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viernes, 13 de mayo de 2011

Evangelio del Sábado III Semana de Pascua. Ciclo A. 14 de mayo 2011

Evangelio del Sábado III Semana de Pascua. Ciclo A. 14 de mayo 2011.

† Lectura del santo Evangelio según san Juan (15, 9-17)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena.
Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes sonmis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre.
No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los
unos a los otros”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión:
El seguimiento y el testimonio que estamos llamados a dar es sumamente sencillo, según lo escuchamos en el evangelio de hoy; basta con amarnos tal como lo expresa Jesús: “Permanezcan en mi amor; si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor”; y, a renglón seguido, Juan pone en boca de Jesús el único mandamiento en el cual queda asumida “toda la ley y los profetas”: “Amarse los unos a los otros”.
No tiene ningún sentido hablar de más normas y de más leyes, si antes no estamos seguros y convencidos del amor que vivimos. Después de cada una de nuestras obras, de cada acción, de cada día que termina, deberíamos preguntarnos siempre qué papel está desempeñando el amor en mi vida y en la vida de la comunidad; qué cerca oqué lejos estamos del único mandamiento de Jesús.
Decíamos que es sumamente sencillo el objetivo para el cual Jesús nos llama; pero no porque sea simple es fácil de llevar a la práctica; en veintiún siglos de existencia delcamino cristiano ¡cuán lejos nos encontramos de ese ideal de amor y de fraternidad querido por el Maestro!

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