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viernes, 26 de noviembre de 2010

Lecturas y Oraciones Sábado XXXIV Semana Tiempo Ordinario. Ciclo C. 27 de noviembre 2010

= Sabado 27 de Noviembre, 2010
Santa María en Sábado
Memoria libre
Demos gracias al Señor
Antífona de Entrada
Dichosa tú, Virgen María, que llevaste en tu seno al creador del universo; diste a luz al que te creó, y permaneces virgen para siempre.
Oración Colecta
Oremos:
Fortalece, Dios misericordioso, nuestra debilidad, para que todos los que ahora recordamos con veneración a la santa Madre de Dios, podamos, por su intercesión y ayuda, levantarnos de nuestros pecados.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

Primera Lectura
Lectura del libro del
Apocalipsis del apóstol san
Juan (22, 1-7)
El ángel del Señor me mostró a mí, Juan, el río del agua que da la vida, reluciente como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero. En el centro de la plaza de la ciudad y en cada lado del río, crecía un árbol de la vida, que daba doce cosechas al año, una cada mes, y sus hojas sirven para dar la salud a las naciones. Ahí no habrá ya ninguna maldición.
En la ciudad estará el trono de Dios y el del Cordero, y sus servidores le darán culto, lo verán cara a cara, y llevarán su nombre en la frente. Ahí no habrá ya noche ni habrá necesidad de lámparas o de sol, porque el Señor Dios los iluminará con su luz y reinarán por los siglos de los siglos.
Luego el ángel me dijo:
“Estas palabras son verdaderas y dignas de crédito. El Señor Dios, que inspiró a los profetas, ha enviado su ángel para comunicar a sus servidores lo que tiene que suceder en breve.
Ya estoy a punto de llegar. Dichoso quien le hace caso al mensaje profético contenido en este libro”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 94
Demos gracias al Señor.
Vengan, lancemos vivas al Señor, aclamemos al Dios que nos salva. Acerquémonos a él llenos de júbilo y démosle gracias.
Demos gracias al Señor.
Porque el Señor es un Dios grande, es un rey más grande que todos los dioses: en sus manos están los abismos de la tierra y son suyas las cumbres de las montañas; el mar es suyo, pues él lo hizo, y también la tierra, pues la formó con sus manos.
Demos gracias al Señor.
Vengan, y puestos de rodillas, adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo, pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo, él nuestro pastor y nosotros, sus ovejas.
Demos gracias al Señor.

Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Velen y oren, para que puedan presentarse sin temor ante el Hijo del hombre.
Aleluya.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Lucas (21, 34-36)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
“Estén alerta, para que los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra.
Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión:
El texto que leemos hoy es una exhortación a todos los cristianos a estar vigilantes, atentos, despiertos, en pie de misión, preparados en todo momento para la venida del Señor Jesús. Por lo que nos expresa el texto leído, la comunidad lucana atravesaba una fuerte crisis, causada por la espera larga de la venida definitiva de Jesús a la comunidad creyente (Parusía), lo cual era motivo para el desánimo, la desesperanza, el descuido en la tarea misionera encomendada y en la práctica de la caridad con los hermanos. Estas palabras, puestas en boca de Jesús, son un llamado de atención y a la vez una motivación para continuar creyendo y viviendo el estilo de vida propuesto por el Maestro, rechazando todo aquello que no va en consonancia con el proyecto de Dios y que debilita la esperanza en él: los vicios, la embriaguez y las preocupaciones de la vida (v. 34). Dos actitudes son presentadas por Jesús como elementos fundamentales para poder mantener viva la esperanza: estar despiertos y orar constantemente (v. 36). El velar y el orar son constitutivos para todo aquél que asume como principio de vida los valores del Evangelio, pues éstos nos fortalecen y nos mantienen fieles a lo que profesamos, especialmente en los tiempos de crisis.


Oración sobre las Ofrendas
Al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, te rogamos, Señor, que la ofrenda que te presentamos nos transforme, por tu gracia, en oblación viva y continua.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio de Santa María Virgen II
La Iglesia alaba a Dios con las
palabras de María
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias y proclamar que eres admirable en la perfección de todos tus santos, y de un modo singular en la perfección de la Virgen María.
Por eso, al celebrarla hoy, queremos exaltar tu generosidad inspirados en su propio cántico, pues en verdad, has hecho maravillas por toda la tierra, y prolongaste tu misericordia de generación en generación, cuando, complacido en la humildad de tu sierva, nos diste por su medio al autor de la vida, Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
Por él, los ángeles y los arcángeles te adoran eternamente, gozosos en tu presencia. Permítenos unirnos a sus voces cantando tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...

Antífona de la Comunión
Ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Ya que participamos de la redención eterna, te pedimos, Señor, que al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, nos gloriemos de la plenitud de tu gracia y sintamos los efectos de tu obra redentora.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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