisión o radio, etc... llevando mi visión cristiana a la cultura y a la ciencia.
En todo caso, debo propagar la verdad a los que me rodean.
Madre, tú que eres el asiento de la sabiduría; tú que has traído la Verdad al mundo, ayúdame a ser testigo de la verdad.
Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Tiempo ordinario. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona.