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martes, 12 de abril de 2011

Evangelio del Miércoles V Semana de Cauresma. Ciclo A. 13 de abril 2011

Evangelio del Miércoles V Semana de Cuaresma. Ciclo A. 13 de abril 2011

† Lectura del santo Evangelio según san Juan (8, 31-42)
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los que habían creído en él: “Si se mantienen fieles a mi palabra, serán verdaderos discípulos míos, conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. Ellos replicaron: “Somos hijos de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: ‘Serán libres’?”
Jesús les contestó: “Yo les aseguro que todo el que peca es un esclavo y el esclavo no se queda en la casa para siempre; el hijo sí se queda para siempre.
Si el Hijo les da la libertad, serán realmente libres. Ya sé que son hijos de Abraham; sin embargo, tratan de matarme, porque no aceptan mis palabras. Yo hablo de lo que he visto en casa de mi Padre: ustedes hacen lo que han oído en casa de su padre”.
Ellos le respondieron:
“Nuestro padre es Abraham”. Jesús les dijo: “Si fueran hijos de Abraham, harían las obras de Abraham. Pero tratan de matarme a mí, porque les he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abraham. Ustedes hacen las obras de su padre”.
Le respondieron: “Nosotros no somos hijos de prostitución. No tenemos más padre que a Dios”. Jesús les dijo entonces: “Si Dios fuera su Padre me amarían a mí, porque yo salí de Dios y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino enviado por él”.

Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Reflexión:
“No soy dueño del mundo, pero soy hijo del Dueño”. Esta frase tan significativa se la había tatuado en un brazo un joven de condición muy humilde. Decía que le daba seguridad, dignidad y libertad. De eso mismo hablaba Jesús. El mensaje de Jesús produce la libertad que viene sólo de Dios, no de la dependencia a un linaje, ni a una elevada condición social. Para Jesús ser hijo se demuestra por la conducta, no por el mero nacimiento. Quien en su manera de proceder es embustero y homicida, no tiene por Padre a Dios. Este era el caso de los dirigentes judíos, que bajo pretexto de religión querían matarlo, afirmando que bastaba pertenecer al linaje de Abrahán para ser libres. Su conducta homicida muestra que no procedían de Dios, que eran hijos del Enemigo (diablo), el homicida desde el principio. La libertad de Jesús exige no amoldarse a ninguna religión oficial que, aliada con el poder, sea causa de muerte. Él será siempre el aliado de la vida y del respeto a la dignidad humana. Y nosotros, ¿seguimos a Jesús por ese mismo camino?

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