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lunes, 21 de marzo de 2011

Ordinario de la Misa. Antífonas, Oraciones, Lecturas y Propios. Martes II Semana de Cuaresma. Ciclo A. 22 de marzo 2011

= Martes 22 de Marzo, 2011
Da luz a mis ojos, Señor, para que no caiga
Feria de la 2a. semana de Cuaresma
Proclamaré, Señor, todas tus maravillas
Antífona de Entrada
Da luz a mis ojos, Señor, para que no caiga en el sueño de la muerte; para que no diga el enemigo: He triunfado sobre él.
Oración Colecta
Oremos:
Señor, vela con amor constante sobre tu Iglesia y ya que sin ti no puede sostenerse lo que se cimienta en la debilidad humana, protégela en los peligros y guíala a la salvación eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

Primera Lectura
Lectura del libro del profeta
Isaías (1, 10. 16-20)
Oigan la palabra del Señor, príncipes de Sodoma; escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: “Lávense y purifíquense; aparten de mi vista sus malas acciones. Dejen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien, busquen la justicia, auxilien al oprimido, defiendan los derechos del huérfano y la causa de la viuda.
Vengan, pues, y discutamos, dice el Señor. Aunque sus pecados sean rojos como la sangre, quedarán blancos como la nieve. Aunque sean encendidos como la púrpura, vendrán a ser como blanca lana. Si son ustedes dóciles y obedecen, comerán los frutos de la tierra. Pero si se obstinan en la rebeldía, la espada los devorará”.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 49
Muéstranos, Señor,
el camino de la salvación.
No voy a reclamarte sacrificios, dice el Señor, pues siempre están ante mí tus holocaustos. Pero ya no aceptaré becerros de tu casa, ni cabritos de tus rebaños.
Muéstranos, Señor,
el camino de la salvación.
¿Por qué citas mis preceptos y hablas a toda hora de mi pacto, tú que detestas la obediencia y echas en saco roto mis mandatos?
Muéstranos, Señor,
el camino de la salvación.
Tú haces esto, ¿y yo tengo que callarme? ¿Crees acaso que yo soy como tú? No, yo te reprenderé y te echaré en cara tus pecados. Quien las gracias me da, ése me honra y yo salvaré al que cumple mi voluntad.
Muéstranos, Señor,
el camino de la salvación.

Aclamación antes del Evangelio
Honor y gloria a ti,
Señor Jesús.
Purifíquense de todas sus iniquidades; renueven su corazón y su espíritu, dice el Señor.
Honor y gloria a ti,
Señor Jesús.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (23, 1-12)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos:
“En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo
hacen para que los vea la gente.
Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame ‘maestros’.
Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen ‘maestros’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen ‘padre’, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar ‘guías’, porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión:
Peor no nos podría haber ido con este mandato de Jesús. No sólo no cumplimos esto que era relativamente sencillo, sino que multiplicamos los títulos de príncipes, noblezas y señoríos. Pero lo peor aún no eran los títulos, sino que nos convencimos de que el autoritarismo era la forma del servicio. No es posible un cambio de estructura eclesial sin el cambio profundo de los corazones. Y éste es imposible si no cuestionamos nuestras prácticas. ¿Y cómo vamos a cuestionarnos, si estamos cómodos y el evangelio nos resbala? ¿Y cómo nos va a calar el evangelio, si el ansia de poder nos inmuniza ante cualquier cambio que signifique pérdida de rango o de prestigio? No es posible la solidaridad que nos hace hermanos sin nuevas relaciones basadas en la sencillez y en la justicia. No llamar a nadie mayor es convertir nuestra fe en lo que siempre quiso Jesús: igualdad y servicio. Quisimos desprendernos de los viejos esquemas, pero los llevábamos muy arraigados dentro. El Papa Pablo VI dijo que había concluido la era de Constantino, pero. ¿de verdad ha concluido?

Oración sobre las Ofrendas
Que este sacrificio que vamos a ofrecerte, Señor, nos santifique, nos cure de nuestro egoísmo y nos haga partícipes de los bienes eternos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio de Cuaresma I
Significado espiritual
de la Cuaresma
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor. Por Él concedes a tus hijos anhelar, año tras año, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que dedicados con mayor entrega a la alabanza divina y al amor fraterno, por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria.
Santo, Santo, Santo...

Antífona de la Comunión
Proclamaré, Señor, todas tus maravillas; me alegraré en ti y entonaré salmos a tu nombre, Dios Altísimo.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor, que esta comunión nos ayude a vivir más cristianamente y nos obtenga el auxilió continuo de tu misericordia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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