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jueves, 2 de diciembre de 2010

Evangelio del día. Viernes I Semana de Adviento. Ciclo A. 3 de diciembre 2010

Evangelio Viernes I Semana de Adviento. 3 de diciembre
† Lectura del santo Evangelio
según san Mateo (9, 27-31)
Gloria a ti, Señor.
Cuando Jesús salía de Cafarnaúm, lo siguieron dos ciegos, que gritaban:
“¡Hijo de David, compadécete de nosotros!” Al entrar Jesús en la casa, se le acercaron los ciegos y Jesús les preguntó:
“¿Creen que puedo hacerlo?”
Ellos le contestaron: “Sí, Señor”.
Entonces les tocó los ojos, diciendo: “Que se haga en ustedes conforme a su fe”.
Y se les abrieron los ojos.
Jesús les advirtió severamente:
“Que nadie lo sepa”. Pero ellos, al salir, divulgaron su fama por toda la región.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión:

La ceguera de estos hombres es una situación que les impide abrir los ojos ante aquellos que los tienen excluidos de la sociedad por su supuesta situación de impureza. Les impide actuar, enfrentarse contra el sistema opresor. Jesús cura a dos ciegos que creen en él. Ellos confían en el poder liberador que tiene Jesús para sanarlos y dan prueba de una auténtica fe. Lo llamaron “Hijo de David”, título mesiánico que designaba el liberador nacional de Israel. Jesús les acepta esa fe, pero les abre los ojos para que vean que él es radicalmente diferente a lo que ellos suponían. Jesús libera haciéndolos conscientes de su situación. Los ciegos recuperan la visión y superan la perspectiva de una liberación puramente nacionalista. Recuperar la vista es hacerse sujetos sociales dignos, con los mismos derechos de vida y de reconocimiento. Ellos no se pueden contener y salen a anunciar la obra de Jesús como personas reconocidas y redignificadas por Jesús. Miremos nosotros hoy: ¿cuáles son las situaciones de ceguera que no permiten al ser humano serlo con dignidad? ¿En quién ponemos nuestra confianza para salir de dichas situaciones? y ¿cómo estamos ayudando a los que aún no recuperan la vista, su vida y su reconocimiento como personas dignas?
La fiesta de Francisco Javier, legendario símbolo de las misiones católicas, puede hacernos