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lunes, 14 de febrero de 2011

Ordinario de la Misa. Lecturas y Oraciones. Martes VI Semana Tiempo Ordinario. Ornamentos Verde . Ciclo A. 15 de febrero 2011

= Martes 15 de Febrero, 2011
Adoremos a Dios en su santo templo
Feria de la 6a. semana del Tiempo Ordinario
Dios bendice a su pueblo con la paz
Antífona de Entrada
Adoremos a Dios en su santo templo. El nos hace habitar juntos en su casa. El es la fuerza y el poder de su pueblo.
Oración Colecta
Oremos:
Padre santo y todopoderoso, protector de los que en ti confían, ten misericordia de nosotros y enséñanos a usar con sabiduría de los bienes de la tierra, a fin de que no nos impidan alcanzar los del cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura
Lectura del libro del Génesis
(6, 5-8; 7, 1-5. 10)
En aquel tiempo, viendo el Señor que en la tierra la maldad del hombre era muy grande y que sus actitudes eran siempre perversas, se arrepintió de haber creado al hombre, y lleno de profundo pesar, dijo:
“Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado, y con el hombre, también a los cuadrúpedos, reptiles y aves, pues estoy arrepentido de haberlos creado”.
Pero Noé encontró gracia ante el Señor. Así pues, el Señor le dijo a Noé: “Entra en el arca con toda tu familia, pues tú eres el único hombre justo que he encontrado en esta generación.
De todos los animales puros toma siete parejas, macho y hembra; de los no puros, una pareja, macho y hembra; y lo mismo de las aves, siete parejas, macho y hembra, para que se conserve su especie en la tierra. Pasados siete días, haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y borraré de la superficie de la tierra a todos los vivientes que he creado”.
Noé hizo todo lo que le mandó el Señor, y siete días después, cayó el diluvio sobre la tierra.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.

Salmo Responsorial Salmo 28
Dios bendice a su pueblo
con la paz.
Hijos de Dios, glorifiquen al Señor, denle la gloria que merece. Postrados en su templo santo, alabemos al Señor.
Dios bendice a su pueblo
con la paz.
La voz del Señor se deja oír sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es poderosa, la voz del Señor es imponente.
Dios bendice a su pueblo
con la paz.
El Dios de majestad hizo sonar el trueno de su voz. El Señor se manifestó sobre las aguas desde su trono eterno.
Dios bendice a su pueblo
con la paz.

Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada, dice el Señor.
Aleluya.

Evangelio
† Lectura del santo Evangelio
según san Marcos (8, 14-21)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, cuando los discípulos iban con Jesús en la barca, se dieron cuenta de que se les había olvidado llevar pan; sólo tenían uno. Jesús les hizo esta advertencia: “Fíjense bien y cuídense de la levadura de los fariseos y de la de Herodes”.
Entonces ellos comentaban entre sí: “Es que no tenemos panes”.
Dándose cuenta de ello, Jesús les dijo: “¿Por qué están comentando que no trajeron panes? ¿Todavía no entienden ni acaban de comprender? ¿Tan embotada está su mente? ¿Para qué tienen ustedes ojos, si no ven, y oídos, si no oyen? ¿No recuerdan cuántos canastos de sobras recogieron, cuando repartí cinco panes entre cinco mil hombres?” Ellos le contestaron: “Doce”. Y añadió:
“¿Y cuántos canastos de sobras recogieron cuando repartí siete panes entre cuatro mil?” Le respondieron: “Siete”.
Entonces él dijo: “¿Y todavía no acaban de comprender?”
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión:

Mientras los discípulos se muestran preocupados por la falta de alimentos, Jesús se interesa en señalarles la influencia peligrosa de los fariseos y los herodianos, quienes se habían confabulado para tratar de asesinarlo (3,6). Los discípulos no han comprendido aún el misterio de Jesús, ni tampoco la metáfora de la levadura; siguen hablando de la comida, de las cosas meramente circunstanciales, sin fijarse en lo verdaderamente esencial: La presencia del Reino de Dios, simbolizada en el único pan que tienen en la barca. El grupo de seguidores se asemeja así a los mismos fariseos, pues no son capaces de entender las señales del Reino; tienen ojos y oídos, pero no son conscientes de la acción de Dios en medio de ellos; por eso Jesús les recuerda el milagro de la multiplicación de los panes para ver si de esa manera pueden entender la profundidad del asunto. Muchas veces en nuestras comunidades destinamos tiempo, fuerzas y hasta recursos económicos en situaciones que no responden a las exigencias del Evangelio; es importante estar atentos a los signos del Reino.

Oración sobre las Ofrendas
Acepta, Señor, estos dones que tu generosidad ha puesto en nuestras manos, y concédenos que este sacrificio santifique toda nuestra vida y nos conduzca a la felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio Común VIII
Jesús, buen samaritano
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo darte gracias, y deber nuestro alabarte, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, en todos los momentos y circunstancias de la vida, en la salud y en la enfermedad, en el sufrimiento y en el gozo, por tu siervo, Jesús, nuestro Redentor. Porque él, en su vida terrena, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal. También hoy, como buen samaritano, se acerca a todo hombre que sufre en su cuerpo o en su espíritu, y cura sus heridas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza.
Por este don de tu gracia, incluso cuando nos vemos sumergidos en la noche del dolor, vislumbramos la luz pascual en tu Hijo, muerto y resucitado.
Por eso, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos a una voz el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo…

Antífona de la Comunión
Bendice, alma mía, al Señor y no olvides sus muchos beneficios.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor, que esta Eucaristía, memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, nos ayude a corresponder al don inefable de su amor y a procurar cada día nuestra salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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