Buscar este blog

viernes, 17 de febrero de 2012

Meditación: Sábado de la semana 6 del tiempo ordinario. Ciclo B. 18 de Febrero, 2012.

Meditación: Sábado de la semana 6 del tiempo ordinario. Ciclo B. 18 de Febrero, 2012. «Seis días después, tomó Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y los llevó a ellos solos aparte a un monte alto, y se transfiguró ante ellos. Sus vestidos se volvieron resplandecientes y muy blancos. Y se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús. Tomando Pedro la palabra, dice a Jesús: Maestro, qué bien estamos aquí; hagamos tres tiendas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. Pues no sabía lo que decía, porque estaban llenos de temor Entonces se formó una nube que los cubrió, y se oyó una voz desde la nube que decía: Este es mi hijo, el Amado, escuchadle a él. Y luego, mirando a su alrededor; ya no vieron a nadie, sino sólo a Jesús con ellos.» (Marcos 9, 2-10) 1º. «Maestro, qué bien estamos aquí.» Pedro no sabía lo que decía. Tan impresionante debe ser verte a Ti tal cual eres, Jesús. Sabes que, después, estos tres apóstoles van a ser fundamentales en la primitiva Iglesia, especialmente Pedro, el primer Papa. Y por eso quieres que reciban este mensaje claro, explícito: «Este es mi hijo, el Amado, escuchadle a Él» (Juan 2, 5) Jesús, éste es el mismo mensaje de tu Madre en Caná: «Haced lo que él os diga.» ¿Cuándo me voy a enterar? Madre, ¿cuándo me voy a decidir a aparcar esas dudas, esas reservas, esas rebeldías? Que me decida a escuchar a tu Hijo. Que me decida a hacer lo que Él me pide. Jesús, ¿qué me pides? Quiero escucharte. Muy fácil: «Quien a vosotros oye, a mi me oye, quien a vosotros desprecia, a mi me desprecia, y quien a mi me desprecia, desprecia al que me ha enviado» (Lucas 10, 16). Jesús, tengo la palabra de tus ministros: del Papa, del Obispo de la diócesis y, de manera más personal, de mi director espiritual. «El Romano Pontífice y los obispos como maestros auténticos por estar dotados de la autoridad de Cristo... predican al pueblo que tienen confiado la fe que hay que creer y que hay que llevar a la práctica. El magisterio ordinario y universal del Papa y de los obispos en comunión con él enseña a los fieles la verdad que han de creer; la caridad que han de practicar; la bienaventuranza que han de esperar» (CEC.- 2034) 2º. «Te has asustado un poco al ver tanta luz..., tanta que se te antoja difícil mirar; y aun ver -Cierra los ojos a tu evidente miseria; abre la mirada de tu alma a la fe, a la esperanza, al amor; y sigue adelante, dejándote guiar por El, a través de quien dirige tu alma» (Forja.- 1015). «Pues no sabía lo que decía, porque estaban llenos de temor». Jesús, a veces me asusta un poco verte tan de cerca, tan resplandeciente: me ciega tu luz. Y es que veo claramente que debería hacer más, que debería entregarme más. Y también veo claramente que no puedo: es tan evidente mi miseria, mi egoísmo. Quiero mi vida para mí, pero esa luz... No sé. No quiero ver. No me atrevo a ver. Abre la mirada de tu alma a la fe, dejándote guiar por Él, a través de quien dirige tu alma. Jesús, que no me cierre cuando percibo las exigencias de tu gracia en mi alma. Que me deje guiar por esas luces del Espíritu Santo. Que me deje ayudar por el director espiritual, sabiendo que «quien a vosotros oye a mi me oye.» ¿Cómo no esforzarme por poner por obra los consejos de la dirección espiritual cuando sé que vienen de ti? Jesús, aunque me cueste, aunque falle a veces, aunque me dé un poco de miedo seguirte, ayúdame a ser fiel en esos consejos, viendo en ellos tu voluntad. Madre mía, tú que me has dicho en Caná: «haced lo que él os diga,» dame también la fortaleza y el amor a Jesús necesarios para dejarme guiar por Él; dame la humildad y la docilidad que necesito para aprovechar ese medio fabuloso que es la dirección espiritual.

Lectio Divina: Sabado VI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 18 de Febrero, 2012.

Lectio Divina: Sabado VI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 18 de Febrero, 2012. LECTIO: MARCOS 9,2-13 1) Oración inicial Señor, tú que te complaces en habitar en los rectos y sencillos de corazón; concédenos vivir por tu gracia de tal manera, que merezcamos tenerte siempre con nosotros. Por nuestro Señor. 2) Lectura Del santo Evangelio según Marcos 9,2-13 Les decía también: «Yo os aseguro que entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean venir con poder el Reino de Dios.» Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de blanquearlos de ese modo. Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús. Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: «Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías»; -pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados-. Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: «Este es mi Hijo amado, escuchadle.» Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos. Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de «resucitar de entre los muertos.» Y le preguntaban: «¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir primero?» Él les contestó: «Elías vendrá primero y restablecerá todo; mas, ¿cómo está escrito del Hijo del hombre que sufrirá mucho y que será despreciado? Pues bien, yo os digo: Elías ha venido ya y han hecho con él cuanto han querido, según estaba escrito de él.» 3) Reflexión • El evangelio de hoy habla de dos asuntos enlazados entre sí: la Transfiguración de Jesús y la cuestión del retorno del profeta Elías. En aquel tiempo, la gente esperaba el retorno del profeta Elías. Hoy, mucha gente vive esperando el retorno de Jesús y escribe sobre los muros de la ciudad: ¡Jesús volverá! Ellos no se dan cuenta de que Jesús ya volvió y está presente en el corazón de nuestra vida. De vez en cuando, como en un relámpago que llega de improviso, esta presencia irrumpe y se ilumina, transfigurando nuestra vida. • La Transfiguración de Jesús acontece después del primer anuncio de la Muerte de Jesús (Mc 8,27-30). Este anuncio había trastornado la cabeza de los discípulos, sobretodo la de Pedro (Mc 8,31-33). Ellos tenían los pies en medio de los pobres, pero la cabeza estaba perdida en la ideología de gobierno y de la religión de la época (Mc 8,15). La cruz era un impedimento para creer en Jesús. La transfiguración de Jesús ayudará a los discípulos a superar el trauma de la Cruz. • En los años 70, cuando Marcos escribe, la Cruz continuaba siendo un gran impedimento para que los judíos aceptaran a Jesús como Mesías. “¡La cruz es un escándalo!”, así decían (1Cor 1,23). Uno de los mayores esfuerzos de los primeros cristianos consistía en ayudar a las personas a percibir que la cruz no era ni escándalo, ni locura, pero sí expresión del poder y de la sabiduría de Dios (1Cor 1,22-31). Marcos da su aporte a este esfuerzo. El usa textos y figuras del Antiguo Testamento para describir la Transfiguración. Así muestra que Jesús vino a cumplir las profecías y que la Cruz era el camino para la Gloria. • Marcos 9,2-4: Jesús muda de aspecto. Jesús sube a una montaña alta. Lucas añade que subió allí para rezar (Lc 9,28). Allí encima, Jesús aparece en la gloria ante Pedro, Santiago y Juan. Junto con él aparecen Moisés y Elías. La montaña alta evoca el Monte Sinaí, donde, en el pasado, Dios había manifestado su voluntad a la gente, entregando la ley. Los vestidos blancos recuerdan a Moisés resplandeciente cuando conversaba con Dios en la montaña y de él recibió la ley (cf. Ex 34,29-35). Elías y Moisés, las dos mayores autoridades del Antiguo Testamento, conversan con Jesús. Moisés representa la Ley, Elías la profecía. Lucas informa de la conversación sobre “el éxodo de Jesús”, esto es la Muerte de Jesús en Jerusalén (Lc 9,31). Así queda claro que el Antiguo Testamento, tanto la Ley como la profecía, ya enseñaba que para el Mesías Siervo el camino de la gloria tenía que pasar por la cruz. • Marcos 9,5-6: A Pedro le gustó, pero no entendió. A Pedro le gustó y quiso asegurarse un momento agradable en la Montaña. Se ofreció para construir tres tiendas. Marcos dice que Pedro tenía miedo, sin saber lo que estaba diciendo y Lucas añade que los discípulos tenían sueño (Lc 9,32). Son como nosotros: tienen dificultad en entender la Cruz. • Marcos 9,7-9: La voz del cielo aclara los hechos. En cuanto Jesús está envuelto en la gloria, una voz del cielo dice: “¡Este es mi Hijo amado!” ¡Escuchadlo!”. La expresión “Hijo amado” recuerda la figura del Mesías Siervo, anunciado por el profeta Isaías (cf. Is 42,1). La expresión “¡Escuchadlo!” recuerda la profecía que prometía la llegada de un nuevo Moisés (cf. Dt 18,15). En Jesús, las profecías del Antiguo Testamento se estaban realizando. Los discípulos no podían dudar. Jesús es realmente el Mesías glorioso que ellos deseaban, pero el camino hacia la gloria pasa por la cruz, según había anunciado en la profecía del Siervo (Is 53,3-9). La gloria de la Transfiguración lo comprueba. Moisés y Elías lo confirman. El Padre es el garante. Jesús lo acepta. Al final, Marcos dice que después de la visión, los discípulos ven sólo a Jesús y a nadie más. De ahora en adelante, Jesús es la única revelación de Dios para nosotros. Jesús y sólo él es la llave para que la gente entienda todo el Antiguo Testamento. • Marcos 9, 9-10: Saber guardar el silencio. Jesús pidió a los discípulos que no dijesen nada a nadie hasta que él resucitara de los muertos, pero los discípulos no lo entendieron. De hecho, no entiende el significado de la Cruz, no entienden el enlace del sufrimiento con la resurrección. La Cruz de Jesús es la prueba de que la vida es más fuerte que la muerte. • Marcos 9,11-13: El retorno del profeta Elías. El profeta Malaquías había anunciado que Elías tenía que volver para preparar el camino del Mesías (Ml 3,23-24). El mismo anuncio está en el libro del Eclesiástico (Sir 48,10). Entonces, ¿cómo Jesús podía ser el Mesías si Elías no había vuelto? Por esto, los discípulos preguntan: “¿Por qué los escribas dicen que Elías tiene que venir primero?” (9,11). La respuesta de Jesús es clara: “Elías ya vino e hicieron con él lo que quisieron, según lo que está escrito” (9, 13). Jesús estaba hablando de Juan Bautista que fue asesinado por Herodes (Mt 17,13). 4) Para la reflexión personal • Tu fe en Jesús ¿te dio algún momento de transfiguración y de intensa alegría? Estos momentos de alegría ¿cómo te dan fuerza en las dificultades? • Hoy, ¿cómo transfigurar, tanto la vida personal y familiar como la vida comunitaria? 5) Oración final Feliz el hombre que se apiada y presta, y arregla rectamente sus asuntos. Nunca verá su existencia amenazada, el justo dejará un recuerdo estable. (Sal 112,5-6) www.ocarm.org
Ordinario de la Misa: Sabado VI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 18 de Febrero, 2012 Santa María en Sábado Memoria libre “Este es mi Hijo amado: escúchenlo” Antífona de Entrada María, el Altísimo te ha bendecido más que a todas las mujeres de la tierra, y de tal manera te ha glorificado, que los hombres no cesan de alabarte. Oración Colecta Oremos: Por intercesión de la santísima Virgen María, llena de gracia, cuya gloriosa memoria estamos celebrando, haz, Señor, que también nosotros podamos participar de los dones de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo… Amén. Primera Lectura Lectura de la carta del apóstol Santiago (3, 1-10) Hermanos míos: Que no se pongan tantos de ustedes a enseñar como maestros, pues a los que enseñamos se nos juzgará con mayor severidad. Todos fallamos en muchas cosas y quien no falla al hablar es hombre perfecto, capaz de dominar todo su cuerpo. Piensen que a los caballos les ponemos el freno en el hocico para hacerlos obedecer y para dirigir, así, todo su cuerpo. Fíjense también en los barcos: son muy grandes, los empujan vientos muy fuertes, y sin embargo, el piloto los dirige a su arbitrio, por medio de un pequeñísimo timón. Pues lo mismo pasa con la lengua: es un órgano muy pequeño y se cree capaz de grandes cosas. Bien saben ustedes además, que un fuego insignificante incendia todo un bosque. Pues la lengua es un fuego y encierra en sí todo un mundo de maldad. Es uno de nuestros órganos, y sin embargo, contamina al cuerpo entero; prendida por el infierno, incendia todo el curso de nuestra existencia. Por otra parte, toda clase de fieras y aves, de reptiles y animales marinos se pueden domar y han sido domados por el hombre; pero ningún hombre ha podido domar la lengua, que es una constante amenaza, cargada de veneno mortal. Con la lengua bendecimos al que es nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, creados a imagen de Dios. De la misma boca salen bendiciones y maldiciones. Hermanos míos, esto no debe ser así. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. Salmo Responsorial Salmo 11 Tú nos protegerás, Señor. Sálvanos tú, Señor, porque ya no hay ni bondad ni lealtad entre los hombres. No hacen más que mentirse unos a otros, siempre hablan con doblez sus corazones. Tú nos protegerás, Señor. Extermina, Señor, a los hipócritas y a los que dicen, fanfarrones: “La lengua es nuestra fuerza: ¿quién será el que se atreva a darnos órdenes?” Tú nos protegerás, Señor. Tus palabras, Señor, sí son sinceras, son plata refinada siete veces. Tú nos protegerás, Señor, nos librarás de esta gente para siempre. Tú nos protegerás, Señor. Aclamación antes del Evangelio Aleluya, aleluya. En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre, que decía: “Este es mi Hijo amado: escúchenlo”. Aleluya. Evangelio † Lectura del santo Evangelio según san Marcos (9, 2-13) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús tomó aparte a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos a un monte alto y se transfiguró en su presencia. Sus vestiduras se pusieron esplendorosamente blancas, con una blancura que nadie puede lograr sobre la tierra. Después se les aparecieron Elías y Moisés,conversando con Jesús. Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué a gusto estamos aquí! Hagamos tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. En realidad no sabía lo que decía, porque estaban asustados. Se formó entonces una nube, que los cubrió con su sombra, y de esta nube salió una voz que decía: “Este es mi Hijo amado; escúchenlo”. En ese momento miraron alrededor y no vieron a nadie sino a Jesús, que estaba solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos guardaron esto en secreto, pero discutían entre sí qué querría decir eso de “resucitar de entre los muertos”. Le preguntaron a Jesús: “¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?” El les contestó: “Si fuera cierto que Elías tiene que venir primero y tiene que poner todo en orden, entonces ¿cómo es que está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Por lo demás, yo les aseguro que Elías ha venido ya y lo trataron a su antojo, como estaba escrito de él”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. Comentario: El episodio de la transfiguración, como el del bautismo, nos descubre que lo esencial de la experiencia espiritual de Jesús radica en el descubrirse como hijo amado del Padre. Tanto la espiritualidad del que lucha contra la idolatría, representada en la figura de Elías, como la espiritualidad del profeta legislador, representada en la figura de Moisés, quedan incluidas en esta nueva espiritualidad filial en la que lo esencial es el amor a la causa del Padre y la escucha traducida en obediencia. La propuesta de las tres tiendas de Pedro queda desplazada por la voz que viene del cielo y que exige el reconocimiento de Jesús como el hijo por excelencia, y la obediencia a él, como respuesta de fe. A Jesús se le comprende en relación con la Ley y los Profetas, es decir, con las enseñanzas del Antiguo Testamento, pero se le acepta en su realidad de ser la voz autorizada de Dios. El ascenso al monte para escuchar el mensaje de Dios es el paso necesario antes de hacer realidad esa experiencia en la vida cotidiana. Jesús nos invita a participar en su transfiguración, pero, al mismo tiempo, a vivir todas las vicisitudes de la vida ordinaria. Oración sobre las Ofrendas Jubilosos de poder celebrar la festividad de la Madre de tu Hijo, te presentamos, Señor, estas ofrendas de alabanza, y te pedimos que por este santo intercambio de dones, se acrecienten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. Prefacio de Santa María Virgen III María, modelo de la Iglesia El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu. Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, y alabarte en esta festividad de la Virgen María. Porque al aceptar ella a tu Unigénito en su corazón inmaculado, mereció concebirlo en su seno virginal y, al dar a luz a Cristo, preparó el nacimiento de la Iglesia. Porque al aceptar, junto a la cruz, el encargo de tu amor, recibió como hijos a todos los hombres, redimidos por la sangre de Cristo. Porque al unirse a las oraciones de los apóstoles y de los discípulos, que esperaban la venida del Espíritu Consolador, se convirtió en el modelo de la Iglesia suplicante y, desde su asunción gloriosa a los cielos, sigue mostrando su amor y protección a la Iglesia que peregrina hacia la vida eterna, hasta que venga el Señor, lleno de gloria. Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos sin cesar, diciendo: Santo, Santo, Santo... Antífona de la Comunión Me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque ha puesto Dios sus ojos en la humildad de su esclava. Oración después de la Comunión Oremos: Habiendo recibido el sacramento celestial, te pedimos, Señor, que cuantos hemos celebrado con veneración, la memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar del banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Evangelio del Sabado VI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 18 de Febrero, 2012.

Evangelio del Sabado VI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 18 de Febrero, 2012. † Lectura del santo Evangelio según san Marcos (9, 2-13) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús tomó aparte a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos a un monte alto y se transfiguró en su presencia. Sus vestiduras se pusieron esplendorosamente blancas, con una blancura que nadie puede lograr sobre la tierra. Después se les aparecieron Elías y Moisés,conversando con Jesús. Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué a gusto estamos aquí! Hagamos tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. En realidad no sabía lo que decía, porque estaban asustados. Se formó entonces una nube, que los cubrió con su sombra, y de esta nube salió una voz que decía: “Este es mi Hijo amado; escúchenlo”. En ese momento miraron alrededor y no vieron a nadie sino a Jesús, que estaba solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos guardaron esto en secreto, pero discutían entre sí qué querría decir eso de “resucitar de entre los muertos”. Le preguntaron a Jesús: “¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?” El les contestó: “Si fuera cierto que Elías tiene que venir primero y tiene que poner todo en orden, entonces ¿cómo es que está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Por lo demás, yo les aseguro que Elías ha venido ya y lo trataron a su antojo, como estaba escrito de él”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. Comentario: El episodio de la transfiguración, como el del bautismo, nos descubre que lo esencial de la experiencia espiritual de Jesús radica en el descubrirse como hijo amado del Padre. Tanto la espiritualidad del que lucha contra la idolatría, representada en la figura de Elías, como la espiritualidad del profeta legislador, representada en la figura de Moisés, quedan incluidas en esta nueva espiritualidad filial en la que lo esencial es el amor a la causa del Padre y la escucha traducida en obediencia. La propuesta de las tres tiendas de Pedro queda desplazada por la voz que viene del cielo y que exige el reconocimiento de Jesús como el hijo por excelencia, y la obediencia a él, como respuesta de fe. A Jesús se le comprende en relación con la Ley y los Profetas, es decir, con las enseñanzas del Antiguo Testamento, pero se le acepta en su realidad de ser la voz autorizada de Dios. El ascenso al monte para escuchar el mensaje de Dios es el paso necesario antes de hacer realidad esa experiencia en la vida cotidiana. Jesús nos invita a participar en su transfiguración, pero, al mismo tiempo, a vivir todas las vicisitudes de la vida ordinaria.

Oficio Divino: Tiempo Ordinario. Ciclo A. 18 de febrero, 2012

Oficio Divino: Tiempo Ordinario. Ciclo A. 18 de febrero, 2012 SÁBADO DE LA SEMANA VI De la feria. I Vísperas del Domingo VII (OFICIO DE LECTURA (6:00); LAUDES (7:00); TERCIA (9:00); SEXTA (12:00); NONA (15:00); VISPERAS (19:00); COMPLETAS (22:00) OFICIO DE LECTURA Si el Oficio de Lectura es la primera oración del día: V. Señor abre mis labios R. Y mi boca proclamará tu alabanza Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona: Ant. Escuchemos la voz del Señor y entremos en su descanso. Si antes del Oficio de lectura se ha rezado ya alguna otra Hora: V. Dios mío, ven en mi auxilio R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. Himno: A CAMINAR SIN TI, SEÑOR, NO ATINO A caminar sin ti, Señor, no atino; tu palabra de fuego es mi sendero; me encontraste cansado y prisionero del desierto, del cardo y del espino. Descansa aquí conmigo del camino, que en Emaús hay trigo en el granero, hay un poco de vino y un alero que cobije tu sueño, Peregrino. Yo contigo, Señor, herido y ciego; tú conmigo, Señor, enfebrecido, el aire quieto, el corazón en fuego. Y en diálogo sediento y torturado se encontrarán en un solo latido, cara a cara, tu amor y mi pecado. Amén. SALMODIA Ant. 1. Sólo el Señor hizo grandes maravillas: es eterna su misericordia. Salmo 135 I - HIMNO A DIOS POR LAS MARAVILLAS DE LA CREACIÓN Y DEL ÉXODO Dad gracias al Señor porque es bueno: porque es eterna su misericordia. Dad gracias al Dios de los dioses: porque es eterna su misericordia. Dad gracias al Señor de los señores: porque es eterna su misericordia. Sólo él hizo grandes maravillas: porque es eterna su misericordia. Él hizo sabiamente los cielos: porque es eterna su misericordia. El afianzó sobre las aguas la tierra: porque es eterna su misericordia. Él hizo lumbreras gigantes: porque es eterna su misericordia. El sol que gobierna el día: porque es eterna su misericordia. La luna que gobierna la noche: porque es eterna su misericordia. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Sólo el Señor hizo grandes maravillas: es eterna su misericordia. Ant. 2. Con mano poderosa, con brazo extendido, sacó a Israel de Egipto. Salmo 135 II El hirió a Egipto en sus primogénitos: porque es eterna su misericordia. Y sacó a Israel de aquel país: porque es eterna su misericordia. Con mano poderosa, con brazo extendido: porque es eterna su misericordia. Él dividió en dos partes el mar Rojo: porque es eterna su misericordia. Y condujo por en medio a Israel: porque es eterna su misericordia. Arrojó en el mar Rojo al Faraón: porque es eterna su misericordia. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Con mano poderosa, con brazo extendido, sacó a Israel de Egipto. Ant. 3. Dad gracias al Dios del cielo: él nos libró de nuestros opresores. Salmo 135 III Guió por el desierto a su pueblo: porque es eterna su misericordia. Él hirió a reyes famosos: porque es eterna su misericordia. Dio muerte a reyes poderosos: porque es eterna su misericordia. A Sijón, rey de los amorreos: porque es eterna su misericordia. Y a Hog, rey de Basán: porque es eterna su misericordia. Les dio su tierra en heredad: porque es eterna su misericordia. En heredad a Israel, su siervo: porque es eterna su misericordia. En nuestra humillación se acordó de nosotros: porque es eterna su misericordia. Y nos libró de nuestros opresores: porque es eterna su misericordia. Él da alimento a todo viviente: porque es eterna su misericordia. Dad gracias al Dios del cielo: porque es eterna su misericordia. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Dad gracias al Dios del cielo: él nos libró de nuestros opresores. V. Señor, enséñame tus caminos. R. Instrúyeme en tus sendas. PRIMERA LECTURA De la segunda carta a los Tesalonicenses 3, 1-18 EXHORTACIÓN AL TRABAJO Hermanos, orad continuamente por nosotros, para que la palabra del Señor se siga difundiendo triunfalmente, como sucede de hecho entre vosotros, y para que Dios nos libre de los hombres injustos y malvados, ya que no todos poseen la fe. Fiel es el Señor, que os dará seguridad y os guardará del Maligno. Nosotros tenemos puesta nuestra confianza en el Señor de que, de la misma manera que cumplís ahora, seguiréis cumpliendo lo que os hemos prescrito. Que el Señor dirija vuestros corazones hacia el amor de Dios y hacia la constancia en la espera de Cristo. En nombre de nuestro Señor, Cristo Jesús, os mandamos que os mantengáis a distancia de todo hermano que se entregue a la ociosidad y no siga las enseñanzas que recibisteis de nosotros. Ya sabéis cómo debéis imitarnos, porque no vivimos entre vosotros en la ociosidad, ni comimos de balde el pan de nadie. Todo lo contrario. Trabajamos duramente día y noche para no ser gravosos a ninguno. Y no porque no tuviésemos derecho a ello, sino porque queríamos daros un ejemplo que imitar. Mientras estuvimos entre vosotros, os inculcamos más de una vez esto: «Si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma.» Porque nos hemos enterado que hay entre vosotros algunos que viven desconcertados, sin trabajar nada, pero metiéndose en todo. A éstos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo a que trabajen con sosiego para comer su propio pan. Vosotros, hermanos, no os canséis de hacer el bien. Si alguno no obedece esta orden que os enviamos por la presente, tenedlo en cuenta, y no entréis en familiaridad con él, para que se avergüence. No lo tengáis, sin embargo, como a enemigo, antes bien, corregidlo como a hermano. Que el mismo Señor de la paz os conceda la paz, siempre y en toda ocasión. El saludo es de mi puño y letra: Pablo. Ésta es la firma en todas mis cartas. Así escribo. La gracia de nuestro Señor, Cristo Jesús, sea con todos vosotros. RESPONSORIO Cf. 1Ts 2, 13; cf. Ef 1, 13 R. Cuando recibisteis la palabra de Dios, * la acogisteis, no como palabra humana, sino -como es en realidad- como palabra de Dios. V. Recibisteis la palabra de la verdad, la Buena Nueva de vuestra salvación. R. La acogisteis, no como palabra humana, sino -como es en realidad- como palabra de Dios. SEGUNDA LECTURA De una alocución del papa Pío doce a los recién casados (Discursos y radiomensajes, 11 de marzo de 1942: 3, 385-390) LA ESPOSA ES EL SOL DE LA FAMILIA La esposa viene a ser como el sol que ilumina a la familia. Oíd lo que de ella dice la sagrada Escritura: Mujer hermosa deleita al marido; mujer modesta duplica su encanto. El sol brilla en el cielo del Señor, la mujer bella en su casa bien arreglada. Sí, la esposa y la madre es el sol de la familia. Es el sol con su generosidad y abnegación, con su constante prontitud, con su delicadeza vigilante y previsora en todo cuanto puede alegrar la vida a su marido y a sus hijos. Ella difunde en torno a sí luz y calor; y, si suele decirse de un matrimonio que es feliz cuando cada uno de los cónyuges, al contraerlo, se consagra a hacer feliz, no a sí mismo, sino al otro, este noble sentimiento e intención, aunque les obligue a ambos, es sin embargo virtud principal de la mujer, que le nace con las palpitaciones de madre y con la madurez del corazón; madurez que, si recibe amarguras, no quiere dar sino alegrías; si recibe humillaciones, no quiere devolver sino dignidad y respeto, semejante al sol que con sus albores alegra la nebulosa mañana, y dora las nubes con los rayos de su ocaso. La esposa es el sol de la familia con la claridad de su mirada y con el fuego de su palabra; mirada y palabra que penetran dulcemente en el alma, la vencen y enternecen y alzan fuera del tumulto de las pasiones, arrastrando al hombre a la alegría del bien y de la convivencia familiar, después de una larga jornada de continuado y muchas veces fatigoso trabajo en la oficina o en el campo o en las exigentes actividades del comercio y de la industria. La esposa es el sol de la familia con su ingenua naturaleza, con su digna sencillez y con su majestad cristiana y honesta, así en el recogimiento y en la rectitud del espíritu como en la sutil armonía de su porte y de su vestir, de su adorno y de su continente, reservado y a la par afectuoso. Sentimientos delicados, graciosos gestos del rostro, ingenuos silencios y sonrisas, una condescendiente señal de cabeza, le dan la gracia de una flor selecta y sin embargo sencilla que abre su corola para recibir y reflejar los colores del sol. ¡Oh, si supieseis cuán profundos sentimientos de amor y de gratitud suscita e imprime en el corazón del padre de familia y de los hijos semejante imagen de esposa y de madre! RESPONSORIO Sir 26, 16. 21 R. Mujer hermosa deleita al marido. * Mujer modesta duplica su encanto. V. El sol brilla en el cielo del Señor, la mujer bella en su casa bien arreglada. R. Mujer modesta duplica su encanto. ORACIÓN. OREMOS, Oh Dios, has prometido permanecer con los rectos y sinceros de corazón; concédenos vivir de tal manera que merezcamos tenerte siempre con nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén CONCLUSIÓN V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios. LAUDES (Oración de la mañana) INVOCACIÓN INICIAL V. Señor, abre mis labios R. Y mi boca proclamará tu alabanza. INVITATORIO Ant. Escuchemos la voz del Señor y entremos en su descanso. Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. Porque el Señor es un Dios grande, soberano de todos los dioses: tiene en su mano las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque él lo hizo, la tierra firme que modelaron sus manos. Venid, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras. Durante cuarenta años aquella generación me repugnó, y dije: Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino; por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso» Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Himno: SEÑOR YO SÉ QUE EN LA MAÑANA PURA. Señor, yo sé que, en la mañana pura de este mundo, tu diestra generosa hizo la luz antes que toda cosa, porque todo tuviera su figura. Yo sé que te refleja la segura línea inmortal del lirio y de la rosa mejor que la embriagada y temerosa música de los vientos de la altura. Por eso te celebro yo en el frío pensar exacto a la verdad sujeto, y en la ribera sin temblor del río; por eso yo te adoro, mudo y quieto, y por eso, Señor, el dolor mío para llegar hasta ti se hizo soneto. Amén. SALMODIA Ant. 1. Por la mañana proclamamos, Señor, tu misericordia y de noche tu fidelidad. Salmo 91 - ALABANZA A DIOS QUE CON SABIDURÍA Y JUSTICIA DIRIGE LA VIDA DE LOS HOMBRES. Es bueno dar gracias al Señor y tocar para tu nombre, oh Altísimo, proclamar por la mañana tu misericordia y de noche tu fidelidad, con arpas de diez cuerdas y laúdes sobre arpegios de cítaras. Tus acciones, Señor, son mi alegría, y mi júbilo, las obras de tus manos. ¡Qué magníficas son tus obras, Señor, qué profundos tus designios! El ignorante no los entiende ni el necio se da cuenta. Aunque germinen como hierba los malvados y florezcan los malhechores, serán destruidos para siempre. Tú, en cambio, Señor, eres excelso por los siglos. Porque tus enemigos, Señor, perecerán, los malhechores serán dispersados; pero a mí me das la fuerza de un búfalo y me unges con aceite nuevo. Mis ojos no temerán a mis enemigos, mis oídos escucharán su derrota. El justo crecerá como una palmera y se alzará como un cedro del Líbano: plantado en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios; en la vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso, para proclamar que el Señor es justo, que en mi Roca no existe la maldad. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Por la mañana proclamamos, Señor, tu misericordia y de noche tu fidelidad. Ant. 2. Dad gloria a nuestro Dios. Cántico: BENEFICIOS DE DIOS PARA CON SU PUEBLO Dt 32, 1-12 Escuchad, cielos, y hablaré; oye, tierra, los dichos de mi boca; descienda como lluvia mi doctrina, destile como rocío mi palabra; como llovizna sobre la hierba, como sereno sobre el césped; voy a proclamar el nombre del Señor: dad gloria a nuestro Dios. Él es la Roca, sus obras son perfectas, sus caminos son justos, es un Dios fiel, sin maldad; es justo y recto. Hijos degenerados, se portaron mal con él, generación malvada y pervertida. ¿Así le pagas al Señor, pueblo necio e insensato? ¿no es él tu padre y tu creador, el que te hizo y te constituyó? Acuérdate de los días remotos, considera las edades pretéritas, pregunta a tu padre y te lo contará, a tus ancianos y te lo dirán: Cuando el Altísimo daba a cada pueblo su heredad, y distribuía a los hijos de Adán, trazando las fronteras de las naciones, según el número de los hijos de Dios, la porción del Señor fue su pueblo, Jacob fue la parte de su heredad. Lo encontró en una tierra desierta, en una soledad poblada de aullidos: lo rodeó cuidando de él, lo guardó como a las niñas de sus ojos. Como el águila incita a su nidada, revolando sobre los polluelos, así extendió sus alas, los tomó y los llevó sobre sus plumas. El Señor solo los condujo no hubo dioses extraños con él. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Dad gloria a nuestro Dios. Ant. 3. ¡Qué admirable es tu nombre, Señor, en toda la tierra! Salmo 8 - MAJESTAD DEL SEÑOR Y DIGNIDAD DEL HOMBRE. Señor, dueño nuestro, ¡que admirable es tu nombre en toda la tierra! Ensalzaste tu majestad sobre los cielos. De la boca de los niños de pecho has sacado una alabanza contra tus enemigos, para reprimir al adversario y al rebelde. Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos; la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él; el ser humano, para darle poder? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies: rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por las aguas. Señor, dueño nuestro, ¡que admirable es tu nombre en toda la tierra! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. ¡Qué admirable es tu nombre, Señor, en toda la tierra! LECTURA BREVE Rm 12, 14-16a Bendecid a los que os persiguen, no maldigáis. Alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran. Tened un mismo sentir entre vosotros, sin apetecer grandezas; atraídos más bien por lo humilde. RESPONSORIO BREVE V. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti. R. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti. V. Mi lengua recitará tu auxilio. R. Cuando salmodie para ti. V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti. CÁNTICO EVANGÉLICO Ant. Guía nuestros pasos, Dios de Israel, por el camino de la paz. Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79 Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo. suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas: Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abraham. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Guía nuestros pasos, Dios de Israel, por el camino de la paz. PRECES Celebremos la sabiduría y la bondad de Cristo, que ha querido ser amado y servido en los hermanos, especialmente en los que sufren, y supliquémosle insistentemente diciendo: Señor, acrecienta nuestro amor. Al recordar esta mañana tu santa resurrección, te pedimos, Señor, que extiendas los beneficios de tu redención a todos los hombres. Que todo el día de hoy sepamos dar buen testimonio del nombre cristiano y ofrezcamos nuestra jornada como un culto espiritual agradable al Padre. Enséñanos, Señor, a descubrir tu imagen en todos los hombres y a saberte servir a ti en cada uno de ellos. Cristo, Señor nuestro, vid verdadera de la que nosotros somos sarmientos, haz que permanezcamos en ti y demos fruto abundante para que con ello sea glorificado nuestro Padre que está en el cielo. Se pueden añadir algunas intenciones libres. Con la confianza que nos da nuestra fe, acudamos ahora al Padre, diciendo como Cristo nos enseñó: Padre nuestro... ORACIÓN Que nuestra voz, Señor, nuestro espíritu y toda nuestra vida sean una continua alabanza en tu honor, y ya que toda nuestra existencia es un don gratuito de tu liberalidad, haz que también cada una de nuestras acciones te esté plenamente dedicada. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén. CONCLUSIÓN V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R. Amén. HORA TERCIA V. Dios mío, ven en mi auxilio R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. Himno: EL TRABAJO, SEÑOR, DE CADA DÍA El trabajo, Señor, de cada día nos sea por tu amor santificado, convierte su dolor en alegría de amor, que para dar tú nos has dado. Paciente y larga es nuestra tarea en la noche oscura del amor que espera; dulce huésped del alma, al que flaquea dale tu luz, tu fuerza que aligera. En el alto gozoso del camino, demos gracias a Dios, que nos concede la esperanza sin fin del don divino; todo lo puede en él quien nada puede. Amén. SALMODIA Ant. 1. Llamé, y él me respondió. Salmo 119 - DESEO DE LA PAZ En mi aflicción llamé al Señor, y él me respondió. Líbrame, Señor, de los labios mentirosos, de la lengua traidora. ¿Qué te va a dar o a mandar Dios, lengua traidora? Flechas de arquero, afiladas con ascuas de retama. ¡Ay de mí, desterrado en Masac, acampado en Cadar! Demasiado llevo viviendo con los que odian la paz; cuando yo digo: «Paz», ellos dicen: «Guerra». Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Llamé, y él me respondió. Ant. 2. El Señor guarda tus entradas y salidas. Salmo 120 - EL GUARDIÁN DEL PUEBLO. Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. No permitirá que resbale tu pie, tu guardián no duerme; no duerme ni reposa el guardián de Israel. El Señor te guarda a su sombra, está a tu derecha; de día el sol no te hará daño, ni la luna de noche. El Señor te guarda de todo mal, él guarda tu alma; el Señor guarda tus entradas y salidas, ahora y por siempre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. El Señor guarda tus entradas y salidas. Ant. 3. Me he alegrado por lo que me dijeron. Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN ¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia en el palacio de David. Desead la paz a Jerusalén: «Vivan seguros los que te aman, haya paz dentro de tus muros, seguridad en tus palacios.» Por mis hermanos y compañeros, voy a decir: «La paz contigo.» Por la casa del Señor, nuestro Dios, te deseo todo bien. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Me he alegrado por lo que me dijeron. LECTURA BREVE Dt 8, 5b-6 El Señor, tu Dios, te ha educado como un padre educa a su hijo; para que guardes los preceptos del Señor, tu Dios, sigas sus caminos y lo temas. V. La voluntad del Señor es pura y eternamente estable. R. Los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos. ORACIÓN OREMOS, Señor Dios, Padre todopoderoso, infúndenos la luz del Espíritu Santo para que, libres de toda adversidad, podamos alegrarnos siempre en tu alabanza. Por Cristo nuestro Señor. Amén CONCLUSIÓN V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios. HORA SEXTA V. Dios mío, ven en mi auxilio R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. Himno: ESTE MUNDO DEL HOMBRE EN QUE ÉL SE AFANA. Este mundo del hombre en que él se afana tras la felicidad que tanto ansía, tú lo vistes, Señor, de luz temprana y de radiante sol al mediodía. Así el poder de tu presencia encierra el secreto más hondo de esta vida; un nuevo cielo y una nueva tierra colmarán nuestro anhelo sin medida. Poderoso Señor de nuestra historia, no tardes en venir gloriosamente; tu luz resplandeciente y tu victoria inunden nuestra vida eternamente. Amén. SALMODIA Ant. 1. «El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán», dice el Señor. Salmo 118, 81-88 Me consumo ansiando tu salvación, y espero en tu palabra; mis ojos se consumen ansiando tus promesas, mientras digo: ¿cuándo me consolarás? Estoy como un odre puesto al humo, pero no olvido tus leyes. ¿Cuántos serán los días de tu siervo? ¿Cuándo harás justicia de mis perseguidores? Me han cavado fosas los insolentes, ignorando tu voluntad; todos tus mandatos son leales, sin razón me persiguen, protégeme. Casi dieron conmigo en la tumba, pero yo no abandoné tus decretos; por tu bondad dame vida, para que observe los preceptos de tu boca. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. «El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán», dice el Señor. Ant. 2. Tú eres, Señor, mi refugio y mi bastión contra el enemigo. Salmo 60 - ORACIÓN DE UN DESTERRADO Dios mío, escucha mi clamor, atiende a mi súplica; te invoco desde el confín de la tierra con el corazón abatido: llévame a una roca inaccesible, porque tú eres mi refugio y mi bastión contra el enemigo. Habitaré siempre en tu morada, refugiado al amparo de tus alas; porque tú, ¡oh Dios!, escucharás mis deseos y me darás la heredad de los que veneran tu nombre. Añade días a los días del rey, que sus años alcancen varias generaciones; que reine siempre en presencia de Dios, que tu gracia y tu lealtad le hagan guardia. Yo tañeré siempre en tu honor, e iré cumpliendo mis votos día tras día. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Tú eres, Señor, mi refugio y mi bastión contra el enemigo. Ant. 3. Protege mi vida, Señor, del terrible enemigo. Salmo 63 - SÚPLICA CONTRA LOS ENEMIGOS Escucha, ¡oh Dios!, la voz de mi lamento, protege mi vida del terrible enemigo; escóndeme de la conjura de los perversos y del motín de los malhechores: afilan sus lenguas como espadas y disparan como flechas palabras venenosas, para herir a escondidas al inocente, para herirlo por sorpresa y sin riesgo. Se animan al delito, calculan cómo esconder trampas, y dicen: «¿Quién lo descubrirá?» Inventan maldades y ocultan sus invenciones, porque su mente y su corazón no tienen fondo. Pero Dios los acribilla a flechazos, por sorpresa los cubre de heridas; su misma lengua los lleva a la ruina, y los que lo ven menean la cabeza. Todo el mundo se atemoriza, proclama la obra de Dios y medita sus acciones. El justo se alegra con el Señor, se refugia en él, y se felicitan los rectos de corazón. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Protege mi vida, Señor, del terrible enemigo. LECTURA BREVE 1R 2, 2b-3 Esfuérzate y sé hombre. Sé fiel al Señor tu Dios marchando por sus caminos, guardando sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, como están escritos en la ley de Moisés, para que seas afortunado en cuanto hicieras y dondequiera que vayas. V. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos. R. Porque ella es mi gozo. ORACIÓN OREMOS, Señor, fuego ardiente de amor eterno, haz que, inflamados en tu amor, te amemos a ti sobre todas las cosas y a nuestro prójimo por amor tuyo. Por Cristo nuestro Señor. Amén CONCLUSIÓN V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios. HORA NONA V. Dios mío, ven en mi auxilio R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. Himno: OH JESÚS, QUE EN TU CRUZ HAS DEMOSTRADO Oh Jesús, que en tu cruz has demostrado tu gran amor, tu gran misericordia, y tu fuerza nos das para seguirte por el mismo camino hacia la gloria. Que fielmente cumplamos en tu Iglesia nuestra parte en tu obra salvadora, y, al llegar a la tarde de la vida, en gozo eterno el Padre nos acoja. Gracias, Padre, a ti porque nos llamas, a Jesús, que en su sangre nos redime, y al Espíritu Santo, luz y guía de este pueblo que al cielo se dirige. Amén. SALMODIA Ant. 1. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. Salmo 125 - DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA. Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares. Hasta los gentiles decían: «El Señor ha estado grande con ellos.» El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. Que el Señor cambie nuestra suerte como los torrentes del Negueb. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares. Al ir, iban llorando, llevando la semilla; al volver, vuelven cantando, trayendo sus gavillas. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. Ant. 2. El Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad. Salmo 126 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS. Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas. Es inútil que madruguéis, que veléis hasta muy tarde, los que coméis el pan de vuestros sudores: ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen! La herencia que da el Señor son los hijos; una recompensa es el fruto de las entrañas: son saetas en mano de un guerrero los hijos de la juventud. Dichoso el hombre que llena con ellas su aljaba: no quedará derrotado cuando litigue con su adversario en la plaza. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. El Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad. Ant. 3. Dichoso el que teme al Señor. Salmo 127 - PAZ DOMÉSTICA EN EL HOGAR DEL JUSTO ¡Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos! Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien; tu mujer, como una vid fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa: ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida; que veas a los hijos de tus hijos. ¡Paz a Israel! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Dichoso el que teme al Señor. LECTURA BREVE Jr 6, 16 Poneos en los caminos y mirad, preguntad a las sendas antiguas: «¿Es éste el buen camino?» Caminad por él, y hallaréis reposo para vuestra alma. V. Tus preceptos son mi herencia perpetua. R. La alegría de mi corazón. ORACIÓN OREMOS, Escucha, Señor, nuestra oración y danos la abundancia de tu paz, para que, por intercesión de la santísima Virgen María, después de haberte servido durante toda nuestra vida, podamos presentarnos ante ti sin temor alguno. Por Cristo nuestro Señor. Amén CONCLUSIÓN V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios. I VÍSPERAS Oración de la tarde V. Dios mío, ven en mi auxilio R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. Himno: LUZ MENSAJERA DE GOZO. Luz mensajera de gozo, hermosura de la tarde, llama de la santa gloria, Jesús, luz de los mortales. Te saludamos, Señor, oh luz del mundo que traes en tu rostro sin pecado pura la divina imagen. Cuando el día se oscurece, buscando la luz amable nuestras miradas te siguen a ti, lumbre inapagable. Salve, Cristo venturoso, Hijo y Verbo en nuestra carne, brilla en tu frente el Espíritu, das el corazón del Padre. Es justo juntar las voces en el descanso del viaje, y el himno del universo a ti, Dios nuestro, cantarte. Oh Cristo que glorificas con tu vida nuestra sangre, acepta la sinfonía de nuestras voces filiales. Amén. SALMODIA Ant. 1. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. Salmo 112 - ALABADO SEA EL NOMBRE DEL SEÑOR Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre: de la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos. ¿Quién como el Señor Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra? Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los príncipes, los príncipes de su pueblo; a la estéril le da un puesto en la casa, como madre feliz de hijos. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. Ant. 2. Alzaré la copa de la salvación, invocando tu nombre, Señor. Salmo 115 - ACCIÓN DE GRACIAS EN EL TEMPLO. Tenía fe, aun cuando dije: «¡Qué desgraciado soy!» Yo decía en mi apuro: «Los hombres son unos mentirosos.» ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo. Vale mucho a los ojos del Señor la vida de sus fieles. Señor, yo soy tu siervo, siervo tuyo, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo, en el atrio de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Alzaré la copa de la salvación, invocando tu nombre, Señor. Ant. 3. El Señor Jesús se rebajó; por eso Dios lo levantó sobre todo, por los siglos de los siglos. Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL - Flp 2, 6-11 Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios, al contrario, se anonadó a sí mismo, y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. El Señor Jesús se rebajó; por eso Dios lo levantó sobre todo, por los siglos de los siglos. LECTURA BREVE Hb 13, 20-21 El Dios de la paz, que sacó de entre los muertos, por la sangre de la alianza eterna, al gran Pastor de las ovejas, nuestro Señor Jesús, os haga perfectos en todo bien, para hacer su voluntad, cumpliendo en vosotros lo que es grato en su presencia por Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. RESPONSORIO BREVE V. Cuántas son tus obras, Señor. R. Cuántas son tus obras, Señor. V. Y todas las hiciste con sabiduría. R. Tus obras, Señor. V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R. Cuántas son tus obras, Señor. CÁNTICO EVANGÉLICO Ant. Trajeron a Jesús un paralítico. Al ver Jesús la fe de aquellos hombres, dijo: «Hijo mío, quedan perdonados tus pecados.» Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55 Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abraham y su descendencia por siempre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Trajeron a Jesús un paralítico. Al ver Jesús la fe de aquellos hombres, dijo: «Hijo mío, quedan perdonados tus pecados.» PRECES Recordando la bondad de Cristo, que se compadeció del pueblo hambriento y obró en favor suyo los prodigios de su amor, digámosle con fe: Escúchanos, Señor. Reconocemos, Señor, que todos los beneficios que hoy hemos recibido proceden de tu bondad; haz que no sean estériles, sino que den fruto, encontrando un corazón noble de nuestra parte. Dios nuestro, luz y salvación de todos los pueblos, protege a los que dan testimonio de ti en el mundo, y enciende en ellos el fuego de tu Espíritu. Haz, Señor, que todos los hombres respeten la dignidad de sus hermanos, y que todos juntos edifiquemos un mundo cada vez más humano. A ti, que eres el médico de las almas y de los cuerpos, te pedimos que alivies a los enfermos y des la paz a los agonizantes, visitándolos con tu bondad. Se pueden añadir algunas intenciones libres. Dígnate agregar a los difuntos al número de tus escogidos, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida. Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir: Padre nuestro... ORACIÓN Concédenos, Dios todopoderoso, que la constante meditación de tu doctrina nos impulse a hablar y a actuar siempre según tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén. CONCLUSIÓN V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R. Amén. COMPLETAS (Oración antes del descanso nocturno) INVOCACIÓN INICIAL V. Dios mío, ven en mi auxilio R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya. EXAMEN DE CONCIENCIA Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados. Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión: por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor. V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. R. Amén. Himno: SE INCLINA YA MI FRENTE Se inclina ya mi frente, sellado está el trabajo; Señor, tu pecho sea la gracia del descanso. Mis ojos se retiran, la voz deja su canto, pero el amor enciende su lámpara velando. Lucero que te fuiste, con gran amor amado, en tu gloria dormimos y en sueños te adoramos. Amén. SALMODIA Ant. 1. Ten piedad de mí, Señor, y escucha mi oración. Salmo 4 - ACCIÓN DE GRACIAS. Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío; tú que en el aprieto me diste anchura, ten piedad de mí y escucha mi oración. Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor, amaréis la falsedad y buscaréis el engaño? Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor, y el Señor me escuchará cuando lo invoque. Temblad y no pequéis, reflexionad en el silencio de vuestro lecho; ofreced sacrificios legítimos y confiad en el Señor. Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha, si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?» Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría que si abundara en trigo y en vino. En paz me acuesto y en seguida me duermo, porque tú sólo, Señor, me haces vivir tranquilo. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Ten piedad de mí, Señor, y escucha mi oración. Ant. 2. Durante la noche, bendecid al Señor. Salmo 133 - ORACIÓN VESPERTINA EN EL TEMPLO Y ahora bendecid al Señor, los siervos del Señor, los que pasáis la noche en la casa del Señor: Levantad las manos hacia el santuario, y bendecid al Señor. El Señor te bendiga desde Sión: el que hizo cielo y tierra. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Durante la noche, bendecid al Señor. LECTURA BREVE Dt 6,4-7 Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria; se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado. RESPONSORIO BREVE V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. V. Tú, el Dios leal, nos librarás. R. Te encomiendo mi espíritu. V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. CÁNTICO EVANGÉLICO Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32 Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. ORACIÓN OREMOS, Guárdanos, Señor, durante esta noche y haz que mañana, ya al clarear el nuevo día, la celebración del domingo nos llene con la alegría de la resurrección de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén BENDICIÓN V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. R. Amén. ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN Salve, Reina de los cielos y Señora de los ángeles; salve raíz, salve puerta, que dio paso a nuestra luz. Alégrate, virgen gloriosa, entre todas la más bella; salve, agraciada doncella, ruega a Cristo por nosotros.

jueves, 16 de febrero de 2012

17 CALENDARIO LITURGICO: VIERNES DE LA VI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Feria o LOS SIETE SANTOS FUNDADORES DE LA ORDEN DE LOS SIERVOS DE LA VIRGEN MARÍA, Memoria libre

17 CALENDARIO LITURGICO: VIERNES DE LA VI SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Feria o LOS SIETE SANTOS FUNDADORES DE LA ORDEN DE LOS SIERVOS DE LA VIRGEN MARÍA, Memoria libre Misa: de feria (verde) o de la memoria (blanco). Misal: para la feria cualquier formulario permitido / para la memoria 1ª orac. prop. y el resto del común o de un domingo del T.O., Pf. común o de la memoria. Lecc.: vol. IV, lects. de la VI semana (año II)-viernes: • St 2, 14-24. 26. Lo mismo que un cuerpo sin espíritu es un cadáver, también la fe sin obras. • Sal 111. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor. • Mc 8, 34-9, 1. El que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. o bien: cf. vol. V, lects. propuestas para la memoria. Calendarios: Servitas: Los siete santos fundadores de la Orden de los Siervos de la Virgen María (S). Hijos e Hijas de la Sagrada Familia: Huida a Egipto de Nuestro Señor Jesucristo (ML). Orden Premonstratense: San Evermodo, obispo (ML).
Santoral del 17 de Febrero: Los siete santos fundadores
 (año 1233) Eran siete amigos, comerciantes de la ciudad de Florencia, Italia. Sus nombres: Alejo, Amadeo, Hugo, Benito, Bartolomé, Gerardino y Juan. Pertenecían a una asociación de devotos de la Virgen María, que había en Florencia, y poco a poco fueron convenciéndose de que debían abandonar lo mundano y dedicarse a la vida de santidad. Vendieron sus bienes, repartieron el dinero a los pobres y se fueron al Monte Senario a rezar y a hacer penitencia. La idea de irse a la montaña a santificarse, les llegó el 15 de agosto, fiesta de la Asunción de la Sma. Virgen, y la pusieron en práctica el 8 de septiembre, día del nacimiento de Nuestra Señora. Ellos se habían propuesto propagar la devoción a la Madre de Dios y confiarle a Ella todos sus planes y sus angustias. A tan buena Madre le encomendaron que les ayudara a convertirse de sus miserias espirituales y que bendijera misericordiosamente sus buenos propósitos. Y dispusieron llamarse "Siervos de María" o "Servitas". En el monte Senario se dedicaban a hacer muchas penitencias y mucha oración, pero un día recibieron la visita del Sr. Cardenal delegado del Sumo Pontífice, el cual les recomendó que no se debilitaran demasiado con penitencias excesivas, y que más bien se dedicaran a estudiar y se hicieran ordenar sacerdotes y se pusieran a predicar y a propagar el evangelio. Así lo hicieron, y todos se ordenaron de sacerdotes, menos Alejo, el menor de ellos, que por humildad quiso permanecer siempre como simple hermano, y fue el último de todos en morir. Un Viernes Santo recibieron de la Sma. Virgen María la inspiración de adoptar como Reglamento de su Asociación la Regla escrita por San Agustín, que por ser muy llena de bondad y de comprensión, servía para que se pudieran adaptar a ella los nuevos aspirantes que quisieran entrar en su comunidad. Así lo hicieron, y pronto esta asociación religiosa se extendió de tal manera que llegó a tener cien conventos, y sus religiosos iban por ciudades y pueblos y campos evangelizando y enseñando a muchos con su palabra y su buen ejemplo, el camino de la santidad. Su especialidad era una gran devoción a la Santísima Virgen, la cual les conseguía maravillosos favores de Dios. El más anciano de ellos fue nombrado superior, y gobernó la comunidad por 16 años. Después renunció por su ancianidad y pasó sus últimos años dedicado a la oración y a la penitencia. Una mañana, mientras rezaba los salmos, acompañado de su secretario que era San Felipe Benicio, el santo anciano recostó su cabeza sobre el corazón del discípulo y quedó muerto plácidamente. Lo reemplazó como superior otro de los Fundadores, Juan, el cual murió pocos años después, un viernes, mientras predicaba a sus discípulos acerca de la Pasión del Señor. Estaba leyendo aquellas palabras de San Lucas: "Y Jesús, lanzando un fuerte grito, dijo: ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!" (Lc. 23, 46). El Padre Juan al decir estas palabras cerró el evangelio, inclinó su cabeza y quedó muerto muy santamente. Lo reemplazó el tercero en edad, el cual, después de gobernar con mucho entusiasmo a la comunidad y de hacerla extender por diversas regiones, murió con fama de santo. El cuarto, que era Bartolomé, llevó una vida de tan angelical pureza que al morir se sintió todo el convento lleno de un agradabilísimo perfume, y varios religiosos vieron que de la habitación del difunto salía una luz brillante y subía al cielo. De los fundadores, Hugo y Gerardino, mantuvieron toda la vida entre sí una grande y santísima amistad. Juntos se prepararon para el sacerdocio y mutuamente se animaban y corregían. Después tuvieron que separarse para irse cada uno a lejanas regiones a predicar. Cuando ya eran muy ancianos fueron llamados al Monte Senario para una reunión general de todos los superiores. Llegaron muy fatigados por su vejez y por el largo viaje. Aquella tarde charlaron emocionados recordando sus antiguos y bellos tiempos de juventud, y agradeciendo a Dios los inmensos beneficios que les había concedido durante toda su vida. Rendidos de cansancio se fueron a acostar cada uno a su celda, y en esa noche el superior, San Felipe Benicio, vio en sueños que la Virgen María venía a la tierra a llevarse dos blanquísimas azucenas para el cielo. Al levantarse por la mañana supo la noticia de que los dos inseparables amigos habían amanecido muertos, y se dio cuenta de que Nuestra Señora había venido a llevarse a estar juntos en el Paraíso Eterno a aquellos dos que tanto la habían amado a Ella en la tierra y que en tan santa amistad habían permanecido por años y años, amándose como dos buenísimos hermanos. El último en morir fue el hermano Alejo, que llegó hasta la edad de 110 años. De él dijo uno que lo conoció: "Cuando yo llegué a la Comunidad, solamente vivía uno de los Siete Santos Fundadores, el hermano Alejo, y de sus labios oímos la historia de todos ellos. La vida del hermano Alejo era tan santa que servía a todos de buen ejemplo y demostraba como debieron ser de santos los otros seis compañeros". El hermano Alejo murió el 17 de febrero del año 1310. Que estos Santos Fundadores nos animen a aumentar nuestra devoción a la Virgen Santísima y a no cansarnos nunca de propagar la devoción a la Madre de Dios. Recuerda la historia de los padres antiguos. ¿quién confió en Dios y fue abandonado por Él? (S. Biblia. Eclesiástico).

Meditación: Viernes de la semana 6 del tiempo ordinario. Ciclo B. 17 de Febrero, 2012

Meditación: Viernes de la semana 6 del tiempo ordinario. Ciclo B. 17 de Febrero, 2012. «Y llamando a la muchedumbre junto con sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el evangelio, la salvará. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida? O, ¿qué dará el hombre a cambio de su vida? Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre también se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre acompañado de sus santos ángeles». (Marcos 8, 34-38) 1º. Jesús, hoy me hablas de una condición necesaria para seguirte: «Si alguno quiere venir en pos de mí niéguese a sí mismo». ¿Qué es negarme a mí mismo?; ¿negarme qué? La respuesta es clara: negar todo aquello que signifique buscar mi comodidad, mi gusto, mi afirmación por encima de todo. Esto no significa pasarlo mal. Significa que, en todo, voy buscando tu voluntad: descanso porque lo necesito para rendir más; me lo paso bien haciéndolo pasar bien a los demás; busco el prestigio profesional para ponerte a Ti como ejemplo; etc. Negarse, perder la vida, parecen términos negativos. Parece que es fastidiarse continuamente, fiado en que, al final, obtendré el Cielo. Pero no es así. Negarme a mí es afirmar que Tú eres Dios, que Tú sabes mejor que yo lo que me hace feliz. Negarme es el camino de la verdadera alegría. Pero hay que probarlo de verdad: es decir; he de intentar que mi regla de conducta sea: Señor, ¿Tú lo quieres? Entonces yo también lo quiero. Negarme a mí mismo es aprender a contar con los demás: con las necesidades de los demás, con lo que le gusta a los demás; es desaparecer de todo lo que sea recibir honores y enhorabuenas; es servir silenciosamente a los que me rodean. La vida ordinaria ofrece muchas ocasiones de renunciar a uno mismo y tomar con alegría la cruz: el dolor de cabeza o de muelas; las extravagancias del marido o de la mujer; el quebrarse un brazo; aquel desprecio o gesto; el perderse los guantes, la sortija o el pañuelo; aquella tal cual incomodidad de recogerse temprano y madrugar para la oración o para ir a comulgar; aquella vergüenza que causa hacer en público ciertos actos de devoción; en suma, todas estas pequeñas molestias, sufridas y abrazadas con amor, son agradabilísimas a la divina Bondad, que por solo un vaso de agua ha prometido a sus fieles el mar inagotable de una bienaventuranza cumplida. Y como estas ocasiones se encuentran a cada instante, si se aprovechan son excelente medio de atesorar muchas riquezas espirituales. 2º. «No quieras ser como aquella veleta dorada del gran edificio: por mucho que brille y por alta que esté, no importa para la solidez de la obra. Ojalá seas como un viejo sillar oculto en los cimientos, bajo tierra, donde nadie te vea: por ti no se derrumbará la casa» (Camino.-590). Jesús, a veces busco aparentar, que los demás me vean: que vean lo listo que soy, que me salen bien las cosas; que cuenten conmigo, que hablen de mí. Y si algo falla, entonces me derrumbo. No quieras ser como aquella veleta dorada... siempre girando por el viento sople. Jesús no quiero «ganar el mundo» sino servir. Y servir para cosas grandes: servirte a Ti, que eres mi Dios y servir a los demás. Sé que para eso he de negarme a mí mismo, a mi soberbia, a mis debilidades, y coger muchas veces la Cruz. Y ser ese viejo sillar oculto en los cimientos, bajo tierra, donde nadie me ve. Gracias a esa labor silenciosa pero eficaz, llenaré el ambiente que me rodea de serenidad y de alegría. «El que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará». Jesús, si entierro mi vida bajo tierra, si busco sólo tu gloria y no la mía, entonces viviré. Viviré una vida dichosísima aquí en la tierra, con una alegría que nadie me podrá arrebatar; y después, no te avergonzarás de mí cuando te pida entrar «en la gloria de tu Padre, acompañado de tus santos ángeles». Porque el Cielo está reservado para aquellos que han aprendido a amar, a darse y a ser felices en la tierra.

Lectio Divina: Viernes VI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 17 de Febrero, 2012.

Lectio Divina: Viernes VI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 17 de Febrero, 2012. LECTIO: MARCOS 8,34-9,1 1) Oración inicial Señor, tú que te complaces en habitar en los rectos y sencillos de corazón; concédenos vivir por tu gracia de tal manera, que merezcamos tenerte siempre con nosotros. Por nuestro Señor. 2) Lectura Del santo Evangelio según Marcos 8,34-9,1 Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si arruina su vida? Pues ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? Porque quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.» Les decía también: «Yo os aseguro que entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean venir con poder el Reino de Dios.» 3) Reflexión • El evangelio de hoy presenta las condiciones para poder seguir a Jesús. Pedro no entendió la propuesta de Jesús cuando éste le habló del sufrimiento y de la cruz. Pedro acepta a Jesús como mesías, pero no como mesías sufriente. Ante la incomprensión de Pedro, Jesús describe el anuncio de la Cruz y explica el significado de la cruz para la vida de los discípulos (Mc 8,27 a 9,1). • Contexto histórico de Marcos: En los años 70, cuando Marcos escribe, la situación de las comunidades no era fácil. Había mucho sufrimiento, muchas cruces. Seis años antes, en el 64, el imperador Nerón había decretado la primera gran persecución, matando a muchos cristianos. En el 70, en Palestina, Jerusalén estaba siendo destruida por los romanos. En los otros países, estaba empezando una tensión fuerte entre judíos convertidos y judíos no convertidos. La dificultad mayor era la Cruz de Jesús. Los judíos pensaban que un crucificado no podía ser el mesías, pues la ley afirmaba que todo crucificado debía de ser considerado como un maldito de Dios (Dt 21,22-23). • Marcos 8,34-37. Condiciones para seguir a Jesús. Jesús saca las conclusiones que valían para los discípulos, para los cristianos del tiempo de Marcos y para nosotros que vivimos hoy: Si alguno quiere venir en pos de mi, tome su cruz y sígame. En aquel tiempo, la cruz era la pena de muerte que el imperio imponía a los marginados. Tomar la cruz y cargarla en pos de Jesús era lo mismo que aceptar ser marginado por el sistema injusto que legitimaba la injusticia. La Cruz de Jesús no es fruto del fatalismo de la historia, ni es una exigencia del Padre. La Cruz es la consecuencia del compromiso libremente asumido por Jesús de revelar la Buena Nueva de que Jesús es Padre y que, por consiguiente, todos y todas deben ser aceptados/as y tratados/as como hermanos y hermanas. Por este anuncio, él fue perseguido y no tuvo miedo a dar su vida. No hay prueba de mayor amor que dar la vida por los hermanos. En seguida, Marcos inserta aquí dos frases sueltas. • Marcos 8,38-9,1: Dos frases sueltas: una exigencia y un aviso. La primera (Mc 8,38), es la exigencia para no avergonzarnos del Evangelio, y tener el valor de profesarlo. La segunda (Mc 9,1), es un aviso sobre la venida o la presencia de Jesús en los hechos de la vida. Algunos pensaban que Jesús vendría luego (1Ts 4,15-18). Jesús, de hecho, ya había venido y estaba presente en las personas, sobretodo en los pobres. Pero ellos no lo percibían. Jesús mismo había dicho: “Cuando ayudasteis al pobre, al enfermo, al sin casa, al preso, al peregrino, ¡era yo!” (Mt 25,34-45) 4) Para la reflexión personal • ¿Cuál es la cruz que pesa sobre mí y que hace pesada mi vida? ¿Cómo la llevo? • Ganar la vida o perder la vida; ganar el mundo entero o perder la propia alma; avergonzarse del evangelio o profesarlo públicamente. ¿Cómo acontece esto en mi vida? 5) Oración final ¡Dichoso el hombre que teme a Yahvé, que encuentra placer en todos sus mandatos! Su estirpe arraigará con fuerza en el país, la raza de los rectos será bendita. (Sal 112,1-2) www.ocarm.org

Ordinario de la Misa: Viernes VI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 17 de Febrero, 2012

Ordinario de la Misa: Viernes VI Semana Tiempo Ordinario. Ciclo B. 17 de Febrero, 2012 Dichosos los que temen al Señor Feria de la 6a. semana del Tiempo Ordinario o memoria libre de los siete Santos Fundadores Yo soy la salvación de mi pueblo, dice el Señor Antífona de Entrada Yo soy la salvación de mi pueblo, dice el Señor. Los escucharé en cualquier tribulación en que me llamen y seré siempre su Dios. Oración Colecta Oremos: Dios nuestro, que en el amor a ti y a nuestro prójimo has querido resumir toda tu ley, concédenos descubrirte y amarte en nuestros hermanos para que podamos alcanzar la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo… Amén. Primera Lectura Lectura de la carta del apóstol Santiago (2, 14-24. 26) Hermanos míos: ¿De qué le sirve a uno decir que tiene fe, si no la demuestra con obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe? Supongamos que algún hermano o hermana carece de ropa y del alimento necesario para el día, y que uno de ustedes le dice: “Que te vaya bien; abrígate y come”, pero no le da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué le sirve que le digan eso? Así pasa con la fe; si no se traduce en obras, está completamente muerta. Quizá alguien podría decir: “Tú tienes fe y yo tengo obras. A ver cómo, sin obras, me demuestras tu fe; yo, en cambio, con mis obras te demostraré mi fe”. Tú crees, por ejemplo, que hay un solo Dios y haces bien; pero los demonios también creen eso y, sin embargo, tiemblan. ¿Quieres saber, hombre ignorante, por qué la fe sin obras es estéril? ¿Acaso nuestro padre Abraham no fue justificado por sus obras, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? Fíjate cómo su fe colaboraba con sus obras y por las obras se perfeccionaba su fe. Así se cumplió lo que dice aquel pasaje de la Escritura: Abraham tuvo fe en Dios y eso le valió la justificación, y por eso se le llamó “amigo de Dios”. Ya ven cómo la persona es justificada por las obras, no por la fe sola. Pues así como un cuerpo que no respira es un cadáver, la fe sin obras está muerta. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. Salmo Responsorial Salmo 111 Dichosos los que temen al Señor. Dichosos los que temen al Señor y aman de corazón sus mandamientos; poderosos serán sus descendientes. Dios bendice a los hijos de los buenos. Dichosos los que temen al Señor. Fortuna y bienestar habrá en su casa, siempre obrarán conforme a la justicia. Quien es justo, clemente y compasivo, como una luz en las tinieblas brilla. Dichosos los que temen al Señor. Quienes, compadecidos, prestan y llevan su negocio honradamente jamás se desviarán; vivirá su recuerdo para siempre. Dichosos los que temen al Señor. Aclamación antes del Evangelio Aleluya, aleluya. A ustedes los llamo amigos, dice el Señor, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre. Aleluya. Evangelio † Lectura del santo Evangelio según san Marcos (8, 34—9, 1) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús llamó a la multitud y a sus discípulos y les dijo: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla? Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras ante esta gente, idólatra y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando venga con la gloria de su Padre, entre los santos ángeles”. Y añadió: “Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto primero que el Reino de Dios ha llegado ya con todo su poder”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. Comentario: ¿Qué es negarse a sí mismo? Tal vez la primera imagen que viene a nuestra mente es la de una persona que se impone una vida ascética, llena de sacrificios y penurias. Pero no es ésta la idea que nos comunica el evangelio. Negarse a sí mismo es romper con eso que llamamos individualismo. Es decir, la falsa ilusión de vivir aislado o de ser autosuficiente. Todos los seres humanos, quiéranlo o no, viven en solidaridad entre sí y con la naturaleza. Negarse a sí mismo es tomar conciencia de la propia ínfima condición y pequeñez. Negarse a sí mismo es reconocerse como incapaz de transformar el mundo sin vincularse a un proyecto mayor. Jesús ofrece un camino para superar la pretensión del individualismo, por medio del seguimiento y de la cruz. El seguimiento es la aceptación de su llamada y el dejarse transformar por su enseñanza. La cruz viene cuando asumimos las contradicciones que su seguimiento genera en nosotros y en nuestro mundo. Negarse a sí mismo es asumir que tenemos la potencialidad para ser felices con lo que somos y tenemos, y que tenemos el poder para transformar el mundo, si asumimos el proyecto de Jesús: el Reino. Oración sobre las Ofrendas Acepta, Señor, los dones que te presentamos a fin de que, por medio de esta Eucaristía, podamos obtener las gracias de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. Prefacio Común II La salvación por Cristo El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu. Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,Dios todopoderoso y eterno. Pues por amor creaste al hombre, y, aunque condenado justamente, lo redimiste por tu misericordia. Por Cristo nuestro Señor. Por él, los ángeles y arcángeles, y todos los coros celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo… Antífona de la Comunión Tú promulgas, Señor, tus preceptos para que se observen con exactitud. Que mi conducta se ajuste siempre, al cumplimiento de tu voluntad. Oración después de la Comunión Oremos: Concede siempre tu ayuda, Señor, a quienes has alimentado con la Eucaristía, a fin de que la gracia recibida en este sacramento, transforme continuamente nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.