Buscar este blog

jueves, 12 de mayo de 2011

Evangelio del Viernes III Semana de Pascua. Ciclo A. 13 de mayo 2011

Evangelio del Viernes III Semana de Pascua. Ciclo A. 13 de mayo 2011.

† Lectura del santo Evangelio según san Juan (6, 52-59)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los judíos se pusieron a discutir entre sí:
“¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”
Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre,tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado,posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre”.
Esto lo dijo Jesús enseñando en la sinagoga de Cafarnaúm.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión:
El diálogo de Jesús con los judíos acerca del pan de vida va subiendo cada vez más de tono; cuando él les habla del pan de vida eterna ellos le piden: “Señor, danos siempre de ese pan”; en cambio, Jesús les va aclarando de qué se trata, y poco a poco se va viendo que sus oyentes se van cerrando cada vez más a lo que Jesús les ofrece.
El evangelista plantea a su comunidad la necesidad de escuchar a Jesús con mente y corazón dispuestos a aceptar su mensaje y a dejarse transformar por él. Comer y beber el cuerpo y la sangre de Jesús es aceptar su humanidad, pero al mismo tiempo es aceptar que en esa humanidad completa, se está manifestando la misma presencia de Dios; es decir, que Jesús encarna en su dimensión humana la voluntad y el querer de Dios. No es posible aceptar en Jesús sólo una dimensión, puesto que él no esdivisible; hay que aceptarlo en su integridad, “comerlo” completamente, para poder también ser capaces de transparentar en el mundo el plan salvífico de Dios a la manera de Jesús.

No hay comentarios: