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jueves, 1 de marzo de 2012

Meditación: Sábado de la semana 1 de Cuaresma. Ciclo B. 03 de Marzo, 2012

Meditación: Sábado de la semana 1 de Cuaresma. Ciclo B. 03 de Marzo, 2012. «Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los Cielos, que hace salir su sol sobre buenos y malos, y hace llover sobre justos y pecadores. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? ¿Acaso no hacen eso también los publicanos? Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿Acaso no hacen eso también los paganos? Sed, pues, perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto.» (Mateo 5, 43-48) 1º. «Amad a vuestros enemigos, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los Cielos.» Jesús, quieres que aprenda de Ti a amar a todos como Tú los amas. Tú eres el Hijo de Dios, pero hoy me dices que también yo puedo ser hijo de Dios: pertenecer a la familia de Dios, vivir con Dios, ser heredero de su Reino. ¿Cómo puedo, Jesús, imitarte tanto que venga a ser hijo de Dios? Por el amor. «De todos los movimientos del alma, de sus sentimientos y de sus afectos, el amor es el único que permite a la criatura responder a su Creador; si no de igual a igual, al menos de semejante a semejante». (San Bernardo). No hay otro camino. Dios siempre está dispuesto a brindarme su gracia, que es la que me da esa vida sobrenatural y divina de hijo suyo. Pero si yo no sé amar, si me encierro en mis intereses y egoísmos, si mi corazón sólo busca compensaciones y placeres, la gracia de Dios no penetra, no es fecunda, no produce su fruto. «Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis?» Jesús, no dices que sea malo ni egoísta amar a los que me aman. Puede haber un amor sincero, real, entregado, aunque esté acompañado por la compensación de recibir amor, de sentirse comprendido y querido. Esta compensación es buena también, pero impide distinguir si lo que busco es dar o recibir. Por eso, el mérito se mide examinando cómo amo a los que no me aman, incluso a los que me tienen por enemigo. 2º. «Que hermanos somos todos en Jesús, hijos de Dios, hermanos de Cristo: su Madre es nuestra Madre. No hay más que una raza en la tierra: la raza de los hijos de Dios. Todos hemos de hablar la misma lengua, la que nos enseña nuestro Padre que está en los cielos: la lengua del diálogo de Jesús con su Padre, la lengua que se habla con el corazón y con la cabeza, la que empleáis ahora vosotros en vuestra oración. La lengua de las almas contemplativas, la de los hombres que son espirituales, porque se han dado cuenta de su filiación divina. Una lengua que se manifiesta en mil mociones de la voluntad, en luces claras del entendimiento, en afectos del corazón, en decisiones de vida recta, de bien, de contento, de paz» (Es Cristo que pasa.- 13). Dios mío, si Tú eres mi Padre, todos son mis hermanos. ¿Por qué tantos odios, tantas guerras, tanta lucha? Jesús, a veces veo con malos ojos a uno porque es de otra raza, de otra cultura, de otro país, de otra lengua o, simplemente, de otro equipo de fútbol o de otro partido político. Que aprenda a amar a todos, «que hermanos somos todos en Jesús, hijos de Dios, hermanos de Cristo». «Su Madre es nuestra Madre». María, que te aprenda a tratar como madre mía que eres: pidiéndote lo que necesito y lo que necesiten los demás, que también son hijos tuyos. Me doy cuenta de que lo que más quieres es que todos tus hijos amen a Dios. Quiero ayudarte en esa tarea; quiero ser buen hijo tuyo, porque así seré también buen hijo de Dios. «No hay más que una raza en la tierra: la raza de los hijos de Dios.» ¿Cómo voy a ser buen hijo si no quiero a todos? Y ¿cómo voy a decir que quiero a todos si no empiezo con los que me rodean? Por eso lo primero que debo hacer es vivir cristianamente en mi familia y en mi trabajo, buscando ahí la perfección, la santidad: «Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto.» Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona.

Lectio Divina: Sábado I Semana de Cuaresma. Ciclo B. 03 de Marzo, 2012.

Lectio Divina: Sábado I Semana de Cuaresma. Ciclo B. 03 de Marzo, 2012. LECTIO: MATEO 5,43-48 1) Oración inicial Dios, Padre Eterno, vuelve hacia ti nuestros corazones, para que, consagrados a tu servicio, no busquemos sino a ti, lo único necesario, y nos entreguemos a la práctica de las obras de misericordia. Por nuestro Señor. 2) Lectura Del santo Evangelio según Mateo 5,43-48 Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial. 3) Reflexión • En el evangelio de hoy vemos como Jesús interpreta el mandamiento “No matarás” para que su observancia lleve a la práctica del amor. Además de “No matarás” (Mt 5,21), Jesús cita otros cuatro mandamientos del antigua ley: no cometerás adulterio (Mt 5,27), no jurarás en falso (Mt 5,33), ojo por ojo, diente por diente (Mt 5,38) y, en el evangelio de hoy: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo” (Mt 5,43). Así, por cinco veces en conjunto, Jesús critica y completa la manera antigua de observar estos mandamientos y apunta hacia un camino nuevo para alcanzar el objetivo de la ley que es la práctica del amor (Mt 5,22-26; 5, 28-32; 5,34-37; 5,39-42; 5,44-48). • Amar a los enemigos. En el Evangelio de hoy, Jesús cita la antigua ley que decía: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”. Este texto no se encuentra tal cual en el Antiguo Testamento. Se trata más bien de una mentalidad reinante, segundo la cual la gente no veían ningún problema en que una persona odiara a su enemigo. Jesús no está de acuerdo y dice “Pero yo les digo Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan”. Y expone la motivación: “Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? Los cobradores de impuestos ¿no hacen eso mismo? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.” Jesús nos lo muestra. En la hora de ser crucificado observó aquello que enseñó. • Padre, ¡perdona! ¡Ellos no saben lo que hacen! Un soldado tomó la mano de Jesús en el brazo de la cruz, clavó un clavo y empezó a dar golpes. Varias veces. Salí sangre. El cuerpo de Jesús se contorcía de dolor. El soldado, un mercenario, ignorante, ajeno a lo que estaba haciendo y a lo que estaba ocurriendo alrededor, continuaba dando golpes como si fuera un trozo de pared de la casa y estuviera colgando un cuadro. En ese momento Jesús pidió por el soldado que lo torturaba y dirigió esta plegaria a su Padre: “¡Padre, perdona! No saben lo que hacen”. Amó al soldado que lo mataba. Por más que quisiesen, la falta de humanidad no logró apagar en Jesús la humanidad y el amor. Lo tomaron, escupieron en su rostro, le rieron a la cara, hicieron de él un rey payaso con una corona de espinas sobre la cabeza, lo torturaran, lo obligaron a ir por las calles como un criminal, tuvo que oír los insultos de las autoridades religiosas, en el calvario lo dejaron totalmente desnudo a la vista de todos y de todas. Pero el veneno de la falta de humanidad no consiguió alcanzar la fuente de amor y de humanidad que brotaba desde dentro de Jesús. El agua del amor que brotaba desde dentro era más fuerte que el veneno del odio que venía de fuera. Mirando a aquel soldado Jesús tuvo dolor y rezó por él y por todos: “¡Padre perdona!” Y hasta añadió una disculpa: “No saben lo que hacen”. Jesús se hizo solidario con aquellos que lo torturaban y maltrataban. Era como el hermano que va con sus hermanos ante en juez y él, víctima de sus hermanos, dice al juez: “Son mis hermanos, sabe usted, son unos ignorantes. Perdónelos. ¡Se mejorarán!” Amó al enemigo. • Sed perfecto como el Padre del cielo es perfecto. Jesús no quiere solamente un cambio superficial, porque nada cambiaría. El quiere cambiar el sistema de la convivencia humana. La Novedad que quiere construir viene de la nueva experiencia que tiene de Dios como Padre lleno de ternura ¡que acoge a todos! Las palabras de amenazas contra los ricos no pueden ser para los pobres una ocasión de venganza. Jesús manda tener la actitud contraria: “¡Amad a vuestros enemigos!" El verdadero amor no puede depender de lo que yo recibo del otro. El amor debe querer el bien del otro independientemente do lo que él hace por mí. Pues así es el amor de Dios por nosotros. 4) Para una reflexión personal • Amar a los enemigos. ¿Será que soy capaz de amar a mis enemigos? • Contemplar en silencio a Jesús que, en la hora de su muerte, amaba al enemigo que lo mataba. 5) Oración final Dichosos los que caminan rectamente, los que proceden en la ley de Yahvé. Dichosos los que guardan sus preceptos, los que lo buscan de todo corazón. (Sal 119,1-2) www.ocarm.org

Ordinario de la Misa: Sábado I Semana de Cuaresma. Ciclo B. 03 de Marzo, 2012

Ordinario de la Misa: Sábado I Semana de Cuaresma. Ciclo B. 03 de Marzo, 2012 Dichoso el que cumple la voluntad del Señor Feria de la 1a. semana de Cuaresma La ley del Señor reconforta el corazón Antífona de Entrada La ley del Señor es perfecta y reconforta el corazón; el testimonio del Señor es veraz y vuelve sabios a los sencillos. Oración Colecta Oremos: Señor y Padre eterno, haz que se conviertan a ti nuestros corazones a fin de que, viviendo consagrados enteramente a tu servicio, te busquemos siempre a ti y nos dediquemos a la práctica de las obras de misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén. Primera Lectura Lectura del libro del Deuteronomio (26, 16-19) En aquel tiempo, habló Moisés al pueblo y le dijo: “El Señor, tu Dios, te manda hoy que cumplas estas leyes y decretos; guárdalos, por lo tanto, y ponlos en práctica con todo tu corazón y con toda tu alma. Hoy has oído al Señor declarar que él será tu Dios, pero sólo si tú caminas por sus sendas, guardas sus leyes, mandatos y decretos, y escuchas su voz. Hoy el Señor te ha oído declarar que tú serás el pueblo de su propiedad, como él te lo ha prometido, pero sólo si guardas sus mandamientos. Por eso él te elevará en gloria, renombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho y tú serás un pueblo consagrado al Señor, tu Dios, como él te lo ha prometido”. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. Salmo Responsorial Salmo 118 Dichoso el que cumple la voluntad del Señor. Dichoso el hombre de conducta intachable, que cumple la ley del Señor. Dichoso el que es fiel a sus enseñanzas y lo busca de todo corazón. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor. Tú, Señor, has dado tus preceptos para que se observen exactamente. Ojalá que mis pasos se encaminen al cumplimiento de tus mandamientos. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor. Te alabaré con sincero corazón, cuando haya aprendido tus justos mandamientos. Quiero cumplir tu ley exactamente. Tú, Señor, no me abandones. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor. Aclamación antes del Evangelio Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Este es el tiempo favorable,este es el día de la salvación. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Evangelio † Lectura del santo Evangelio según san Mateo (5, 43-48) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:“Han oído ustedes que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos. Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Sean, pues, perfectos como su Padre celestial es perfecto”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. Comentario: Jesús cuestiona la letra de ley, su lógica interna. Notemos que lo que la ley judía propone es lógica y proporcional. Lo normal es que tengamos en alta estima a las personas con quienes congeniamos y nos llevamos bien. Lo lógico es que las personas con quienes tenemos dificultades, conflictos, las alejemos de nosotros. La propuesta de Jesús “subvierte” la lógica común y corriente. Amar al enemigo, es decir, acogerlo, no atacarlo, no rechazarlo. Orar por él e invitarlo a la conversión y reconciliación. En esto consiste la superación de la letra de la ley que propone Jesús. Como se dijo anteriormente, romper el círculo de la violencia y la agresión. Instaurar una nueva forma de relaciones entre las personas como el signo más eficaz y contundente de que “algo nuevo” está naciendo. El Reino de Dios ha llegado porque el orden establecido sobre la conveniencia y el cumplimiento está siendo reemplazado por la misericordia y la compasión. Qué bien viene esta palabra de Jesús para decirles a todos que solo la lógica del amor, del diálogo abierto, del perdón y la reconciliación logrará instaurar un orden nuevo fundamentado en la paz y la justicia. Oración sobre las Ofrendas Que la celebración de este sacramento nos purifique, Señor, de nuestras faltas y nos haga dignos de participar de tu Eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. Prefacio de Cuaresma IV Los frutos del ayuno El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu. Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque con el ayuno corporal, refrenas nuestras pasiones, elevas nuestro espíritu, nos fortaleces y recompensas, por Cristo nuestro Señor. Por él, los ángeles y arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo… Antífona de la Comunión Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto, dice el Señor. Oración después de la Comunión Oremos: Ayuda, Señor y reconforta siempre a estos hijos tuyos, a quienes has iluminado con tu palabra y alimentado con tu sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Evangelio Sábado I Semana de Cuaresma. Ciclo B. 03 de Marzo, 2012.

Evangelio Sábado I Semana de Cuaresma. Ciclo B. 03 de Marzo, 2012. † Lectura del santo Evangelio según san Mateo (5, 43-48) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:“Han oído ustedes que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos. Porque, si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Sean, pues, perfectos como su Padre celestial es perfecto”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. Comentario: Jesús cuestiona la letra de ley, su lógica interna. Notemos que lo que la ley judía propone es lógica y proporcional. Lo normal es que tengamos en alta estima a las personas con quienes congeniamos y nos llevamos bien. Lo lógico es que las personas con quienes tenemos dificultades, conflictos, las alejemos de nosotros. La propuesta de Jesús “subvierte” la lógica común y corriente. Amar al enemigo, es decir, acogerlo, no atacarlo, no rechazarlo. Orar por él e invitarlo a la conversión y reconciliación. En esto consiste la superación de la letra de la ley que propone Jesús. Como se dijo anteriormente, romper el círculo de la violencia y la agresión. Instaurar una nueva forma de relaciones entre las personas como el signo más eficaz y contundente de que “algo nuevo” está naciendo. El Reino de Dios ha llegado porque el orden establecido sobre la conveniencia y el cumplimiento está siendo reemplazado por la misericordia y la compasión. Qué bien viene esta palabra de Jesús para decirles a todos que solo la lógica del amor, del diálogo abierto, del perdón y la reconciliación logrará instaurar un orden nuevo fundamentado en la paz y la justicia.

Oficio Divino: Tiempo Cuaresma. Ciclo B. 03 de marzo, 2012

Oficio Divino: Tiempo Cuaresma. Ciclo B. 03 de marzo, 2012 SÁBADO DE LA SEMANA I Propio del Tiempo. Salterio I. I Vísperas del domingo II (OFICIO DE LECTURA (6:00); LAUDES (7:00); TERCIA (9:00); SEXTA (12:00); NONA (15:00); VISPERAS (19:00); COMPLETAS (22:00) OFICIO DE LECTURA Si el Oficio de Lectura es la primera oración del día: V. Señor abre mis labios R. Y mi boca proclamará tu alabanza Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona: Ant. A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle. Si antes del Oficio de lectura se ha rezado ya alguna otra Hora: V. Dios mío, ven en mi auxilio R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Himno: ¿QUÉ TENGO YO QUE MI AMISTAD PROCURAS? ¿Qué tengo yo que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío, que a mi puerta, cubierto de rocío, pasas las noches del invierno oscuras? ¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras, pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío si de mi ingratitud el hielo frío secó las llagas de tus plantas puras! ¡Cuántas veces el ángel me decía: «Alma, asómate ahora a la ventana, verás con cuánto amor llamar porfía!» y ¡cuántas, hermosura soberana: «Mañana le abriremos», respondía, para lo mismo responder mañana! Amén. SALMODIA Ant. 1. Cantad al Señor y meditad sus maravillas. Salmo 104 I - LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN REALIZA LAS PROMESAS HECHAS POR DIOS A ABRAHAM Dad gracias al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus hazañas a los pueblos. Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas; gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor. Recurrid al Señor y a su poder, buscad contínuamente su rostro. Recordad las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra. Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahám, del juramento hecho a Isaac, confirmado como ley para Jacob, como alianza eterna para Israel: «A ti te daré el país cananeo, como lote de vuestra heredad.» Cuando eran unos pocos mortales, contados, y forasteros en el país, cuando erraban de pueblo en pueblo, de un reino a otra nación, a nadie permitió que los molestase, y por ellos castigó a reyes: «No toquéis a mis ungidos, no hagáis mal a mis profetas.» Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Cantad al Señor y meditad sus maravillas. Ant. 2. No abandonó al justo vendido, sino que lo libró de sus calumniadores. Salmo 104 II Llamó al hambre sobre aquella tierra: cortando el sustento de pan; por delante había enviado a un hombre, a José, vendido como esclavo; le trabaron los pies con grillos, le metieron el cuello en la argolla, hasta que se cumplió su predicción, y la palabra del Señor lo acreditó. El rey lo mandó desatar, el Señor de pueblos le abrió la prisión, lo nombró administrador de su casa, señor de todas sus posesiones, para que a su gusto instruyera a los príncipes y enseñase sabiduría a los ancianos. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. No abandonó al justo vendido, sino que lo libró de sus calumniadores. Ant. 3. Se acordó el Señor de su palabra y sacó a su pueblo con alegría. Salmo 104 III Entonces Israel entró en Egipto, Jacob se hospedó en la tierra de Cam. Dios hizo a su pueblo muy fecundo, más poderoso que sus enemigos. A éstos les cambió el corazón para que odiasen a su pueblo, y usaran malas artes con sus siervos. Pero envió a Moisés, su siervo, y a Aarón, su escogido, que hicieron contra ellos sus signos, prodigios en la tierra de Cam. Envió la oscuridad, y oscureció, pero ellos resistieron a sus palabras; convirtió sus aguas en sangre, y dió muerte a sus peces; su tierra pululaba de ranas, hasta en la alcoba del rey. Ordenó que vinieran tábanos y mosquitos por todo el territorio; les dió en vez de lluvia granizo, llamas de fuego por su tierra; e hirió higueras y viñas, tronchó los árboles del país. Ordenó que viniera la langosta, saltamontes innumerables, que roían la hierba de su tierra, y devoraron los frutos de sus campos. Hirió de muerte a los primogénitos del país, primicias de su virilidad. Sacó a su pueblo cargado de oro y plata, y entre sus tribus nadie se enfermó; los Egipcios se alegraban de su marcha, porque los había sobrecogido el terror. Tendió una nube que los cubriese, y un fuego que los alumbrase de noche. Lo pidieron, y envió codornices, los sació con pan del cielo; hendió la peña, y brotaron las aguas, que corrieron en ríos por el desierto. Porque se acordaba de la palabra sagrada que había dado a su siervo Abrahám, sacó a su pueblo con alegría, a sus escogidos con gritos de triunfo. Les asignó las tierras de los gentiles, y poseyeron las haciendas de las naciones: para que guarden sus decretos, y cumplan su ley. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Se acordó el Señor de su palabra y sacó a su pueblo con alegría. V. El que obra la verdad viene a la luz. R. y sus obras quedan de manifiesto. PRIMERA LECTURA Del libro del Éxodo 12, 37-49; 13, 11-16 SALIDA DE LOS HEBREOS. LEYES SOBRE LA PASCUA Y LOS PRIMOGÉNITOS En aquellos días, cuando los israelitas salieron de Egipto, marcharon de la ciudad de Ramsés hacia Sucot: eran seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños; salió también con ellos una gran muchedumbre de gente, con ovejas y vacas y enorme cantidad de ganado. Cocieron la masa que habían sacado de Egipto, e hicieron hogazas de pan ázimo, pues no había alcanzado a fermentar, porque los egipcios los echaban y no los dejaban detenerse, y tampoco pudieron tomar otras provisiones. La estancia de los israelitas en Egipto duró cuatrocientos treinta años. El mismo día que se cumplían los cuatrocientos treinta años, salieron de Egipto las legiones del Señor. Noche de guardia fue ésta para el Señor, en que veló para sacarlos de Egipto; y noche de guardia en honor del Señor será también para los hijos de Israel, por todas las generaciones. El Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Éstas son las normas sobre la Pascua: Ningún extranjero la comerá. Los esclavos que te hayas comprado circuncídalos y sólo entonces podrán comerla. Ni el forastero ni el jornalero la comerán. La Pascua se ha de comer en una sola casa: no sacarás fuera nada de la carne y no le romperéis ningún hueso. La comunidad entera de Israel la celebrará. Y, si algún forastero que vive contigo quiere celebrar la Pascua del Señor, hará circuncidar a todos los varones de su casa y sólo entonces podrá tomar parte en ella, pues será como un natural del país. Pero ningún incircunciso la comerá. La misma ley vale para el natural del país y para el forastero que vive con vosotros.» Y Moisés dijo al pueblo: «Cuando el Señor te introduzca en la tierra de los cananeos, como juró a ti y a tus padres, y te la haya entregado, dedicarás al Señor todos los primogénitos. El primer parto de tus animales, si es macho, pertenece también al Señor. La primera cría de asno la rescatarás con un cordero; si no la rescatas la desnucarás. Pero los primogénitos de entre tus hijos los rescatarás siempre. Y cuando mañana tu hijo te pregunte: "¿Qué significa esto?", le responderás: "Con mano fuerte el Señor nos sacó de Egipto, de la esclavitud. El Faraón se había obstinado en no dejarnos salir; entonces el Señor dio muerte a todos los primogénitos de Egipto, lo mismo de hombres que de animales. Por eso yo sacrifico al Señor todo primogénito macho de los animales. Pero los primogénitos de los hombres los rescato." Este rito será para ti como señal sobre tu brazo y como recordatorio ante tus ojos, de que con mano fuerte te sacó de Egipto el Señor.» RESPONSORIO Cf. Lc 2, 22b-23. 24 R. Los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, * como está mandado en la ley de Dios: que todo varón primogénito sea consagrado al Señor. V. y para ofrecer por él en sacrificio un par de tórtolas o de pichones. R. Como está mandado en la ley de Dios: que todo varón primogénito sea consagrado al Señor. SEGUNDA LECTURA De la Constitución pastoral Gáudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo actual, del Concilio Vaticano segundo (Núms.9-10) LOS INTERROGANTES MAS PROFUNDOS DEL HOMBRE El mundo moderno aparece a la vez poderoso y débil, capaz de lo mejor y de lo peor, pues tiene abierto el camino para optar entre la libertad o la esclavitud, entre el progreso o el retroceso, entre la fraternidad o el odio. El hombre sabe muy bien que está en su mano el dirigir correctamente las fuerzas que él ha desencadenado y que pueden aplastarlo o salvarlo. Por ello se interroga a sí mismo. En realidad, los desequilibrios que fatigan al mundo moderno están conectados con ese otro desequilibrio fundamental que hunde sus raíces en el corazón humano. Son muchos los elementos que se combaten en el propio interior del hombre. A fuer de creatura, el hombre experimenta múltiples limitaciones; se siente, sin embargo, ilimitado en sus deseos y llamado a una vida superior. Atraído por muchas solicitaciones, tiene que elegir y que renunciar. Más aún, como enfermo y pecador, no es raro que haga lo que no quiere y deje de hacer lo que querría llevar a cabo. Por ello siente en sí mismo la división, que tantas y tan graves discordias provoca en la sociedad. Son muchísimos los que, tarados en su vida por el materialismo práctico, no quieren saber nada de la clara percepción de este dramático estado, o bien, oprimidos por la miseria, no tienen tiempo para ponerse a considerarlo. Muchos piensan hallar su descanso en una interpretación de la realidad, propuesta de múltiples maneras. Otros esperan del solo esfuerzo humano la verdadera y plena liberación de la humanidad y abrigan el convencimiento de que el futuro reino del hombre sobre la tierra saciará plenamente todos sus deseos. Y no faltan, por otra parte, quienes, desesperando de poder dar a la vida un sentido exacto, alaban la audacia de quienes piensan que la existencia carece de toda significación propia y se esfuerzan por darle un sentido puramente subjetivo. Sin embargo, ante la actual evolución del mundo, son cada día más numerosos los que se plantean o los que acometen con nueva penetración las cuestiones más fundamentales: ¿Qué es el hombre? ¿Cuál es el sentido del dolor, del mal, de la muerte, que, a pesar de tantos progresos hechos, subsisten todavía? ¿Qué valor tienen las victorias logradas a tan caro precio? ¿Qué puede dar el hombre a la sociedad? ¿Qué puede esperar de ella? ¿Qué hay después de esta vida temporal? Cree la Iglesia que Cristo, muerto y resucitado por todos, da al hombre su luz y su fuerza por el Espíritu Santo, a fin de que pueda responder a su máxima vocación, y que no ha sido dado bajo el cielo a la humanidad otro nombre en el que haya de encontrar la salvación. Igualmente cree que la clave, el centro y el fin de toda la historia humana se hallan en su Señor y Maestro. Afirma además la Iglesia que bajo la superficie de lo cambiante hay muchas cosas permanentes, que tienen su último fundamento en Cristo, quien existe ayer, hoy y para siempre. RESPONSORIO 1Co 15, 55-56. 57; Lm 3, 25 R. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado. * ¡Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo! V. Bueno es el Señor para el que en él espera, para el alma que lo busca. R. ¡Demos gracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo! ORACIÓN. OREMOS, Padre eterno, convierte hacia ti nuestros corazones, para que, viviendo consagrados a tu servicio, te busquemos siempre a ti, que eres lo único necesario, y practiquemos la caridad en todas nuestras acciones. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén CONCLUSIÓN V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios. LAUDES (Oración de la mañana) INVOCACIÓN INICIAL V. Señor, abre mis labios R. Y mi boca proclamará tu alabanza. INVITATORIO Ant. A Cristo, el Señor, que por nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle. Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. Porque el Señor es un Dios grande, soberano de todos los dioses: tiene en su mano las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque él lo hizo, la tierra firme que modelaron sus manos. Venid, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras. Durante cuarenta años aquella generación me repugnó, y dije: Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino; por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso» Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Himno: LOS HOMBROS TRAIGO CARGADOS. Los hombros traigo cargados de graves culpas, mi Dios; dadme esas lágrimas vos y tomad estos pecados. Yo soy quien ha de llorar, por ser acto de flaqueza; que no hay en naturaleza más flaqueza que el pecar. Y, pues andamos trocados, que yo peco y lloráis vos, dadme esas lágrimas vos y tomad estos pecados. Vos sois quien cargar se puede estas mis culpas mortales, que la menor destas tales a cualquier peso excede; y, pues que son tan pesados aquestos yerros, mi Dios, dadme esas lágrimas vos y tomad estos pecados. Al Padre, al Hijo, al Amor, alegres cantad, criaturas, y resuene en las alturas toda gloria y todo honor. Amén. SALMODIA Ant. 1. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio. Salmo 118, 145-152 TE INVOCO DE TODO CORAZÓN Te invoco de todo corazón; respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes; a ti grito: sálvame, y cumpliré tus decretos; me adelanto a la aurora pidiendo auxilio, esperando tus palabras. Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche, meditando tu promesa; escucha mi voz por tu misericordia, con tus mandamientos dame vida; ya se acercan mis inicuos perseguidores, están lejos de tu voluntad. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables; hace tiempo comprendí que tus preceptos los fundaste para siempre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio. Ant. 2. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Cántico: HIMNO A DIOS, DESPUÉS DE LA VICTORIA DEL MAR ROJO Ex 15, 1-4. 8-13. 17-18 Cantaré al Señor, sublime es su victoria, caballos y carros ha arrojado en el mar. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Él es mi Dios: yo lo alabaré; el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. El Señor es un guerrero, su nombre es «El Señor». Los carros del faraón los lanzó al mar, ahogó en el mar rojo a sus mejores capitanes. Al soplo de tu ira se amontonaron las aguas, las corrientes se alzaron como un dique, las olas se cuajaron en el mar. Decía el enemigo: «Los perseguiré y alcanzaré, repartiré el botín, se saciará mi codicia, empuñaré la espada, los agarrará mi mano.» Pero sopló tu aliento y los cubrió el mar, se hundieron como plomo en las aguas formidables. ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tu, terrible entre los santos, temibles por tus proezas, autor de maravillas? Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra; guiaste con misericordia a tu pueblo rescatado, los llevaste con tu poder hasta tu santa morada. Lo introduces y lo plantas en el monte de tu heredad, lugar del que hiciste tu trono, Señor; santuario, Señor, que fundaron tus manos. El Señor reina por siempre jamás. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Ant. 3. Alabad al Señor, todas las naciones. Salmo 116 - INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA. Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos: Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Alabad al Señor, todas las naciones. LECTURA BREVE Is 1, 16-18 «Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien; buscad lo que es justo, haced justicia al oprimido, defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces, venid, y litigaremos -dice el Señor-. Aunque vuestros pecados sean como la grana, blanquearán como la nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán blancos como lana.» RESPONSORIO BREVE V. Él me librará de la red del cazador. R. Él me librará de la red del cazador. V. Me cubrirá con su plumaje. R. Él me librará de la red del cazador. V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R. Él me librará de la red del cazador. CÁNTICO EVANGÉLICO Ant. «Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persiguen; así seréis hijos de vuestro Padre celestial», dice el Señor. Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79 Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo. suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas: Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abraham. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. «Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persiguen; así seréis hijos de vuestro Padre celestial», dice el Señor. PRECES Glorifiquemos a Cristo, que para hacer de nosotros creaturas nuevas ha instituido el baño del bautismo y nos alimenta con su palabra y su carne, y supliquémosle, diciendo: Renuévanos con tu gracia, Señor. Señor Jesús, tú que eres manso y humilde de corazón, danos entrañas de misericordia, bondad y humildad y danos comprensión para con todos. Que sepamos ayudar a los necesitados y consolar a los que sufren, para imitarte a ti, el buen Samaritano. Que María, la Virgen Madre, interceda por las vírgenes que se han consagrado a tu servicio, para que vivan su virginidad con un grande amor hacia ti, en bien de la Iglesia. Concédenos la abundancia de tu misericordia y perdona la multitud de nuestros pecados y el castigo que por ellos merecemos. Se pueden añadir algunas intenciones libres. Digamos juntos la oración que Cristo nos enseñó y pidamos al Padre que nos libre del mal: Padre nuestro... ORACIÓN Padre eterno, convierte hacia ti nuestros corazones, para que, viviendo consagrados a tu servicio, te busquemos siempre a ti, que eres lo único necesario, y practiquemos la caridad en todas nuestras acciones. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén. CONCLUSIÓN V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R. Amén. HORA TERCIA V. Dios mío, ven en mi auxilio R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Himno: AMIGO DE LOS HOMBRES, JESUCRISTO Amigo de los hombres, Jesucristo, tú solo das sentido a nuestra historia, y, con los ojos fijos al futuro, la Iglesia vive fiel a tu memoria. Este tiempo de ayuno te presenta de nosotros la parte más oscura, y tus manos clavadas al madero nos devuelven tu paz y tu ternura. A lo largo del día no nos dejes, no nos falte la luz de tu mirada: llena de amor los pasos que caminan de este mundo a la luz de tu alborada. Amén. SALMODIA Ant. Han llegado los días de penitencia; expiemos nuestros pecados y salvaremos nuestras almas. Salmo 118, 33-40 Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes, y lo seguiré puntualmente; enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón; guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo. Inclina mi corazón a tus preceptos, y no al interés; aparta mis ojos de las vanidades, dame vida con tu palabra; cumple a tu siervo la promesa que hiciste a tus fieles. Aparta de mí la afrenta que temo, porque tus mandamientos son amables; mira cómo ansío tus decretos: dame vida con tu justicia. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Salmo 33 I - EL SEÑOR, SALVACIÓN DE LOS JUSTOS Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. Contempladlo y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. Todos sus santos, temed al Señor, porque nada les falta a los que lo temen; los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Salmo 33 II Venid, hijos, escuchadme: os instruiré en el temor del Señor; ¿hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad? Guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella. Los ojos del Señor miran a los justos, sus oídos escuchan sus gritos; pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias; el Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo libra el Señor; él cuida de todos sus huesos, y ni uno solo se quebrará. La maldad da muerte al malvado, y los que odian al justo serán castigados. El Señor redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a él. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Han llegado los días de penitencia; expiemos nuestros pecados y salvaremos nuestras almas. LECTURA BREVE Ap 3, 19-20 Yo reprendo y corrijo a cuantos amo. ¡Ánimo, pues, y arrepiéntete! Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno escucha mi voz y me abre la puerta entraré en su casa, cenaré con él y él conmigo. V. Señor, crea en mí un corazón puro. R. Renuévame por dentro con espíritu firme. ORACIÓN OREMOS, Padre eterno, convierte hacia ti nuestros corazones, para que, viviendo consagrados a tu servicio, te busquemos siempre a ti, que eres lo único necesario, y practiquemos la caridad en todas nuestras acciones. Por Cristo nuestro Señor. Amén CONCLUSIÓN V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios. HORA SEXTA V. Dios mío, ven en mi auxilio R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Himno: JESÚS, CONTIGO IREMOS AL DESIERTO Jesús, contigo iremos al desierto en medio de la villa populosa, y tú nos brindarás el pan sabroso que alimentó tu alma silenciosa. Contigo pasaremos el mar Rojo, beberemos el agua de la roca; tú serás el pastor y, en la montaña, tú serás nuestra gracia esplendorosa. Contigo humildemente hasta el Calvario, contigo por la vía dolorosa, y al final, oh Jesús, por tu promesa, contigo viviremos en tu gloria. Amén. SALMODIA Ant. «Por mi vida -dice el Señor-, no me complazco en la muerte del pecador, sino en que cambie de conducta y viva.» Salmo 122 - EL SEÑOR, ESPERANZA DEL PUEBLO A ti levanto mis ojos, a ti que habitas en el cielo. Como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores, como están los ojos de la esclava fijos en las manos de su señora, así están nuestros ojos en el Señor, Dios nuestro, esperando su misericordia. Misericordia, Señor, misericordia, que estamos saciados de desprecios; nuestra alma está saciada del sarcasmo de los satisfechos, del desprecio de los orgullosos. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Salmo 123 - NUESTRO AUXILIO ES EL NOMBRE DEL SEÑOR Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte -que lo diga Israel-, si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando nos asaltaban los hombres, nos habrían tragado vivos: tanto ardía su ira contra nosotros. Nos habrían arrollado las aguas, llegándonos el torrente hasta el cuello; nos habrían llegado hasta el cuello las aguas espumantes. Bendito el Señor, que no nos entregó como presa a sus dientes; hemos salvado la vida como un pájaro de la trampa del cazador: la trampa se rompió y escapamos. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Salmo 124 - EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO. Los que confían en el Señor son como el monte Sión: no tiembla, está asentado para siempre. Jerusalén está rodeada de montañas, y el Señor rodea a su pueblo ahora y por siempre. No pesará el cetro de los malvados sobre el lote de los justos, no sea que los justos extiendan su mano a la maldad. Señor, concede bienes a los buenos, a los sinceros de corazón; y a los que se desvían por sendas tortuosas, que los rechace el Señor con los malhechores. ¡Paz a Israel! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. «Por mi vida -dice el Señor-, no me complazco en la muerte del pecador, sino en que cambie de conducta y viva.» LECTURA BREVE Is 44, 21-22 Acuérdate de que eres mi siervo. Yo te formé, siervo mío eres, Israel, no te olvidaré. He disipado como niebla tus rebeliones, como nube tus pecados: vuelve a mí, que yo soy tu redentor. V. Aparta de mi pecado tú vista. R. Borra en mí toda culpa. ORACIÓN OREMOS, Padre eterno, convierte hacia ti nuestros corazones, para que, viviendo consagrados a tu servicio, te busquemos siempre a ti, que eres lo único necesario, y practiquemos la caridad en todas nuestras acciones. Por Cristo nuestro Señor. Amén CONCLUSIÓN V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios. HORA NONA V. Dios mío, ven en mi auxilio R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Himno: OJOS DE AQUEL PUBLICANO Ojos de aquel publicano hasta la tierra caídos, el Dios de la luz os mira, miradle con regocijo. Mano que pide clemencia hiriendo el pecho contrito, el Señor te abre la puerta de su pecho compasivo. Lengua que en bajo murmullo dices tu dolor sentido, el Juez que sabe juzgar ha escuchado complacido. Padre del octavo día, glorioso siendo propicio, perdónanos, purifícanos, por el honor de tu Hijo. Amén. SALMODIA Ant. Acreditémonos ante Dios por nuestra constancia en las tribulaciones, por nuestra sed de ser justos. Salmo 125 - DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA. Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares. Hasta los gentiles decían: «El Señor ha estado grande con ellos.» El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. Que el Señor cambie nuestra suerte como los torrentes del Negueb. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares. Al ir, iban llorando, llevando la semilla; al volver, vuelven cantando, trayendo sus gavillas. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Salmo 126 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS. Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan los centinelas. Es inútil que madruguéis, que veléis hasta muy tarde, los que coméis el pan de vuestros sudores: ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen! La herencia que da el Señor son los hijos; una recompensa es el fruto de las entrañas: son saetas en mano de un guerrero los hijos de la juventud. Dichoso el hombre que llena con ellas su aljaba: no quedará derrotado cuando litigue con su adversario en la plaza. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Salmo 127 - PAZ DOMÉSTICA EN EL HOGAR DEL JUSTO ¡Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos! Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien; tu mujer, como una vid fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa: ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida; que veas a los hijos de tus hijos. ¡Paz a Israel! Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Ant. Acreditémonos ante Dios por nuestra constancia en las tribulaciones, por nuestra sed de ser justos. LECTURA BREVE Ga 6, 7b-8 De Dios nadie se burla. Lo que cada uno siembre, eso cosechará. El que siembre en su carne, de la carne cosechará corrupción; el que siembre en el Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. V. Mi sacrificio es un espíritu contrito. R. Un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias. ORACIÓN OREMOS, Padre eterno, convierte hacia ti nuestros corazones, para que, viviendo consagrados a tu servicio, te busquemos siempre a ti, que eres lo único necesario, y practiquemos la caridad en todas nuestras acciones. Por Cristo nuestro Señor. Amén CONCLUSIÓN V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios. I VÍSPERAS Oración de la tarde V. Dios mío, ven en mi auxilio R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Himno: INSIGNE DEFENSOR DE NUESTRA CAUSA. Insigne defensor de nuestra causa, Señor y Salvador del pueblo humano, acoge nuestras súplicas humildes, perdona nuestras culpas y pecados. El día con sus gozos y sus penas pasó dejando huellas en el alma, igual que nuestros pies en su camino dejaron en el polvo sus pisadas. No dejes de mirarnos en la noche, dormida nuestra vida en su regazo; vigila el campamento de los hombres, camino de tu reino ya cercano. Ahuyenta de tu pueblo la zozobra, sé nube luminosa en el desierto, sé fuerza recobrada en el descanso, mañana y horizonte siempre abierto. Bendice, Padre santo, la tarea del pueblo caminante en la promesa; llegados a Emaús, tu Hijo amado nos parta el pan y el vino de la cena. Amén. SALMODIA Ant. 1. Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un alto monte, y se transfiguró en su presencia. Salmo 118, 105-112 - HIMNO A LA LEY DIVINA Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero; lo juro y lo cumpliré: guardaré tus justos mandamientos; ¡estoy tan afligido! Señor, dame vida según tu promesa. Acepta, Señor, los votos que pronuncio, enséñame tus mandatos; mi vida está siempre en peligro, pero no olvido tu voluntad; los malvados me tendieron un lazo, pero no me desvié de tus decretos. Tus preceptos son mi herencia perpetua, la alegría de mi corazón; inclino mi corazón a cumplir tus leyes, siempre y cabalmente. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un alto monte, y se transfiguró en su presencia. Ant. 2. Su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Salmo 15 - CRISTO Y SUS MIEMBROS ESPERAN LA RESURRECCIÓN. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.» Los dioses y señores de la tierra no me satisfacen. Multiplican las estatuas de dioses extraños; no derramaré sus libaciones con mis manos, ni tomaré sus nombres en mis labios. El Señor es mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano: me ha tocado un lote hermoso, me encanta mi heredad. Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Ant. 3. Moisés y Elías hablaban de la muerte que Jesús iba a padecer en Jerusalén. Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL - Flp 2, 6-11 Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios, al contrario, se anonadó a sí mismo, y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Moisés y Elías hablaban de la muerte que Jesús iba a padecer en Jerusalén. LECTURA BREVE 2Co 6, 1-4a Os exhortamos a que deis pruebas de no haber recibido en vano la gracia de Dios, pues dice él en la Escritura: «En el tiempo propicio te escuché, y te ayudé en el día de salvación.» Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de salvación. A nadie queremos dar nunca motivo de escándalo, a fin de no hacer caer en descrédito nuestro ministerio, antes al contrario, queremos acreditarnos siempre en todo como verdaderos servidores de Dios. RESPONSORIO BREVE R. Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti. V. Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti. V. Cristo, oye los ruegos de los que te suplicamos. R. Porque hemos pecado contra ti. V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R. Escúchanos, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti. CÁNTICO EVANGÉLICO Ant. De la nube salió una voz que dijo: «Éste es mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias, escuchadlo.» Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55 Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abraham y su descendencia por siempre. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. De la nube salió una voz que dijo: «Éste es mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias, escuchadlo.» PRECES Bendigamos al Señor, solícito y providente para con todos los hombres, e invoquémosle, diciendo: Salva, Señor, a los que has redimido. Señor, fuente de todo bien y origen de toda verdad, llena con tus dones a todos los obispos y conserva en la doctrina de los apóstoles a los fieles que les han sido confiados. Que aquellos que se nutren con el mismo pan de vida vivan unidos en la caridad, para que todos seamos uno en el cuerpo de tu Hijo. Que nos despojemos de nuestra vieja condición humana y de sus obras, y nos renovemos a imagen de Cristo, tu Hijo. Concede a tu pueblo que por la penitencia obtenga el Perdón de sus pecados y tenga parte en los méritos de Jesucristo. Se pueden añadir algunas intenciones libres. Haz que nuestros hermanos difuntos puedan alabarte eternamente en el cielo, y que nosotros esperemos confiadamente unirnos a ellos en tu reino. Pidamos a nuestro Padre, con las palabras que Cristo nos enseñó, que nos dé la fuerza que necesitamos para no caer en la tentación: Padre nuestro... ORACIÓN Señor, Padre Santo, que nos has mandado escuchar a tu amado Hijo, aliméntanos con el gozo interior de tu palabra, para que, purificados por ella, podamos contemplar tu gloria con mirada limpia en la perfección de tus obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios. Amén CONCLUSIÓN V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. R. Amén. COMPLETAS (Oración antes del descanso nocturno) INVOCACIÓN INICIAL V. Dios mío, ven en mi auxilio R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. EXAMEN DE CONCIENCIA Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados. Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión: por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor. V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. R. Amén. Himno: CUANDO LLEGÓ EL INSTANTE DE TU MUERTE Cuando llegó el instante de tu muerte inclinaste la frente hacia la tierra, como todos los mortales; mas no eras tú el hombre derribado, sino el Hijo que muerto nos contempla. Cuando me llegue el tránsito esperado y siga sin retorno por mi senda, como todos los mortales, el sueño de tu rostro será lumbre y tu gloria mi gloria venidera. El silencio sagrado de la noche tu paz y tu venida nos recuerdan, Cristo, luz de los mortales; acepta nuestro sueño necesario como secreto amor que a ti se llega. Amén SALMODIA Ant. 1. Ten piedad de mí, Señor, y escucha mi oración. Salmo 4 - ACCIÓN DE GRACIAS. Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío; tú que en el aprieto me diste anchura, ten piedad de mí y escucha mi oración. Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor, amaréis la falsedad y buscaréis el engaño? Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor, y el Señor me escuchará cuando lo invoque. Temblad y no pequéis, reflexionad en el silencio de vuestro lecho; ofreced sacrificios legítimos y confiad en el Señor. Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha, si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?» Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría que si abundara en trigo y en vino. En paz me acuesto y en seguida me duermo, porque tú sólo, Señor, me haces vivir tranquilo. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Ten piedad de mí, Señor, y escucha mi oración. Ant. 2. Durante la noche, bendecid al Señor. Salmo 133 - ORACIÓN VESPERTINA EN EL TEMPLO Y ahora bendecid al Señor, los siervos del Señor, los que pasáis la noche en la casa del Señor: Levantad las manos hacia el santuario, y bendecid al Señor. El Señor te bendiga desde Sión: el que hizo cielo y tierra. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Durante la noche, bendecid al Señor. LECTURA BREVE Dt 6,4-7 Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria; se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado. RESPONSORIO BREVE V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. V. Tú, el Dios leal, nos librarás. R. Te encomiendo mi espíritu. V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. CÁNTICO EVANGÉLICO Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32 Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz. ORACIÓN OREMOS, Guárdanos, Señor, durante esta noche y haz que mañana, ya al clarear el nuevo día, la celebración del domingo nos llene con la alegría de la resurrección de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén BENDICIÓN V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. R. Amén. ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos , gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

2 CALENDARIO LITURGICO: VIERNES DE LA I SEMANA DE CUARESMA, Feria, Abstinencia

2 CALENDARIO LITURGICO: VIERNES DE LA I SEMANA DE CUARESMA, Feria, Abstinencia Misa: de feria (morado). Misal: ants. y oracs. props., Pf. Cuaresma. Lecc.: vol. VII, lects. de la I semana de Cuaresma-viernes: La Cuaresma: Reconciliación con Dios y con los hermanos. • Ez 18, 21-28. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado, y no que se convierta de su conducta y que viva? • Sal 129. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? • Mt 5, 20-26. Vete primero a reconciliarte con tu hermano. – Hoy no se pueden decir Misas de difuntos, excepto la exequial y en el primer aniversario. Calendarios: Familia Franciscana: Beata Inés de Praga, virgen (ML/Conm.).

Santoral del 02 de Marzo: San Nicolás de Flue
(año 1487)

Santoral del 02 de Marzo: San Nicolás de Flue
(año 1487) Nicolás significa: "Vencedor, o victorioso". Flue es un pueblo de Suiza. Es uno de los santos más famosos y estimados de Suiza. Desde cuando era muy pequeño su madre lo hizo pertenecer a una asociación piadosa llamada: "los amigos de Dios", y aquella institución religiosa lo enfervorizó mucho porque recomendaba insistentemente a sus socios que meditaran con frecuencia en la Pasión y Muerte de Jesús y que se esforzaran por vivir como dignos seguidores de Cristo. Nicolás se enroló en el ejército para defender a su patria, y llegó a ser capitán. Después se casó y tuvo dos hijos, uno de los cuales llegó a ser un santo sacerdote, y el otro fue nombrado alcalde. En su matrimonio seguía siendo Nicolás un hombre sumamente piadoso. Dice el hijo sacerdote: "Mi padre se acostaba temprano después de haber hecho que sus hijos y sus empleados rezaran las oraciones de la noche. Y muy de madrugada yo sentía que él se levantaba muy pasito y se dedicaba a rezar hasta el amanecer. Siempre que pasaba frente a un templo abierto entraba a orar, y cada día salía de casa por unos minutos para ir a visitar a Jesús en el Santísimo Sacramento en la iglesia". Cuando tenía 50 años sintió una inspiración de Dios para dejar sus empleos oficiales y sus comodidades e irse a orar y a meditar en la soledad. De acuerdo con su santa esposa se separó de ella, y vestido de monje se fue en soledad a dedicarse a la oración y a la meditación. Quiso irse a otro país pero cuando iba llegando a la frontera se encontró con un campesino que también pertenecía a la asociación "Amigos de Dios", el cual le dijo que debía quedarse en su propia patria rezando y haciendo penitencia por sus paisanos. Nicolás estaba indeciso pero entonces se desató una tormenta tan espantosa en el camino por donde él iba a seguir y caían rayos tan tremendos allí adelante, que consideró todo esto como una señal de Dios y se volvió a seguir viviendo en su tierra. Por el camino sufrió un cólico con unos dolores de estómago tan espantosos que creyó morir. Se encomendó a Dios y el mal desapareció, pero desde ese día perdió por completo el apetito y en adelante vivió de tal manera sin comer ni beber casi nada, que nadie lograba explicarse cómo podía vivir así. Se fue a una alta montaña junto a un nacedero de agua y allí en una cueva pasó sus últimos 19 años rezando, meditando y haciendo penitencia. Desde la madrugada hasta la una de la tarde se dedicaba a orar y meditar. Luego, desde la una hasta las seis dedicaba su tiempo a dar consejos a las numerosas personas que iban a consultarle, y después desde las seis hasta las nueve seguía orando. Dios le concedió el don de saber aconsejar. A un amigo suyo le contó que había pedido mucho al Señor este don y que lo había logrado conseguir de su divina bondad. Grandes multitudes se sentían atraídas por este hombre a quien nadie veía comer ni beber y que era de muy pocas palabras, pero que las pocas palabras que decía le llegaban a uno al alma y lo transformaban. A los que iban sólo por curiosidad no les decía ni una palabra y los despachaba sin darles consejos. A quienes le preguntaban cómo lograba subsistir así sin casi alimentarse, les respondía: "Dios sabe cómo". Las autoridades ponían detectives en los caminos para averiguar quién le llevaba alimentos, pero no encontraban a nadie. Con los regalos de los fieles hizo construir una capilla y allí a esa altura iba cada día un sacerdote y le celebraba la misa y le daba la comunión. Los distintos partidos y estados de Suiza estaban tremendamente divididos y había el grave peligro de que se desatara una sangrienta guerra civil. Nadie los lograba poner de acuerdo. Al fin a algunos se les ocurrió que llamaran a Nicolás. Este bajó de la montaña y de tal manera supo aconsejar sumamente bien a los unos y a los otros que se logró firmar la paz y se evitó la guerra entre paisanos. El senado de la nación dio un decreto alabando a Nicolás y dándole gracias por su mediación y allí se dice: "Este hombre de Dios recomienda a todos la paz, y la logra conseguir". Nicolás volvió a su montaña a orar, meditar y aconsejar, y el día en que cumplió sus setenta años murió plácidamente. Desde entonces los católicos de Suiza lo consideran como un santo y empezaron a conseguir favores del cielo encomendándose a este su santo paisano. El Sumo Pontífice lo declaró santo y nosotros le pedimos al buen San Nicolás que nos consiga de Dios el don de saber aconsejar bien y de ser instrumentos que lleven la paz a los demás y que en nuestro país no haya más violencia sino amor verdadero de buenos hermanos y paisanos.

Meditación: Viernes de la semana 1 de Cuaresma. Ciclo B. 02 de Marzo, 2012.

Meditación: Viernes de la semana 1 de Cuaresma. Ciclo B. 02 de Marzo, 2012. «Os digo, pues, que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: No matarás, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: Todo el que se llene de ira contra su hermano será reo de juicio; y el que llame a su hermano necio será reo ante el Sanedrín; el que le llame renegado, será reo del juego del infierno. Por tanto, si al llevar tu ofrenda al altar recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrendo ante el altar; ve primero a reconciliarte con tu hermano y vuelve después para presentar tu ofrenda.» (Mateo 5, 20-26) 1º. Jesús, no has venido a modificar la ley antigua, sino a darle un sentido más profundo, más pleno. No se trata únicamente de no matar, sino de amar al prójimo como a uno mismo, y aún más: «que os améis unos a otros como Yo os he amado» (Juan 13, 34). Jesús, si tengo que imitarte en todo, especialmente debo imitarte en tu amor a los demás. «Todo el que se llene de ira contra su hermano será reo de juicio.» ¿Cómo va mi relación con los que me rodean: hermanos, padres, hijos, compañeros de trabajo? A veces me enfado por tonterías: por querer tener la razón; por pensar que me merecía más atención; porque no me han devuelto algo que es mío; porque siempre me toca a mí hacer lo que más cuesta, etc... ¿Cómo reaccionarías Tú en esas situaciones? «Ve primero a reconciliarte con tu hermano.» Jesús, cómo cuesta pedir perdón; porque cuando me enfado, siempre creo que es el otro el que debe pedirme perdón a mí. Incluso llego a la estupidez de no hablar con una persona durante un tiempo, porque me ha hecho esto y lo otro; y hasta que no me pida perdón... Sin embargo, Tú has perdonado incluso a los que te crucificaban. Por eso, «nada nos asemeja más a Dios que el estar siempre dispuesto a perdonar». (San Juan Crisóstomo). Que aprenda de Ti a perdonar, a adelantarme, a pedir perdón de la parte de culpa que tenga. 2º. «Afirmas que vas comprendiendo poco a poco lo que quiere decir «alma sacerdotal»... No te enfades si te respondo que los hechos demuestran que lo entiendes, sólo en teoría. -Cada jornada te pasa lo mismo: al anochecer; en el examen, todo son deseos y propósitos; por la mañana y por la tarde, en el trabajo, todo son pegas y excusas. ¿Así vives el «sacerdocio santo, para ofrecer víctimas espirituales, agradables a Dios por Jesucristo»?» (Surco.-499). Jesús, por estar bautizado, tengo alma sacerdotal, es decir, puedo ofrecerte cosas que sean agradables a Ti, que sirvan para pedirte perdón por mis pecados y por los de todos los hombres, y para pedirte toda clase de bienes espirituales y materiales. El lugar por excelencia donde puedo ofrecerte esos sacrificios y buenas obras es la Santa Misa. Allí, mientras el sacerdote te ofrece el pan y el vino, yo puedo ofrecerte cada día mis pensamientos, palabras y obras; mi trabajo, mi cansancio, mis alegrías y mis penas. «Si al llevar tu ofrenda al altar recuerdas que tu hermano tiene algo contra a, deja allí tu ofrenda ante el altar; ve primero a reconciliarte con tu hermano y vuelve después para presentar tu ofrenda.» Jesús, cuando voy a Misa me encuentro a veces que tengo poco que ofrecerte, e incluso que te he ofendido. Un propósito claro: ir primero a reconciliarme contigo en el Sacramento de la Reconciliación, en la Confesión. Después, ya puedo presentarte mis obras: al menos te podré presentar mi petición de perdón. Pero, además, quiero ofrecerte más cosas: -un día de trabajo intenso y bien hecho por amor a Ti; -unas normas de piedad en las que he intentado tratarte de cerca; -pequeños detalles de servicio que sólo Tú has notado; etc.... Son cosas sin valor, como ese pan y ese vino que se ofrecen en el altar; pero si los pongo ahí, en la Misa, se convertirán en tu Cuerpo y Sangre; tendrán valor infinito, valor redentor. De esta forma, ejerceré realmente -y no sólo en teoría- esa alma sacerdotal, sacerdocio santo, que he recibido con el Bautismo.

Lectio Divina: Viernes I Semana de Cuaresma. Ciclo B. 02 de Marzo, 2012. LECTIO: MATEO 5,20-26

Lectio Divina: Viernes I Semana de Cuaresma. Ciclo B. 02 de Marzo, 2012. LECTIO: MATEO 5,20-26 1) Oración inicial ¡Oh Dios!, fuente de todo bien, escucha sin cesar nuestras súplicas; y concédenos, inspirados por ti, pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda. Por nuestro Señor. 2) Lectura Del santo Evangelio según Mateo 5,20-26
«Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.
«Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano `imbécil', será reo ante el Sanedrín; y el que le llame `renegado', será reo de la gehenna de fuego. Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo. 3) Reflexión • El texto del evangelio de hoy está dentro de la unidad mayor de Mt 5,20 hasta Mt 5,48. En esta unidad Mateo muestra como Jesús interpretaba y explicaba la Ley de Dios. Por cinco veces repitió la frase: "Habéis oído que se dijo, ¡pero yo os digo!" (Mt 5,21.27.33.38.43). En opinión de algunos fariseos, Jesús estaba terminando con la ley. Pero era exactamente lo contrario. Decía: “No piensen que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a acabar, sino a darles pleno cumplimiento (Mt 5,17). Ante la Ley de Moisés, Jesús tiene una actitud de ruptura y continuidad. Rompe con las interpretaciones erradas que se encerraban en la prisión de la letra, y reafirma de forma categórica el objetivo último de la ley: alcanzar la justicia mayor que es el Amor.
• En las comunidades para las cuales Mateo escribe su Evangelio había opiniones diferentes ante la Ley de Moisés. Para algunos no tenía sentido. Para otros tenía que ser observada hasta los mínimos detalles. Por esto había muchos conflictos y enfrentamientos. Unos llamaban a otros imbecil e idiota. Mateo trata de ayudar a los dos grupos a enfrentar y superar los conflictos que surgen dentro de la familia y de la comunidad.
• Mateo 5,20: La justicia de ustedes tiene que ser mayor que la justicia de los fariseos. Este primer versículo ofrece la llave general de todo lo que sigue en el conjunto de Mt 5,20-48. El evangelista muestra a las comunidades cómo deben practicar una justicia mayor que supera la justicia de los escribas y de los fariseos y que llevará a la observancia plena de la ley. En seguida, después de esta clave general sobre la justicia mayor, Mateo presenta cinco ejemplos bien concretos de cómo practicar la Ley de tal manera que su observancia lleve a la práctica perfecta del amor. En el primer ejemplo del evangelio de hoy, Jesús revela lo que Dios quería cuando entregó a Moisés el quinto mandamiento. “¡No matarás!”.
• Mateo 5,21-22: No matar. “Habéis oído que se ha dicho: No matará. Quien mate a su hermano será condenado por el tribunal” (Ex 20,13) Para observar plenamente este quinto mandamiento no basta evitar el asesinato. Es preciso arrancar del propio ser todo aquello que, de una forma o de otra, pueda llevar al asesinato, como por ejemplo, la rabia, el odio, el juicio, e deseo de venganza, de explotación, etc.“Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal”. Es decir, quien piensa con rabia en su hermano, merece ya el mismo castigo de condena de parte del tribunal que, en la antigua ley, era reservado al asesino. Y Jesús va mucho más allá. El quiere arrancar la raíz del asesinato: pero el que llame a su hermano `imbécil', será reo ante el Sanedrín; y el que le llame `renegado', será reo de la gehenna de fuego Con otras palabras, observo plenamente el mandamiento No Matar si consigo sacar de mi corazón cualquier sentimiento de rabia que lleva a insultar al hermano. Es decir: solamente si llego a la perfección del amor.
• Mateo 5,23-24: El culto perfecto que Dios quiere “Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda”. Para poder ser aceptado por Dios y estar unido a él, es preciso estar reconciliado con el hermano, con la hermana. Antes de la destrucción del Templo del año 70, cuando los cristianos han participado a las peregrinaciones a Jerusalén para hacer sus ofertas al altar del Templo, recordaban siempre la frase de Jesús. Ahora en los años 80, en el momento en que Mateo escribe, el Templo y el Altar ya no existían. La comunidad pasó a ser el Templo y el Altar de Dios (1Cor 3,16).
• Mateo 5,25-26: Reconciliar. Uno de los puntos en que el Evangelio de Mateo más insiste es la reconciliación, pues en las comunidades de aquella época, había muchas tensiones entre grupos radicales con tendencias diferentes, sin diálogo. Nadie quería ceder ante el otro. Mateo ilumina esta situación con palabras de Jesús sobre la reconciliación que piden acogida y comprensión. Pues el único pecado que Dios no consigue perdonar es nuestra falta de perdón a los demás (Mt 6,14). ¡Por esto, busca la reconciliación, antes de que sea demasiado tarde!
• El ideal de la justicia mayor. Por cinco veces, Jesús cita un mandamiento o una costumbre de la antigua ley: No matar (Mt 5,21), No cometer adulterio (Mt 5,27), No jurar en falso (Mt 5,33), Ojo por ojo, diente por diente (Mt 5,38), Amar al prójimo y odiar al enemigo (Mt 5,43). Y por cinco veces, critica la antigua manera de observar estos mandamientos y apunta hacia un camino nuevo para alcanzar la justicia, el objetivo de la ley (Mt 5,22-26; 5, 28-32; 5,34-37; 5,39-42; 5,44-48). La palabra Justicia aparece siete veces en el Evangelio de Mateo (Mt 3,15; 5,6.10.20; 6,1.33; 21,32). El ideal religioso de los judíos de la época era "ser justo ante Dios". Los fariseos enseñaban: “La persona alcanza la justicia ante Dios cuando llega a observar todas las normas de la ley en todos sus detalles!" Esta enseñanza engendraba una opresión legalista y llenaba de angustia a las personas de buena voluntad, porque era muy difícil observar todas las normas (Rom 7,21-24). Por esto, Mateo recoge las palabras de Jesús sobre la justicia mostrando que tiene que superar la justicia de los fariseos (Mt 5,20). Para Jesús, la justicia no viene de aquello que yo hago por Dios observando la ley, sino que viene de lo que Dios hace por mí, acogiéndome con amor como hijo o hija. El nuevo ideal que Jesús propone es éste "¡Ser perfecto como el Padre celestial es perfecto!" (Mt 5,48). Esto quiere decir: seré justo ante Dios, cuando trate de acoger y perdonar a las personas así como Dios me acoge y perdona gratuitamente, a pesar de mis muchos defectos y pecados. Para la reflexión personal • ¿Cuáles son los conflictos más frecuentes en nuestra familia? ¿Y en nuestra comunidad? ¿Es fácil la reconciliación en familia y en comunidad? ¿Sí o no? ¿Por qué?
• ¿De qué manera los consejo de Jesús pueden ayudar a mejorar la relación dentro de nuestra familia y de la comunidad? 5) Oración final Señor, te ocupas de la tierra y la riegas, 
la colmas de riquezas. 
El arroyo de Dios va lleno de agua,
 tú preparas sus trigales. (Sal 65,10) www.ocarm.org

Ordinario de la Misa: Viernes I Semana de Cuaresma. Ciclo B. 02 de Marzo, 2012

Ordinario de la Misa: Viernes I Semana de Cuaresma. Ciclo B. 02 de Marzo, 2012 Primer Viernes de Cuaresma Sálvame, Señor, de todas mis angustias Antífona de Entrada Sálvame, Señor, de todas mis angustias. Mira mis trabajos y mis penas, y perdona todos mis pecados. Oración Colecta Oremos: Concede, Señor, a tus hijos prepararse interiormente a la celebración de la Pascua, para que la mortificación corporal, propia de este tiempo, dé en cada uno de nosotros frutos espirituales. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén. Primera Lectura Lectura del libro del profeta Ezequiel (18, 21-28) Esto dice el Señor: “Si el pecador se arrepiente de los pecados cometidos, guarda mis preceptos y practica la rectitud y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá; no me acordaré de los delitos que cometió; vivirá a causa de la justicia que practicó. ¿Acaso quiero yo la muerte del pecador, dice el Señor, y no más bien que enmiende su conducta y viva? Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, no se recordará la justicia que hizo. Por la iniquidad que perpetró, por el pecado que cometió, morirá. Y si dice: ‘No es justo el proceder del Señor’, escucha, casa de Israel: ¿Conque es injusto mi proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá”. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. Salmo Responsorial Salmo 129 Perdónanos, Señor, y viviremos. Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; Señor, escucha mi clamor; que estén atentos tus oídos a mi voz suplicante. Perdónanos, Señor, y viviremos. Si conservaras el recuerdo de las culpas, ¿quién habría, Señor, que se salvara? Pero de ti procede el perdón, por eso con amor te veneramos. Perdónanos, Señor, y viviremos. Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra; mi alma aguarda al Señor, mucho más que a la aurora el centinela. Perdónanos, Señor, y viviremos. Como aguarda a la aurora el centinela, aguarde Israel al Señor, porque del Señor viene la misericordia y la abundancia de la redención, y él redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades. Perdónanos, Señor, y viviremos. Aclamación antes del Evangelio Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Purifíquense de todas sus iniquidades; renueven su corazón y su espíritu, dice el Señor. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Evangelio † Lectura del santo Evangelio según san Mateo (5, 20-26) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos. Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo. Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de ahí hasta que hayas pagado el último centavo”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. Comentario: La propuesta de Jesús es muy simple, pero a la vez, demasiado exigente y radical. Los escribas y fariseos eran cumplidores estrictos de la ley, pero Jesús advierte a sus seguidores que no sean como ellos. Pero tampoco se puede decir que Jesús no cumple la ley. Como buen judío asume los preceptos legales de su tiempo. Pero Jesús supera la ley. A veces la ley es fuente de conflicto y generadora de un espiral de injusticias y violencias. Jesús rompe dicho espiral superando lo estrictamente estipulado por el complejo código legal judío. El perdón, la reconciliación, la interpelación silenciosa y contundente ante quien agrede y provoca, eran armas eficaces para romper los círculos viciosos de la violencia y generar un nuevo proceso de reconstrucción y reparación de los estragos causados por el abuso del poder. Nuestros pueblos viven acorralados por la violencia, la corrupción y la injusticia, la mayoría de las veces orquestada por los gobernantes de turno. Esta situación ha generado verdaderos espirales de violencia de todo género que va ascendiendo progresiva y peligrosamente. Nosotros, seguidores de Jesús, tenemos la misión de contribuir a romper ese círculo perverso que destruye y retrasa la paz. Oración sobre las Ofrendas Acepta, Señor, estas ofrendas por medio de las cuales has querido misericordiosamente devolvernos tu amistad y darnos la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. Prefacio de Cuaresma III Los frutos de la penitencia El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu. Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque has querido que en nuestras privaciones voluntarias encontremos un motivo para bendecirte, ya que nos ayudan a refrenar nuestras pasiones desordenadas y, al darnos ocasión de compartir nuestros bienes con los necesitados, nos hacen imitadores de tu generosidad. Por eso, con todos los ángeles, te glorificamos y te aclamamos diciendo: Santo, Santo, Santo... Antífona de la Comunión Tan cierto como que vivo, dice el Señor, no quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Oración después de la Comunión Oremos: Que la recepción de tu sacramento nos renueve, Señor, y, purificados de toda maldad, nos haga participar de los bienes de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.